Miren, no, no, no soy monárquico. A lo sumo soy juancarlista, como varios millones de españoles. No creo haber abierto la boca cuando en cualquier rincón de España se ha atacado a la corona y se han quemado fotos de los Reyes. No era necesario porque ese ataque era en realidad a España, que no necesita mi defensa, y porque se sabía que era cosa de pocos, de unos cuantos independentistas salidos de madre.
Si hay personajes que no aguanto, que me molestan, que si pudiera eliminaría de mi vida con un simple plumazo, son los infalibles, esos personajes odiosos que todos conocemos y que, bajo cualquier condición y circunstancia, tienen siempre toda la razón, sin ceder jamás un ápice a las razones de sus rivales, a los que ningunean, menosprecian y relegan con facilidad y frecuencia a meros objetos estorbo.
Ibarretxe, por ejemplo, es un infalible del sector repetitivo, rama de los intolerantes. Además de machacón, pesado y plomizo. Pertenece a esa casta de
Llevo varias semanas preocupado por si los españoles somos los responsables directos del deshielo del Ártico. De quemados que estamos, quiero decir, con el Gobierno. Una de dos, o hemos hecho mal en meternos en la Unión Europea o tenemos por gobierno a una panda de incapaces. A gusto del lector.
No soy absolutamente nadie autorizado para cuestionar la línea editorial de ninguno de los grandes periódicos de España. Ni grandes ni pequeños, claro. Sólo el hecho de llevar tantos y tantos años leyéndolo y tanto tiempo suscrito (claro, no sólo a El País) me autorizan a dirigirme a uno de los símbolos más ensalzados de la prensa española y preguntar:
De cursi, si la circunstancia no fuera trágica, podía calificarse la foto de nuestros políticos arrojando besos a la viuda del militar asesinado por ETA.
Dentro del PP, como en cualquier otro partido, hay mucha vida sin explicar. Las filias y las fobias, los amores y los odios entre los principales dirigentes nunca salen a relucir, o muy raramente, cuando por otra parte explican grandemente los entresijos de lo que ocurre en la política general. Los terremotos empiezan muy dentro y acaban afectando a la superficie.
Lamentablemente creo que Rosa Díez tiene razón y no sirven de nada las lapidarias y acostumbradas frases de condena a ETA. ETA se abanica los bajos fondos con tanta declaración pomposa y grandilocuente. ¿De qué sirve que nadie exprese su pesar por uno más de los asesinatos etarras? Mucho me temo que ni la condena proveniente de sus círculos más próximos serviría para nada. Seamos serios, ni porque Herri Batasuna (por abreviar, pongan ustedes el nombre que más le cuadre) diga un día que matar es cosa mala ETA no iba a dejar de poner bombas.
Llevaba varios días sintiéndome mal. Cierta desazón poco definida iba ganándome las entrañas. Sentía náuseas y un malestar general se había apoderado de mí. El médico que me había revisado de los pies a la cabeza no encontraba absolutamente nada alarmante y me recomendó mucho reposo y no pensar en nada.
Tenía enormes deseos de aislarme y no ver a nadie, llené mi despensa de yogures con bífidus activos que conservaran mi cuerpo por dentro y por fuera como el de un sano modelo adolescente, de pan de molde elaborado por el fresco de mi barrio, de quesos para quitarse la boina y variados sucedáneos alimenticios muy de moda que sustituían con multitud de ventajas a los productos originales. Iba a dedicar el fin de semana simplemente a quedarme en casa. Había decidido autorrecetarme cuarenta y ocho horas de televisión y siesta.
Algunos llevamos más de una década diciéndolo: La derecha española nunca podrá gobernar establemente si el PP es como es. Hay cosas que no pueden ser y además son imposibles: O cambia el PP, haciendo un esfuerzo por modernizarse y actualizarse, o los españoles harán bien en tenerle en la oposición. Aznar se equivocó al nombrar a Rajoy tanto como se había equivocado con la fatal y dolorosamente injusta guerra de Irak.
A veces pienso que nos da vergüenza ser españoles (y encima que los nacionalistas lo saben y se aprovechan de ello) y exprimimos cualquier ocasión para reivindicarnos como más cosmopolitas que nadie. Quizá para compensar nos hemos convertido en un país antiamericano a pesar de que vemos miles de pelis americanas, “chateamos” con nuestros amigos, usamos el “mouse”, nos compramos un “set” de colonia en “spray” y “externalizamos” algunos servicios de nuestras empresas.
América Latina es así por culpa de los españoles que la colonizaron. Pero Estados Unidos también fue colonizada y también es así por haber sido colonizada por los ingleses (sí, ya sé, no sólo ingleses). El por qué los vecinos del norte se hayan desarrollado mucho más quizá se deba a los propios sudamericanos. O a sus dirigentes, por lo menos.
Mira, chico, voy a empezar por ser contundentemente honesto y claro: Contigo no puedo ser imparcial ni neutral ni equilibrado en mis críticas: Nunca me has gustado, qué le voy a hacer.
Estoy seguro de que eres un gran actor, digno de alcanzar el éxito que en estos momentos estás disfrutando, pero nunca me has gustado lo más mínimo. No pongo en duda tu trabajo profesional, algo tendrá el agua cuando la bendicen y a ti te han bendecido mucho y muy importantes gentes en los últimos tiempos, enhorabuena. Pero hace muchos años que dejé de ver cine español y en parte la culpa es tuya también, tu cara y tu aspecto en general me parecen enfermizos, me preocupan, me dan grima, no me permiten relajarme y creerme tus papeles.
Zapatero y sus ministros andan empeñados en regular una nueva ley del aborto –“aborto libre y gratuito”, se decía en la Transición- y del suicidio asistido. Me preocupa que el Gobierno se empeñe en hablar tanto de la muerte cuando quedan tantas cosas de la vida por apoyar, ayudar y promocionar. “Tu cuerpo es tuyo, eso es socialista”, ha dicho Bernat Soria. Y como mi cuerpo es mío mañana mismo puedo chutarme en vena cualquier cosa que me mate, un video de la vicepresidenta con la referencia del Consejo de Ministros por ejemplo.
¿Ustedes se habían fijado anteriormente en la nariz de la futura reina de España? Aunque, permítanme aclararlo, me temo, tal y como van los tiempos, que van a aumentar las posibilidades reales, perdón por el juego de palabras, de que no llegue a ser reina. No, yo no me había fijado para nada en la nariz de la señora y poco en la señora de la nariz. Pero la comidilla de las comadres nacionales es que se la ha operado, parece que aprovechando otra necesaria operación, y media España se ha escandalizado por ello.
Hoy se me van a enfadar los lectores. No tengo una opinión contundentemente clara al respecto de los desenterramientos de la Guerra Civil con la que gratificar a unos o a otros.
No critico al gobierno que estemos cayendo, y de qué manera, en una crisis económica. Quizá la economía mundial esté ya tan entrelazada que ni el PSOE sea culpable, totalmente, de lo que se nos viene encima ni el PP fuera culpable, totalmente, digo, de los años de abundancia que acabamos de pasar.
Domingo, 23 de noviembre
JUAN JULIO ALFAYA
Juan Fernandez Krohn
Vicente Torres
David Millán
Francisco Rubiales
Manuel Molares do Val
ADIÓS AYER
Silvia Carreño
Rufino Soriano Tena
Juan M. Delafuente