A veces me produce la impresión de que nuestros políticos son más raros que esa mujer que quiso ser hombre sin dejar de quedarse embarazado/a. Vivimos en un mundo tan chusco y contradictorio como éste. Queremos sólo lo bueno de todos los estados humanos posibles: Ser hombre porque me gusta serlo sin por eso dejar de estar embarazada. Me imagino que dentro de algún tiempo, quizá en una generación, las señoras podrán “pasar” de tener la regla sin por eso dejar de poder quedarse embarazadas. Es un mundo tan chupiguay que ni los mundos de Yupi. Buscamos el hedonismo por el hedonismo que para qué ir andando a comprar el pan a la tienda de la esquina si tenemos a la puerta el coche con el depósito repleto.
Pero estaba con lo de las contradicciones humanas y ya me había ido a filosofar por los cerros de Úbeda. Tenemos algunos de nuestros políticos tan contradictorios como esos aspirantes a alcaldes de Londres. Antes a los políticos se les exigía honradez a prueba de bomba, ni drogas ni escándalos sexuales ni hijos fuera del matrimonio. Tiempos aquellos en que a la mujer del césar se le exigía ser honrada y parecerlo… El mundo ha cambiado y los tres candidatos a la alcaldía de la capital británica se pasan por el forro de sus narices todas estas mandangas: El que no tiene líos de extraconyugales a sus espaldas los tiene delante, y si no va y se droga. ¿Van a dejar de confiar en ellos los londinenses? ¿Y si tienen que firmar un plan urbano entre rayita y rayita? Hombre, una cosa buena tiene el asunto, que no se van a dejar chantajear por ocultar su pasado escabroso….
Pero en España también tenemos lo nuestro. Si Alfonso Guerra mantuvo discretamente su barragana mientras era vicepresidente del Gobierno y a nadie le importó, tampoco parece importarle a nadie que Rodríguez Zapatero, primer encargado del futuro de España, pactase en la anterior legislatura con quien tenía como primera meta la desaparición de España: ERC. ¿Alguien le dijo algo? Antes al contrario, en una situación relativamente inesperada, los independentistas catalanes se han quedado reducidos a una limitada expresión de lo que eran en el Parlamento. Veremos lo que dura.
Pero el contradictorio más contradictorio de todos los contradictorios políticos españoles es el ministro Fernández Bermejo. El todavía, ¿cuánto le queda?, ministro de Justicia ha soltado tal barbaridad sobre el GRAPO absuelto por el Tribunal Supremo que un sindicato policial le ha llamado “defensor de terroristas” y nada menos que: “Representante de la izquierda judicial más sectaria, líder de los pijorrojos, socialista de salón, o sociolisto, bronquista tabernario y defensor de comportamientos como gastar el salario de diez años de un policía en parchear una vivienda para vivir con todas las comodidades y lujos de los ricos, a los que supuestamente desprecia”.
Lo de menos es que un sindicato manifieste eso de su ministro correspondiente. Lo más importante es, además de que un ministro se muestre tan frío y distante con las víctimas y los herederos de las víctimas, es que todo se quede ahí, sin que uno de ellos lleve el tema a los tribunales, sin que nadie salga en defensa del honor herido.
Vivimos tiempos contradictorios en que lo más importante no es el honor, “patrimonio del alma y el alma sólo es de Dios”, sino el puesto en el Gobierno.
¿Lo menos importante? Las víctimas del terrorismo, sus familiares y su dolor.
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Y no se olvide de darle las gracias a dios por el gran genio que le dió para hacer comparaciones.
Quién esté a favor de mantener a este pájaro en el puesto de ministro de Justicia es igual de miserable que quien estuvo a favor de mantener a Federico Trillo en el suyo despues de lo que le hizo a las familias del YAK-42.
Yo, gracias a Dios soy una persona coherente y nada sectaria.
Jueves, 31 de mayo
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Juan Fernandez Krohn
Antonio Cabrera
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo