En Orihuela, su pueblo y el de sus muchos amigos, se ha muerto Santiago Carbó, a quien tanto querían.
Mucho antes de leer 'El hombre duplicado' de José Saramago, ya estaba advertido de que en Orihuela había una persona que se parecía mucho a mí, o viceversa, antes de que llegara la primera y brusca confusión, que ocurrió como siempre suceden estas cosas: por sorpresa. Me encontraba, allá por 1977, en un mitin electoral que Santiago Carrillo daba en la Fica de Murcia, en los primeros albores de la democracia; ahí me encontraba a punto de llegar a la barra de un improvisado bar, cuando de repente, me dieron una fuerte palmada en la espalda y me espetaron: «¡Hombre, tú, cabrón!, ¿Qué haces por aquí?» Comoquiera que eran las primeras elecciones democráticas y aún había mucha gente que no creía en la democracia, por unos instantes, pensé que era un infiltrado, de manera que resuelto de pronto me volví y cuando estaba a punto de decirle no sé qué, el hombre, con la cara circunspecta, me dijo: «¡Vaya, perdóname!, te he confundido con un amigo de Orihuela». Nos dimos la mano y ahí quedo el enigma y la cosa.
La segunda anécdota, años más tarde, aconteció de manera surrealista una calurosa tarde de agosto en la Trapería de Murcia; me tomaba un vaso de limón granizado con un poco de gin y no sé si por los efectos de la ginebra, aprecié que una bella chica me miraba en demasía. A la semana siguiente en otro bar de Murcia se me acercó un amigo y me dijo: «te voy a presentar a una chica que te quiere conocer». Aquella chica era la señora de Santi, que me explicó que el gran parecido le había llevado a observarme la tarde de la limonada, porque no era posible que Santi estuviera allí sentado, sí acababa de marcharse a Orihuela. Y horas más tarde conocí a Santi, entre amigos comunes. Nos miramos, hablamos, y nos caímos bien para siempre. Durante aquellos años, de vez en cuando nos encontrábamos y nos contábamos las peripecias, como era muy generoso me solía decir que ligaba mucho en Murcia en mi nombre. Y así fui conociendo a muchos de sus amigos, a Rafa Pazos y a Nino, y a otros conocidos que siempre hablaron maravillas de Santi. Nunca oí hablar mal de Santi. Ni aquende ni allende de la frontera regional de El Siscar. Pues a pesar de la cercanía entre ambas ciudades, se podría decir aquello de Orihuela tan cerca de Dios y a veces tan lejos de Murcia.
Santi Carbó fue director de viajes Levantur, secretario de organización del PCE, rockero con Alberto y Los Tranquilizantes, y con un toque cosmopolita caminó por el mundo llevando siempre en su corazón al poeta de su tierra. Y no hay nada como salir de tu tierra, ver mundo, para ver como para mucha gente: Orihuela no se entiende sin Miguel Hernández.
Comoquiera que el azar suele ser caprichoso, al comenzar el nuevo siglo, hasta Orihuela me llevó; de manera que algunas veces en los últimos años coincidía con mi doble en actos culturales, especialmente gozosos durante el centenario de Miguel Hernández y algunas otras en el Bar Chipi en los que solía ver a su Barsa. Tenía siempre Santi, un buen rollo, y una actitud positiva que contagiaba; algunos amigos suyos le llamaron el alcalde de la noche por su querencia a las barras y al misterio de la noche. Hace un mes que falleció Santi y aún lo echamos de menos. Santi fue un personaje y una gran persona. Por eso en Orihuela, su pueblo, sus amigos que tanto le querían no le olvidan.
Viernes, 1 de junio
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín