Resulta que la nieta de Matías, mi buen vecino, mi buen amigo, ha hecho su primera comunión, y por más que he rogado e implorado no he podido evitar ser invitado a la consiguiente apoteosis, ¡servidumbres de la sociedad actual, te torturan por ser amigo!
Armado de generosas dosis de paciencia rebusco perezosamente en el más viejo baúl de los recuerdos hasta que consigo encontrar una arcaica corbata y una chaqueta a medio salvar de las polillas. Aparentemente conforme a los cánones sociales actualmente vigentes acudo haciéndome el remolón a misa y al convite, sin ser capaz de encontrar una excusa suficientemente creíble, pero con la esperanza de que Dios me lo compute a la hora del Purgatorio.
Ahorro al lector lo sucedido durante la ceremonia religiosa, los engominados padres, los endomingados primos, ay, papa, que me meo, los atildados vecinos, las perfumadas fregonas, las repeinadas abuelas, ven, hijamujer, que te s'ha soltao el lazo, las gomosas mamás, vídeos, fotos, flashes, perfume barato... Quisiera también ahorrarme el recuerdo del ágape, porque no resisto otro dolor de cabeza y porque más o menos todo el mundo ha pasado trago semejante, pero mi siquiatra me recomienda exteriorizar mis sentimientos para reconciliarme conmigo mismo y con lo que me ha cobrado no puedo menos que hacerle caso.
Y debo empezar por decir que ni siquiera el hijo del Matías, Matiítas, me cae bien. Siempre me ha parecido uno de esos acicalados jovenzuelos que torpemente se disfrazan de progres porque está de moda, pero lo sufro con alegría porque su padre es uno de los mejores tipos que conozco, y por él merece la pena cualquier sacrificio, éste incluido, ya ve usté…
A regañadientes tengo que sentarme al lado de alguien a quien ni conozco ni me apetece conocer. Con alivio caigo en la cuenta de que los sentimientos son recíprocos. Ambos procuramos estar muy correctos y hablamos del tiempo y de fútbol lo justo para no ser maleducados y darnos cuenta de que ninguno de los dos somos expertos en dichos temas. En un momento de largo e incómodo silencio nos cruzamos una mirada de inteligencia, nos sonreímos y nos encogemos de hombros. A partir de ahí uno y otro nos dedicamos a callar y entendérnoslas con el menú, sintiendo la solidaridad afectiva del otro.
Mientras espero entre plato y plato, decido seguir la corriente a los setenta u ochenta comensales más decididos, ya se sabe que la mayoría tiene siempre razón, y me deshago de la corbata y de la chaqueta, escondiéndolas bajo una butaca con la esperanza de que se me olviden y me proporcionen una sana excusa para futuras ocasiones.
La comida va progresando y los seguidores de Baco empiezan a hacerse notar, animados por el vino que tiene Asunción y Asturias, Patria Querida de los asistentes al banquete de al lado, cuya intimidad resguarda un tenue biombo, que el restaurante está especializado en grandes banquetes y hay sitio para muchos. Aprovechando que como ya suponía mi tosco paladar rechaza las exquisiteces que nos han preparado, procuro huir del follón y cumplir con el ritual de acercarme a decir unas cariñosas palabras a la novia.
Vano intento. Cuando estoy en plena singladura el padre de la criatura me aborda y me lanza un abrazo de oso, que más que abrazo es una doble Nelson. En el aliento se le nota que ha hecho una nueva excepción a su costumbre de sólo una copita. Logro zafarme de la afectuosa agresión y vuelvo con prontitud a mi asiento, antes de que sea demasiado tarde. Allí me espera la prima de una vecina de los tíos de la niña, que se queja del largo viaje, de que acaba de llegar y de que ya tiene que irse para llegar pronto a Ciudad Real, que tiene cita con el callista. Entre callo y callo me suelta que si este chico, que si ahora con la comunión de la niña a ver si vuelve a misa algún domingo... El gracioso oficial de la familia viene a rescatarme, invitándome a cantar con él. Dudo entre los callos y el ridículo, pero prefiero los callos. La diosa Fortuna se hace presente y la de Ciudad Real se ofrece para cantar.
Me quedo solo en medio de aquella multitud, y pienso en aquellas comuniones simplonas de hace años, cuando todo se quedaba en una solemnidad religiosa, tan sólo, tan poco, con una pequeña fiesta en la estricta intimidad familiar, cuando nuestra sociedad no necesitaba de hipócritas ceremonias sociales para mostrar su opulencia y su necedad.
No fumo, pero recojo el puro que me ofrecen y con la excusa de pedir fuego al camarero huyo a sumergirme en la intimidad de mi casa. Se me han olvidado la chaqueta y la corbata.
Estás amargado, lo siento por tí.
Pues ya puede darse con un canto en los dientes de que no fuera una Comunión "por lo civil". Que ha habido quien la ha pedido henchido de orgullo laico-progre-imbécil...
Amigo Fidel: Efectivamente: "Generalizando", tiene usted razón. Usted, yo, y alguno más sin duda, no somos de esa idea.
……A CONTINAUCION….De tal manera continuarán participando de la comunión sacramental e incrementando la comunión entre ellos desde una dinámica social. La vida espiritual y la vida social son dos paralelas perfectamente definibles, alma y materia que en su conjunto deben estar perfectamente armonizadas en orden a lo espiritual y tal debe ser su principal motivación. Como decía San Pablo “Fe sin obras es fe muerta”, pero no es menos cierto que por muchas buenas obras que hagamos pueden “caer por tierra” con tal de que incumplamos uno solo de los mandamientos mayores de la ley de Dios. Le preguntaron a Jesús de Nazaret: { Maestro ¿Qué he de hacer para ganar la Vida Eterna?. Contestó: Ya conoces los mandamientos….. ( ) }.
