Voy al banco lo menos que puedo. Me molesta, me siento incómodo y prefiero los cajeros. Estuve hace dos meses en mi sucursal. Empleados nuevos. Dos. Desconocidos. Ordené una transferencia e indiqué el concepto por el que se hacía, unas obras en mi cocina.
Ayer tuve que volver. A mi pesar. Me sonrieron de oreja a oreja, me tutearon y me llamaron por mi nombre, me volvieron a sonreír, me dieron una palmadita en la espalda, me preguntaron muy atentamente por el resultado de las obras y me despidieron por mi nombre, también.
Pesaos. Torpes. Huyo despavorido. Me molestan. ¿Por quién me toman? Se creen que me lo creo, se creen que me lo trago. A la próxima cambio de sucursal. O de banco. Prefiero los cajeros, son más callados.
Y discretos.
Martes, 10 de noviembre
José Luis Palomera Ruiz
Juan Fernandez Krohn
Miguel Torres Galera
Vicente A. C. M.
Francisco Rubiales
Julio César Izquierdo
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
David Millán
Antonio Javier Vicente Gil