Aznar anduvo enredando con el tema del atentado de ETA que no fue de ETA. Él y sus ministros se entretuvieron jugando con las palabras y, como poco, tardaron en aceptar que las bombas venían por otro lado. Entonces España se merecía un gobierno que no nos mintiera. Y ahora también.
A veces hasta parece que la Justicia funciona y todo. Bueno, en realidad funcionará siempre, supongo, menos para los que pierden. El caso es que sentencias como la que condena a Federico Jiménez Losantos me reconforta. Jamás nadie manipuló los micrófonos como él, jamás nadie tronó tan fieramente como él, jamás nadie osó ofender a la profesión periodística como él, jamás nadie utilizó tan torticeramente los micrófonos como él.
Puedo prometer y prometo que hace muchos años que no he visto deliberadamente ningún capítulo de ninguna comedia televisiva española. Como mucho, los espacios promocionales o los últimos minutos de alguna mientras esperaba por otra cosa. Pero también prometo que con eso me basta para saber por dónde van los diálogos, qué tipo de personajes ofrecen y qué clase de argumentos presentan. Y me da pena, ustedes me sabrán perdonar tan atrevido juicio.
Estoy de vacaciones, paso las horas viajando entre Tierra de Campos y la montaña palentina, visitando pequeños pueblos escondidos en la inmensidad de la llanura o en la falda de cualquier montaña.
Hoy he visitado Támara de Campos, un recogido y silencioso pueblo de calles muy limpias y muy cuidadas. Sus cincuenta habitantes han sabido remozar todo el espacio urbano con acierto y cariño, utilizando con gran criterio las subvenciones públicas para proteger y promocionar su enorme patrimonio. Aquí nació Sinesio Delgado, fundador de la, ahora, polémica Sociedad General de Autores.
A veces uno se pregunta por qué tiene que callarse estoicamente ante algunas decisiones de los representantes políticos de su provincia, por qué tiene que aguantarlos sin haberlos votado jamás. Supongo que todo se justifica en nombre de eso que llamamos Democracia. Y que el remedio sería mucho peor.
Porque yo no he votado a ninguno de los actuales, ni de los pasados en muchos años atrás, diputados o senadores que representan a mi provincia. Y me dan envidia, mucha envidia, algunos de los que representan a otras provincias. José Montilla, por ejemplo, me da mucha envidia.
Hasta el gorro de la insistencia de los nacionalistas catalanes debían estar en el Ministerio de Economía y Hacienda después de que llevaran tantos años insistiendo en la publicación de las balanzas fiscales de las diversas autonomías. Olvidándose de que los impuestos los pagan los ricos para compensar a los menos afortunados, los catalanistas pretendían que la supuesta descompensación de su balanza fiscal les sirviera para acumular más privilegios económicos.
Lo mejor que se puede hacer con las placas que en multitud de iglesias se han dedicado a los vencedores de la guerra es arrancarlas, como lo acaba de hacer el Ayuntamiento de Pedro Bernardo, en Ávila. Castilla, la inmortal Castilla de la Generación del 98, nos ofrece todavía una panoplia de recuerdos franquistas en sus calles y plazas. No entiendo como los primeros damnificados por la dictadura persisten en alabar y magnificar a quienes tanto daño les hizo. Hay todavía multitud de calles dedicadas a héroes diversos de la Cruzada sin que a nadie parezca importarle eso ni los crímenes que cometieron.
Al calor de la reciente y polémica sentencia de la Audiencia Nacional me ha parecido oportuno reeditar este artículo mío escrito a principio de este año. Absurdo por absurdo prefiero el mío, al menos yo no mato a nadie. Así escribí hace unos meses:
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En sesión que tendrá lugar esta misma tarde los concejales del excelentísimo ayuntamiento adoptarán, por votación que se prevé unánime, la decisión de modificar el nombre de la Calle Mayor, antes Calle General Franco y mucho antes Calle del Comercio. El cambio afectará también a otras calles, rotondas y plazas adyacentes. Tras la tarde de ayer, intensa en negociaciones entre los diversos partidos que ocupan los escaños de la Casa Consistorial, el acuerdo ha sido firmado por todos los representantes de los partidos.
Hace tiempo que tengo asumido que soy un bicho raro: No me gusta ir a las playas del sur y del Levante, donde va toda España. En realidad no me gusta ir a ninguna playa, pero menos a ésas achicharrantes, llenas de gente peleando por un metro cuadrao donde poner la toalla, con chiringuitos repletos de camareros maleducados, de clientes sucios y chillones y a tres euros el vaso de vino. Mea culpa, soy raro: ¿O sólo original?
Mi sobrino es un tío mundial, listo, alto, guapo, emprendedor, estudioso. La pera limonera es el chaval. Ojito, chavalas, que ya tiene novia formal. Cuánto me gustaría parecerme a él. Y encima es joven.
El fenómeno hizo su carrera de Fisioterapia hace ya unos años; gran profesional, habilidoso y trabajador puso su clínica privada y dedicándole muchas horas y mucho esfuerzo está sacándola adelante con gran empeño. Si será un fiera que como todavía no estaba suficientemente estresao quiso seguir estudiando y licenciarse en Ciencias de la Actividad Física y Deporte. Que se me había olvidado contarles que también es un deportista completo que habría sido capaz de seguir la senda futbolística de su abuelo si no se hubiese empeñado en estudiar tanto.
Jueves, 31 de mayo
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Juan Fernandez Krohn
Antonio Cabrera
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo