Mecagüen esta generación de adolescentes. Y ya sé el daño que toda generalización, como la que estoy a punto de acometer, acarrea necesariamente. Pero mecagüen esta generación de adolescentes que son incapaces de apreciar el enorme esfuerzo que las generaciones anteriores han hecho por ellos, el que estamos haciendo todos cuantos componemos la sociedad, empezando por padres y maestros, putos críos que desprecian todo cuanto ignoran, que ignoran cuanto les es ajeno.
Son una generación de nenes asustados y acomplejados que exigen que se les dé todo hecho, que se niegan a asumir sus propias responsabilidades y de los cuales no podemos esperar más que el final de la civilización, desde un punto de vista social, y que nos abandonen en un geriátrico sin plazas, desde un punto de vista familiar.
Empecemos por aclarar que no me refiero a todos, claro, fuera la generalización, faltaría más, como tampoco puedo referirme a todos los padres como capullos acomplejados incapaces de resistir los abusos que sus imberbes hijos cometen sobre ellos. Son esta peste de padres acomplejados, incapaces e ignorantes, los grandes culpables de la rebelión institucional, sí, institucional, de estos pequeños marqueses que viven en nuestras casas a cuerpo de rey sin darle un palo al agua, sin levantar la voz como no sea más que para exigir “más” de lo que sea a sus entregados y asfixiados padres.
Porque se trata de una revolución institucional, convocada oficialmente por una confabulación de televisiones, empresas publicitarias y productores de ocio, alcohol y ropa de moda. Estas infames criaturas, irresponsables, tiranos, vagos y posiblemente maleantes, se desenvuelven y se revuelven en ese particular submundo cuyos límites acabo de nombrar. A esos límites se reducen sus esperanzas y ambiciones rastreras, olvidándose de todo lo que conlleva responsabilidad.
Ah, y sus derechos. Que nadie toque sus sacrosantos derechos, qué bien aprendida se tienen esta lección, cuán oportunamente saben enarbolarla. “Es que yo tengo derecho a…” Y de ese macho cabrío en época de celo no se bajan ni así los aspen. Ya puedes intentar todo lo que desees, desde los más modernos y eficaces métodos pedagógicos hasta los más tradicionales y generacionalmente experimentados; ya puedes probar alternativamente cariño y exigencia, estímulo y reprobación, impulso y refreno, que te va a dar igual: El nene no se apea.
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17-25 horas
La hedonista trayectoria social, la generalización de la falta de esfuerzo, de la nulidad de todos los estímulos, de la ineficacia del sistema educativo ha clavado su diente en la carne de su alma y no la suelta por mejores intenciones que tengas.
Y tú debes moverte con extremo cuidado, suma delicadeza y veintitrés pólizas de a real de vellón para hablar con ellos, pero ellos, reyezuelos sátrapas de su hogar, energúmenos indisimulados, hitleritos de andar por casa, parecen crecer con todos los derechos del mundo a darte unas cuantas voces bien dadas si no tienen a tiempo esos calcetines de moda que te han encargado, si les pones dos días seguidos la misma cena o si no les dejas volver a las seis de la mañana.
Alguien debía hablarles en nombre de la sociedad, de las instituciones, de los infumables e innumerables clubs, asociaciones y confederaciones locales, provinciales, autonómicas y nacionales de jóvenes y decirles que sí, que es verdad, que tienen ésos y muchos más derechos, pero, ay, dolor, que resulta que por arte de birle birloque tienen también obligaciones. Que los demás también somos sujetos de derechos innumerables, infinitos y sin cuento, pero además hacemos frente a nuestros compromisos, los primeros con ellos.
Estos alfeñiques espirituales, alimañas de porcelana, pantagruélicos devoradores de padres, no resisten la más simple negativa a sus conductas. Para ellos todo tiene que ser parabienes y palmaditas en la espalda; a la más elemental cortapisa, a la más somera indicación en contra, los tienes que llevar al sicólogo que, en vez de reconocer la estulticia, la necedad y el egoísmo del mancebo, verterá sobre la paterna cabeza la responsabilidad de la “negatividad conductual” de tu tierno retoño por coartarle su libertad al intentar evitar que cometiera sus propios errores. Y te sangrará impunemente el bolsillo.
Lo que quiere decir que además de ser puta pagarás la cama.
(Y a los padres que viven asustados y temerosos de que sus hijos se traumaticen [“se me traume” me dijo una vez una madre], sólo tres palabras: “Y una mierda, coño”. Bueno, cuatro)
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Valla vejez mas mala que le ha quedao a este hombre.Este señor esta con la mano "parriba" todavia.
Tiene razón Nacho cuando afirma que no hay que caer en el "cualquier tiempo pasado fue mejor", pero también se debe evitar el extremo contrario.
