La caverna mediática, de un tiempo a esta parte, se dedica a soltar bufonadas contra los sindicatos de trabajadores y los liberados que andan por ahí tomando cervezas y comiendo mariscadas con los enormes sueldos que ganan en los consejos de administración.
La caverna mediática no tiene parangón con su periodismo de investigación, su información independiente, y con la creación de sus reportajes ficticios y de ficción. La caverna odia a los sindicatos de trabajadores y con la estrategia del calamar suelta su tinta negra tratando de confundir a los parias de la tierra, y así pescar en río revuelto a algún incauto y desalmado para su causa.
La causa de la caverna es la de tratar de poner de rodillas a los sindicatos y su máxima ideóloga es Margaret Thatcher. No es la primera vez que la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, ha querido jugar ese papel, con el apoyo estratégico de la caverna. Ya resulta muy sintomático que cada vez que la caverna lanza un órdago contra los sindicatos, utilizando las portadas de sus diarios, al día siguiente los dirigentes del Partido Popular coinciden y reafirman esos argumentos. ¡Qué curioso! Otrora estos medios decían que los sindicatos de clase eran correas de transmisión. ¿Y estos medios de comunicación tan dependientes, de quiénes dependen?
En fin de cuentas no seré yo quien diga que los actuales sindicatos son la panacea, y muchas críticas podría uno mismo argumentar por su excesiva burocratización y su dejadez en la defensa de los obreros sin empleo, y sin embargo con la está cayendo, esto es lo que hay.
Con la excusa de la crisis y de crear empleo, la reforma laboral es el mayor ataque desde la democracia a los derechos de los trabajadores, algunos logrados con sangre, sudor y lágrimas. Y por decreto-ley en unas horas de consejo de ministros se cargan 30 años de derechos y de legislación laboral.
Contra esa reforma los sindicatos convocaron una manifestación el pasado domingo y la respuesta masiva sorprendió a los propios sindicatos. Allí estuvieron los sindicalistas y los ciudadanos. Y mucho más al Gobierno, que aunque siga en su papel arrogante, no esperaba la respuesta masiva de los ciudadanos.
El Gobierno y su portavoz Soraya Sáenz de Santamaría, que se metió en el papel de Margaret Thatcher, trataron de desmoralizar y desmotivar al personal. La Sáenz de Santamaría, el pasado viernes, pedía a los sindicatos que, ya que una parte de su financiación proviene de las arcas públicas, "valoren si ha llegado el momento" de hacer un ejercicio de transparencia y dar a conocer los sueldos que perciben sus dirigentes ”. También el vicesecretario de Comunicación del PP, Esteban González Pons, manifestaba que lo que España necesita en estos momentos es " más empleo y no tantas manifestaciones ".
No se puede criminalizar a los sindicatos. Efectivamente lo que ahora se necesita es más empleo, por eso muchos trabajadores votaron al P.P. porque pensaban que no iban a subir los impuestos y que no abaratarían los despidos. Por eso se manifiestan, ahora, los trabajadores porque ven que una cosa es predicar y otra dar trigo.
Y mientras tanto, sucede lo de Valencia y lo del ministro Wert en el Congreso achancándole al PSOE que se pone al lado de los violentos. Ya saben, a ésos que le llaman los enemigos.
En fin, la próxima semana, uhhh, uhhh, uhhh, hablaremos del Gobierno
En Orihuela, su pueblo y el de sus muchos amigos, se ha muerto Santiago Carbó, a quien tanto querían.
