Pedro Miguel Lamet

Lucidez cósmica

23.06.18 | 23:20. Archivado en Acerca del autor


El yo bien conectado no depende de que las cosas estén a su servicio, de que se convierta en el centro del universo, de que lo jaleen. El yo sano es contemplativo. Todo grita y se armoniza desde el fondo de su corazón.
Pero hoy solo sabemos ver y escuchar por las pantallas y los auriculares de la compra y venta, del éxito, de la belleza convencional que dictan los grandes de la moda y la cultura; de los grandes oligopolios y multinacionales de la comunicación; de lo que es in y super o hiper o ‟fenomenal", de lo que renta.
Casi nadie mira a la violeta escondida detrás de la roca.
Sin embargo mi energía es sólo una chispa de la hoguera del universo. Mi conciencia es solo un resplandor de todo el sol.
Solo alcanzo lucidez si estoy conectado a esa luz superior y total.

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Lucidez cósmica

23.06.18 | 23:19. Archivado en Acerca del autor


El yo bien conectado no depende de que las cosas estén a su servicio, de que se convierta en el centro del universo, de que lo jaleen. El yo sano es contemplativo. Todo grita y se armoniza desde el fondo de su corazón.
Pero hoy solo sabemos ver y escuchar por las pantallas y los auriculares de la compra y venta, del éxito, de la belleza convencional que dictan los grandes de la moda y la cultura; de los grandes oligopolios y multinacionales de la comunicación; de lo que es in y super o hiper o ‟fenomenal", de lo que renta.
Casi nadie mira a la violeta escondida detrás de la roca.
Sin embargo mi energía es sólo una chispa de la hoguera del universo. Mi conciencia es solo un resplandor de todo el sol.
Solo alcanzo lucidez si estoy conectado a esa luz superior y total.
Cuando no me limito a mi mismo por mis propias ‟chorradas", despierto.
El silencio me hace crecer en todas direcciones, me expande, me libera.
Yo hago silencio cuando me suelto a mi mismo, y suelto ideas, esquemas, formulaciones. Perderse es encontrarse. (Lo decía Jesús de Nazaret. Lo que pasa es que lo han estropeado con ascética, cilicios y mortificaciones. Él se refería al ego, al personaje ese en el que hemos centrado todo).
De esta forma asisto desde lo que aparece a lo que no aparece, de lo visible a lo invisible, de lo particular a lo universal, de lo terrenal a lo cósmico.
Uno con el mar. Uno con el fuego. Uno con el aire. Uno con la tierra.
Cuando más allá esté, más aquí me descubriré. Mirar es renacer. Te abrirás a lo cósmico en cada brizna de la realidad.


La edad del corazón

11.06.18 | 18:22. Archivado en Acerca del autor


Hoy se ha puesto de moda usar la palabra “viejo” como un insulto, y pensar
que ser joven es un mérito, una cualidad. Como si el ser joven o viejo fuera evitable por la persona. En la antigüedad los viejos gobernaban la cosa pública. De ahí viene la palabra Senado, constituido por el consejo de viejos, que tenían la suficiente madurez y sabiduría para tomar las grandes decisiones de un país. La experiencia y el conocimiento adquiridos hacían de los viejos las personas más respetadas del lugar.

Hoy nadie quiere ser viejo. Es más hay algunos que rechazan la palabra “abuelo” o “abuela” aunque tengan nietos.

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El footing del alma

31.05.18 | 13:10. Archivado en Acerca del autor

La contaminación es noticia. En las grandes ciudades se hace la vida irrespirable: Pekín, Londres, París, Madrid. Entre nosotros ya se ha comenzado también a regular el tráfico para luchar contra ella a través de impedir la salida de automóviles con determinados números de matrícula. Es, junto con el cambio climático y la ecología una de las preocupaciones dominantes de los hombres del mundo desarrollado.
Pero junto a la contaminación ambiental, que también afecta, de rebote, a los pueblos en desarrollo, convertidos a veces en basureros de los países ricos o víctimas hambrientas de su abundancia, hay otra contaminación más profunda que tenemos olvidada.
Igual que se está prohibiendo cada vez más la circulación de vehículos contaminantes, ¿no se debería impedir la salida a la calle de mentes contaminantes?
El ser humano tiene un hondón impoluto, una zona que olvidamos que sigue, desde que salimos de fábrica, en contacto con la luz, limpia de negatividad: es el yo profundo que vive en conexión con la verdad, la alegría, la libertad.