En la década larga que llevo en la enseñanza he visto de todo, y creo que el 80% de los alumnos modernos, tomados individualmente, son excelentes personas, pero en el momento en que empiezan a agruparse se echan a perder.
Cuando nosotros teníamos catorce años tampoco éramos ángeles, pero sabíamos, más o menos, que en clase no había que comportarse como en la calle, cosa que hoy no tienen tan clara.
A Pakete: Ni soy abuelo, ni soy hijo de la posguerra, ni puedo estar instalado en un año en el que todavía faltaban varios para mi nacimiento. Mis saludos.
Algunos hablan de sus hijos como si todos hubiesen cometido los mismos errores. Yo soy padre y no tengo ninguna queja... más bien me quejaría de una generación de abuelos que por ser hijos de postguerra se consideran con derecho a todo. Creo que parte de la incomprensión de los mayores está en su total adaptación al día de hoy... las cosas cambian y ellos todavía estan en 1950.
" Nuestra juventud gusta del lujo y es maleducada,no hace caso a las autoridades y no tiene el mayor respeto por los de mayor edad.Nuestros hijos hoy son unos verdaderos tiranos.Ellos no se ponen de pie cuando una persona anciana entra.Responden a sus padres y son simplemente malos."
La cita anterior es de Sócrates (470-399-A.C.).Padres y Madres de familia:Relajénse pues siempre fué así...,¡Gracias a Dios!
Creo que el articulista se ha pasado, quiza por una experiencia personal mal entendida o asumida, o quiza por un desvario literario surgido de un calenton mas o menos justificado. Es cierto que los adolescentes son en general, vagos y exigentes, indolentes pero buenas personas, lo que les hemos enseñado, sanchopanzas y quijotes, no hay mucho nuevo bajo el sol, como apuntan algunos lectores. En todo caso, la autocritica de los padres y educadores nunca será demasiada.
Con respecto al comentario de Amallio: simplemente se produce un proceso de adolescencia permanente que llega en algunos casos extremos hasta casi la cuarentena.
Si se educa a los crios para ser imbeciles por que se quejan , demasiado bien salen con la educacion que reciben
Mientras hay vida pienso que hay parcelas de esperanza. Efectivamente, el esfuerzo y empiezo por mí mismo no es algo que sea un punto fuerte.
Buscar el origen, ya hay quien lo ha buscado. Personas, entidades, familias, países los hay donde se promueben valores como el sacrificio, el estudio, la libertad conscientemente empleada, etc. También en nuestro entorno podemos encontrar ejemplos, pero hay muchos que se escudan en que el entorno no es propicio, que si la sociedad, la tele y no dan un paso, yo el primero.
Adolescentes ha habido durante toda la historia de la humanidad, pero este periodo tiene sus peculiaridades, es cierto. No solo en el caso de los adolescentes.
Recuerdo,allá por los años 60 y 70,cuando iba al cole había una serie de conceptos que no sé si hoy dia siguen.Me explicaré.Puntualidad,disciplina,orden...,Dichos conceptos que no son ni de derechas ni de izquierdas me ayudaron mucho ya que mis padres no sólo analizaban las notas de las asignaturas,también veían mi actitud.
¿Qué le parece Don Pedro?
Pues eso pasa, Nacho, tal vez todavía careces de perspectiva para evaluarlo, quizás eres demasiado "parte" para ser juez de lo que expresa el artículo. Cierto es que generaliza, pero también es cierto lo que dice de demasiados y muestra una tendencia muy común. Y yo me paso cada día por el instituto.
El lenguaje de los derechos lo articulan antes de aprender a distinguir echar de hacer (por aquello de las haches). Conocen las reglas y las usan para limitar a padres y educadores mientras ellos viven sin los límites que tan bien han aprendido a usar a su conveniencia.
E, insisto, no son todos (tal vez ni siquiera sean muchos), pero son demasiados y pudren el proceso educativo en demasiados lugares y demasiadas ocasiones.
Salud.
http://rafaben.blogspot.com
Es un discurso carca y demagógico. Paséate por un Instituto, convive con ellos... Los filósofos griegos ya decían eso de cualquier tiempo pasado fue mejor y que qué iba a ser con estos jóvenes. Tengo 18 años... y te aseguro que no es que generalices, es que no sabes de lo que hablas. Con todo el respeto del mundo...
Un cachete dado a tiempo hace maravillas, desgraciadamente ya tenemos legislación que prohibe eso asique habrá que dialogar con el hijo para que no meta los deditos en los enchufes mientrás él se electrocuta.
Me gusta, alto y claro. Lo imprimiría y lo colocaria en los tablones de los Institutos, a ver si mas de uno se da cuenta de lo que nos traemos entre manos.
Aunque yo, alargaria la descripcion a edades mucho mas allá de la adolescencia.
Un saludo
Jueves, 31 de mayo
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Juan Fernandez Krohn
Antonio Cabrera
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo