Ya han empezado a prepararnos. Desde el lado del Gobierno y desde el lado de la oposición han empezado a trasmitirnos los primeros datos de cómo van a ser los tiempos parlamentarios que se avecinan. Y ustedes me perdonarán pero me he ilusionado.
Ya sé que buena parte de los lectores se apresurarán a llamarme optimista y otros, facha arrepentido, España está dividida en dos mitades irreconciliables. Que les den por donde amargan los pepinos a unos y a otros que yo me he ilusionado.
Es que otros cuatro años como los pasados me resultarían intragables. Pero Zapa nos adelanta buenas intenciones y no tiene ganas de broncas, que lo de castigar al PP con otro pacto del Tinell, “a éstos no los hablamos nadie”, no parece que le diera buen resultado. Y va y tiene intenciones conciliadoras, y va y nombra a José Antonio Alonso para portavoz y a Jáuregui para que le eche una mano. ¡Yupi! ¿Se acabarán las broncas colectivas? ¿Se acabará el “y tú más”?
Ahora falta saber qué nos va a hacer Rajoy. Que está que no suelta prenda pero la otra mitad de lo que vaya a ocurrir depende de él y los suyos. Que estamos metidos en una crisis económica que empieza a asomar las orejas detrás de las páginas de color salmón. Que estamos metidos en una crisis con ETA, Rubalcaba lo ha anunciado, que asoma las orejas detrás de Calahorra. Y que estamos metidos en una crisis institucional que asoma por detrás de Montejurra. No, bueno, detrás del Aberri Eguna.
No podemos pasar otros cuatro años como los pasados, cuando Zapa acertó empezando a negociar con ETA y el PP se pasó en su negra negativa, cuando Zapa se pasó al mantener la negociación con robos de pistolas, zulos y bombas y el PP acertó en esa crítica. Son necesarios los dos partidos para salir del atolladero. Y habrá de ser así a pesar de que forman un oligopolio profundamente negativo para los que los sufrimos.
Porque será la legislatura del acuerdo o no será nueva, sino la misma, estaremos condenados a revivirla una y otra vez. Zapa, el de la sonrisa permanente y las buenas palabras siempre en los labios, ha de demostrar ahora que va en serio, que su palabrería no es simplemente un fuerte muro recubierto de hiedra y flores en el que se estrella la realidad. Tiene que llegar a acuerdos con Rajoy. Y viceversa, claro, por eso se necesitan, los necesitamos.
Y la primera prueba será el nuevo estatuto que va a reclamar el PNV. ¿Seguiremos la construcción de dos españas, una privilegiada legal, económica y socialmente, con fuertes partidos nacionalistas que las defienden, y otra huérfana de industrias, de población, de influencia en el gobierno de todos, porque no tiene partidos nacionalistas propios?
¿No decían que socialismo es igualdad? Yo también quiero ser igual. Quiero un estatuto como el catalán o como el que van a tener los vascos. Al tiempo.
D.Pedro,
Yo entiendo la postura de que cada autonomía quiera más gestión propia y también más dinero.
Sin embargo como ciudadano , puedo decirle que personalmente a mi lo que realmente me interesa es una buena gestión de los impuestos que yo pago.
Quizás y ante la crisis lo mejor (desde mi punto de vista) es que nuestras administraciones contengan el gasto y por otra parte ayuden fiscalmente al ciudadano,que es al fin y al cabo el que paga.
Saludos.
Fidel Torras
Lunes, 6 de julio
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