Mucho antes de leer 'El hombre duplicado' de José Saramago, ya estaba advertido de que en Orihuela había una persona que se parecía mucho a mí, o viceversa, antes de que llegara la primera y brusca confusión, que ocurrió como siempre suceden estas cosas: por sorpresa. Me encontraba, allá por 1977, en un mitin electoral que Santiago Carrillo daba en la Fica de Murcia, en los primeros albores de la democracia; ahí me encontraba a punto de llegar a la barra de un improvisado bar, cuando de repente, me dieron una fuerte palmada en la espalda y me espetaron: «¡Hombre, tú, cabrón!, ¿Qué haces por aquí?» Comoquiera que eran las primeras elecciones democráticas y aún había mucha gente que no creía en la democracia, por unos instantes, pensé que era un infiltrado, de manera que resuelto de pronto me volví y cuando estaba a punto de decirle no sé qué, el hombre, con la cara circunspecta, me dijo: «¡Vaya, perdóname!, te he confundido con un amigo de Orihuela». Nos dimos la mano y ahí quedo el enigma y la cosa.
La segunda anécdota, años más tarde, aconteció de manera surrealista una calurosa tarde de agosto en la Trapería de Murcia; me tomaba un vaso de limón granizado con un poco de gin y no sé si por los efectos de la ginebra, aprecié que una bella chica me miraba en demasía. A la semana siguiente en otro bar de Murcia se me acercó un amigo y me dijo: «te voy a presentar a una chica que te quiere conocer». Aquella chica era la señora de Santi, que me explicó que el gran parecido le había llevado a observarme la tarde de la limonada, porque no era posible que Santi estuviera allí sentado, sí acababa de marcharse a Orihuela. Y horas más tarde conocí a Santi, entre amigos comunes. Nos miramos, hablamos, y nos caímos bien para siempre. Durante aquellos años, de vez en cuando nos encontrábamos y nos contábamos las peripecias, como era muy generoso me solía decir que ligaba mucho en Murcia en mi nombre. Y así fui conociendo a muchos de sus amigos, a Rafa Pazos y a Nino, y a otros conocidos que siempre hablaron maravillas de Santi. Nunca oí hablar mal de Santi. Ni aquende ni allende de la frontera regional de El Siscar. Pues a pesar de la cercanía entre ambas ciudades, se podría decir aquello de Orihuela tan cerca de Dios y a veces tan lejos de Murcia.
Santi Carbó fue director de viajes Levantur, secretario de organización del PCE, rockero con Alberto y Los Tranquilizantes, y con un toque cosmopolita caminó por el mundo llevando siempre en su corazón al poeta de su tierra. Y no hay nada como salir de tu tierra, ver mundo, para ver como para mucha gente: Orihuela no se entiende sin Miguel Hernández.
Comoquiera que el azar suele ser caprichoso, al comenzar el nuevo siglo, hasta Orihuela me llevó; de manera que algunas veces en los últimos años coincidía con mi doble en actos culturales, especialmente gozosos durante el centenario de Miguel Hernández y algunas otras en el Bar Chipi en los que solía ver a su Barsa. Tenía siempre Santi, un buen rollo, y una actitud positiva que contagiaba; algunos amigos suyos le llamaron el alcalde de la noche por su querencia a las barras y al misterio de la noche. Hace un mes que falleció Santi y aún lo echamos de menos. Santi fue un personaje y una gran persona. Por eso en Orihuela, su pueblo, sus amigos que tanto le querían no le olvidan.
Son los maestros en el arte de mentir: el asunto para engañar a incautos es un truco muy sencillo. Les decimos y les prometemos unas cosas y después hacemos, justamente lo contrario. ¿Quiénes son los maestros? Todos aquellos que mienten.
Ahora hablamos del gobierno.
El partido Popular nos dijo que cuando ganaran las elecciones no subirían los impuestos y nada más trincar el poder lo primero que hizo fue lo contrario. Les metieron la tijera a la rentas de trabajo.
