Voy al banco lo menos que puedo. Me molesta, me siento incómodo y prefiero los cajeros. Estuve hace dos meses en mi sucursal. Empleados nuevos. Dos. Desconocidos. Ordené una transferencia e indiqué el concepto por el que se hacía, unas obras en mi cocina.
Ayer tuve que volver. A mi pesar. Me sonrieron de oreja a oreja, me tutearon y me llamaron por mi nombre, me volvieron a sonreír, me dieron una palmadita en la espalda, me preguntaron muy atentamente por el resultado de las obras y me despidieron por mi nombre, también.
Pesaos. Torpes. Huyo despavorido. Me molestan. ¿Por quién me toman? Se creen que me lo creo, se creen que me lo trago. A la próxima cambio de sucursal. O de banco. Prefiero los cajeros, son más callados.
Y discretos.
Martes, 14 de febrero
Antonio Javier Vicente Gil
Miguel Barrachina
José Pómez
Juan Fernandez Krohn
Pedro Fernández Barbadillo
Paco Sande
Rufino Soriano Tena
Manuel Molares do Val
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Raúl González Zorrilla