…… A CONTINAUCION,….De tal seguirán participando de la comunión sacramental e incrementando la comunión entre ellos desde una dinámica social. La vida espiritual y la vida social son dos paralelas perfectamente definibles, alma y materia que en su conjunto deben estar perfectamente armonizadas en orden a lo espiritual y tal debe ser su principal motivación. Como decía San Pablo “Fe sin obras es fe muerta”, pero no es menos cierto que por muchas buenas obras que hagamos pueden “caer por tierra” con tal de que incumplamos uno solo de los mandamientos mayores de la ley de Dios. Le preguntaron a Jesús de Nazaret: { Maestro ¿Qué he de hacer para ganar la Vida Eterna?. Contestó: Ya conoces los mandamientos….. ( ) }.
,,,,…. SOLUCION: De tal modo que sea de determinar con claridad para los padres la importancia no solo espiritual que para los niños el evento ha de significar sino además la trascendencia social que requiere, pues siendo un acto que también ha de ser festivo debe ser realizado en un espíritu de comunión social con actividades como pueden ser visitar a enfermos u otras que para los niños guarden un recuerdo imborrable del significado sagrado del día que celebran, compartir en espíritu de comunión la celebración sacramental y la festividad social aunque las actividades sociales hayan de realizarse conforme a las necesidades que a cada cual correspondan atender, haciendo factible sean lo mas comunitarias posibles …..SIGUE
Es mi criterio que a las celebraciones de la recepción del “sacramento de la comunión” para los niños católicos, no se les está dando toda la categoría y relevancia social comunitaria que requieren,……sigue
Don Pedro,generalizando es posible que usted tenga razón,pero sólo en parte,por ponerle un ejemplo le diría que no es el caso de la primera comunión de mi hija , la cual celebramos estrictamente en familia y lleva dos años de catequesis.
Por otro lado no olvide que el cristianismo está en todo el mundo,y no todos los paises , son socialmente hablando como el nuestro.
A todos: No sé lo que opinarán ustedes, pero esta ceremonia religiosa se está convirtiendo, al ritmo secularizante de nuestro mundo, en una ceremonia puramente social, algo así como la puesta de largo que algunas capas sociales eclécticas todavía practican. Significaría algo así como: "Mírenlos, son nuestros hijos amadísimos, son los mejores, son la crème de la crème. Obsérvenlos y dense cuenta lo magníficos que somos sus padres, qué gran labor hemnos desarrollando criando y educando a estos excepcionales ejemplares de seres humanos. Somos la leche de guays y además tenemos dinero para invitar a comer a to'hijo'vecino"
Sólo falta que digan "¿Quién compra?"
Si los padres tuviesen las ideas claras y las trasmitiesen y practicasen con sus hijos, estas parafernalias para regocijo de restaurantes, fotógrafos. modistas, etc se acabarían y volveríamos a ver que lo importante es recibir con fe a Jesús en el Santisimo Sacramento, y que luego a partir de ahi, nos dispusiesemos a imitarle: amor a la verdad, reciedumbre, cumplir con nuestros deberes, amar a los mas pobres... en fin todo lo contrario de lo que hacemos.
En la década de los setenta acompañé a mis dos hijas a recibir por primera vez la Comunión. Fué un día concreto, el aniversario de nuestra boba, en una Misa normal en la Basílica de la Virgen de Begoña. Un año el hijo y tres años después la hija. Sin ceremonias vestidos de calle. Cuando llegó la comunión vinieron con nosotros y comulgaron. Así de sencillo. Eso sí: se habían preparado adecuadamente con otros niños. Luego nosotros, sus abuelos y su madrina fuimos a comer un menú del día.
OTRA LAMNTABLE MUESTRA MÁS DE LO QUE SE HA VENIDO EN DEFINIR COMO "ENVIDIA SOCIAL", MUY EXPLOTADA POR LOS ANUNCIOS PUBLICITARIOS.
AL RESPECTO RECUERDO QUE EN UNA LOCALIDAD DE LA PROVINCIA DE BARCELONA AL PRESENTARSE PARA TOMAR LA COMUNIÓN UNA DE LAS EMPIRIFOLLADAS NIÑAS, APRETÓ UN BOTÓN Y SE LE LLENÓ EL TRAJE DE LUCECITAS. AL VER ESTO EL SACERDOTE, PASÓ DE LARGO Y NO LE ADMINISTRÓ LA COMUNIÓN. Y ES QUE YA NO HAY HUMILDAD NI DEVOCIÓN NI PARA RECIBIR A DIOS.
ASÍ NOS VA...
Don Pedro estoy tan de acuerdo con usted que no me queda más remedio que decirle que el próximo 24 de Mayo mi hija hace la primera comunión ,será una comunión como las de antes,clavadita a la que usted ha descrito en su penúltimo párrafo.
Don Pedro me reconforta el saber que en España todavía queda gente con criterio que no necesita de hipócritas ceremonias sociales.
Oiga no le invito,por que es en la estricta intimidad familiar y posiblemente ese dia usted tenga alguna comunión también.
Saludos
Miércoles, 11 de noviembre
Antonio Jaumandreu
Rufino Soriano Tena
Francisco Rubiales
Jesús Montesinos
Manuel Molares do Val
Vicente Torres
Pedro Fernández Barbadillo
José Javier Solabre Heras
Carlos Corral
Antonio Javier Vicente Gil