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De colores

28.05.18 | 18:24. Archivado en Acerca del autor

Dicen algunos que la primavera es cursi. Dicen que la primavera es fugaz, como sus amores, y como los alegres años de la juventud. O que últimamente es poco más que un invento de los grandes almacenes para adelantar la venta de la última moda, porque en la ciudad apenas vemos el florecer del campo.
Pero hay gente que todo el año tiene cara de primavera; o de otoño, o de invierno, o de ardiente verano. Porque la verdadera primavera es un florecer de dentro a fuera. “De colores”, era el famoso eslogan y la copla de los cursillistas de cristiandad. Y Gustavo Adolfo Bécquer exclamaba enardecido: “Mientras haya en el mundo primavera, ¡habrá poesía!”
También podría escribirse al revés: Mientras haya en el mundo poesía, habrá primavera.
Paradójicamente, a veces para saber contemplar los colores y escuchar a los pájaros, hay que cerrar los ojos. Entonces es posible que incluso surja la primavera del erial mismo de nuestra vida, de la pobreza, la soledad, la vejez, la amargura y hasta la muerte o la guerra, “que en la hermosa estación de los amores / todo es amor en la creación entera”.
En cualquier caso su florecer no es gratuito. Procede de la renuncia del invierno y no termina en sus bellos colores, pues ha de producir frutos.
¿Cómo salir de ese ciclo de las estaciones, de la cárcel del paso del tiempo? Solo el salto místico lo hace posible, cuando la noche, el día, el tiempo y el espacio; el vacío, la oscuridad y los colores se funden en una única presencia, la Luz a la que vamos y en la que vivimos y somos.

(Foto: © PMLamet)


La cuartilla en blanco

22.05.18 | 13:24. Archivado en Acerca del autor

Nos pasamos la vida buscando en un mapa. Nacemos llorando porque acaban de arrojarnos a un mundo hostil, bien distinto del confortable líquido amniótico. Aprendemos para “ser alguien en la vida”, a encontrar nuestro camino en medio de una sociedad de competencias. Y, cuando, más o menos, parece que hemos alcanzado una cierta estabilidad en nuestro entorno, una mínima patria donde residir, comienzan los achaques, la cuesta abajo de las pérdidas, y el temor esencial del ser humano: ¿para qué la vida?, ¿dónde desemboca todo esto?, ¿qué hay detrás de la muerte?, ¿por qué nunca acabo de alcanzar la felicidad plena?

No hay mapas. No venden guías para el viaje de la vida, ni existen cicerones lo bastante expertos que nos muestren eficazmente el camino.

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Flotar sobre los deseos

16.05.18 | 18:49. Archivado en Acerca del autor

Algunos creyeron que la mejor forma de desapegarse era huir. Simeón el Estilita escogió una columna en el desierto para alejarse del mundo. Pero la cueva y el desierto no privaron a San Antonio de las tentaciones. Nos llevamos con nosotros el saco de los deseos a la calle, al monasterio o a las antípodas de nuestro planeta.
Por eso el camino no es escapar, sino flotar como el pato en la superficie de los deseos. Muchas veces la renuncia ascética origina más deseos, los convierte en asignatura pendiente. Y el teóricamente santo se convierte en una persona con genio inaguantable o la intachable virgen en histérica a flor de piel.
El día en que te aceptes con tus deseos, sin pretender responder al ‟superego" (tu “personaje”, creado por la educación, la cultura), ese día habrás dado el primer paso.
Vivir sin apego es vivir con todo y sin nada,

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Flotar sobre los deseos

16.05.18 | 18:48. Archivado en Acerca del autor

Algunos creyeron que la mejor forma de desapegarse era huir. Simeón el Estilita escogió una columna en el desierto para alejarse del mundo. Pero la cueva y el desierto no privaron a San Antonio de las tentaciones. Nos llevamos con nosotros el saco de los deseos a la calle, al monasterio o a las antípodas de nuestro planeta.
Por eso el camino no es escapar, sino flotar como el pato en la superficie de los deseos. Muchas veces la renuncia ascética origina más deseos, los convierte en asignatura pendiente. Y el teóricamente santo se convierte en una persona con genio inaguantable o la intachable virgen en histérica a flor de piel.
El día en que te aceptes con tus deseos, sin pretender responder al ‟superego" (tu “personaje”, creado por la educación, la cultura), ese día habrás dado el primer paso.
Vivir sin apego es vivir con todo y sin nada,

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La parábola de la tortuga

11.05.18 | 11:16. Archivado en Acerca del autor


La foto de la tortuga me ha recordado un cuento que Tony de Mello aplicaba al amor: “Un niño sintió que se le rompía el corazón cuando encontró, junto al estanque, a su querida tortuga patas arriba, inmóvil y sin vida. Su padre hizo cuanto pudo por consolarlo: “No llores, hijo. Vamos a organizar un precioso funeral por la señora Tortuga. Le haremos un pequeño ataúd forrado en seda y encargaremos una lápida para su tumba. Luego le pondremos flores todos los días y rodearemos la tumba con una cerca”. El niño se secó las lágrimas y se entusiasmó con el proyecto. Cuando todo estuvo dispuesto, se formó el cortejo –el padre, la madre, la criada y, delante de todos, el niño– y empezaron a avanzar solemnemente hacia el estanque para llevarse el cuerpo, pero éste había desaparecido.
De pronto, vieron cómo la tortuga emergía del fondo del estanque y nadaba tranquila y gozosamente. El niño, profundamente decepcionado, se quedó mirando fijamente al animal y, al cabo de unos instantes, dijo: “Vamos a matarlo” “.
La consecuencia que saca Tony no puede ser más reveladora: “En realidad, no eres tú lo que me importa, sino la sensación que me produce amarte”.

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El GPS de Dios

08.05.18 | 19:25. Archivado en Acerca del autor, Internacional

Hoy reina en muchas personas la confusión y el miedo. Hay unos que materialmente buscan un camino para sobrevivir: los inmigrantes, refugiados, hambrientos. Otros, desde la soledad de un mundo hipercomunicado sienten la desorientación de la multiplicidad de mensajes y objetivos: el poder, el placer, el éxito, el dinero. Los medios y las redes sociales muestran caminos tentadores que, las más de las veces, acaban creando mayor frustración y vacío interior, si no son puras mentiras.
En los viajes por las carreteras y calles de nuestras ciudades es actualmente más fácil no perderse gracias al navegador por satélite, el GPS. ¿Por qué Dios no nos ha facilitado un GPS para encontrar el camino que nos realice, nos conduzca a la felicidad y llenumbre interior?

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Saberme vivo

01.04.18 | 20:14. Archivado en Jesucristo


Llega la Pascua y con ella una cierta locura. Los discípulos se hacen un lío. María de Magdala, la enamorada, no reconoce a Jesús a primera vista. Los de Emaús huyen atrapados por la murria. Tomás quiere meter su mano en la llaga del costado. Y en el centro la polémica de la tumba vacía, que tanto preocupará a los teólogos-

No hay una prueba física, científica y racional de la resurrección. La gran experiencia definitiva de que Cristo ha resucitado es la transformación de aquel grupo de pescadores ignorantes y atemorizados, cuyo líder ha sido ejecutado a las puertas de Jerusalén, la confluencia de sus testimonios. Jesús ahora atraviesa paredes, está y no está, despierta la duda o inflama el corazón.

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Déjame que recline la cabeza

27.03.18 | 19:20. Archivado en Poesía


Para nuestro mundo agobiado y para tanto corazón entristecido, siempre he encontrado mucho consuelo en la imagen de Juan, el discípulo predilecto, con su cabeza reclinada sobre el pecho de Jesús. De hecho este es el bajo relieve que, en version ingenua y sencilla, tengo sobre mi cama.

Hoy en plena Semana Santa le dedico este soneto:

DÉJAME QUE RECLINE LA CABEZA

Para seguir la huella de mi suerte

y descubrir el gozo de la vida,

penetrar necesito por tu herida

hasta el misterio oculto de la muerte;

para buscar la clave de esta fuerte

tensión entre el amor y la partida

de todo cuanto huye y cuanto anida

en un mundo vivo y a la vez inerte,

déjame que recline la cabeza,

cansada de pensar en esta noche,

sobre tu pecho lleno de dulzura

y, como a Juan, alumbra la certeza

de una luz que brilla a medianoche

porque solo la enciende tu ternura.

Pedro Miguel Lamet


Domingo, 24 de junio

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