El partido Popular, cuando Zapatero introdujo un nueva rebaja del coste de despido en 2010, aprovechó la ocasión para arremeter contra el Gobierno socialista y aseguró, una y otra vez, que ellos no pretendía abaratar el despido. Las hemerotecas para estos asuntos son tozudas, veamos si no: “En el debate electoral, de noviembre de 2011, entre Rulbacaba y Rajoy, le dijo Mariano: “Hicieron una reforma laboral que ha provocado más paro y ha abaratado el despido. Son maestros en decir una cosa y hacer la contraria”. La vicepresidenta del gobierno Soraya Sáenz de Santamaría, dijo entonces, en el debate sobre la reforma laboral de Zapatero: “El decreto del Gobierno no está planteado para contratar, sino para despedir. Y lo que necesita España no es facilitar el despido, no es fomentar la salida, sino la contratación”. Y Esteban Gonález Pons, que últimamente parece que está desaparecido o ha caído en desgracia, ya veremos que pasa con él en próximo Congreso del P
; en octubre de 2011, dijo en “los Desayunos de RTVE, “No vamos a abaratar el despido, sino a abaratar el coste de la contratación. Y prometió que se crearían cientos de miles de puestos de trabajos.
Ahora Mariano Rajoy, después de hacer la mayor contrarreforma laboral, desde la democracia, que abarata el despido y facilita la reducción de salarios, encima ha dicho que estas medidas a corto plazo no van a generar empleo. Y lleva mucha razón, no se va a crear empleo, sino justamente lo contrario. Van a generar más despido a precio de saldo
Aunque muchos de los votantes más fieles del P.P siguen teniendo fe en estas medidas y piensan que no lo han engañados, muchos de sus votantes se sienten engañados con estas medidas y las promesas electorales, ya rotas. El Partido Popular parece que no tiene prisas en presentar sus presupuestos, parece que espera a que pasen las elecciones andaluzas, y ya le han pegado un tirón de orejas desde Bruselas.
Después de la gran contrarreforma laboral, Rajoy ha venido ha decir que la peor cifra de desempleo está por llegar. Y los empresarios están encantados con esas medidas laborales, que rechazan los sindicatos y los trabajadores
Y entre estas perlas y otras, nos llega la secretaria general del P.P. Dolores de Cospedad, y sin despeinarse, nos dice: “El P.P. es el partido de los trabajadores”. ¿No es para mear y no echar gota?
En fin, la próxima semana, hablaremos del Gobierno.
A veces ocurre que uno oye ciertas ocurrencias que te sacan del lógico discurrir. Y esa fue la chuscada que el otro día me saco de la página del libro que tenía en la mano, nada más oír en la radio un no sé qué acerca de algún atributo sobre la próstata de Franco. Comoquiera que ahora en esta nueva desconstrucción del franquismo y de la Memoria Histórica se arroja tinta de calamar para despistar al contrincante, quise saber ese no sé qué sobre la próstata, porque al día siguiente nada venía en las páginas de los periódicos impresos. Y como Internet da para mucho y es una buena herramienta para los desmemoriados, que supongo que en nada se parecen al Funes de Borges, allí me metí y comprobé que efectivamente la noticia de la próstata de Franco existía y que además varios periódicos sí habían publicado en digital
Y a resultas el personaje era el nuevo ministro de Exteriores, José María García-Margallo el que había recurrido al chascarrillo para intentar desactivar otra noticia que se había filtrado, que no era otra que el nombramiento de Federico Trillo como posible nuevo embajador en EE.UU. El ministro, que no tiene pelos en la lengua y que ya se estrenó saludando a un eurodiputado británico al grito de “Gibraltar español”, y que ha manifestado que los embajadores sean diplomáticos de carrera, les dijo a los periodistas la siguiente intriga: «Les voy a contar una anécdota muy conocida. Franco tenía una próstata extraordinariamente resistente y un general que no la tenía tanto se metió en el río con él y le preguntó, cuando ya no podía más: 'mi general, he oído que yo podía ser ministro'. Y Franco le contestó: 'pues yo no he oído nada'». Como bien podría saber el ministro García-Margallo, eso lo puede decir ahora, es lo que tiene la Memoria histórica, porque si se le hubiera ocurrido mencionar la próstata de Franco en vida del dictador le hubiera dictado, a la media hora, una orden de dimisión que inmediatamente hubiera recibido a través de un motorista. Obviamente la ocurrencia de aquel general que preguntaba por lo suyo, poca importancia represiva tendría, porque también entre generales como entre bomberos no hay que pisarse la manguera. La cosa es que hasta el momento nada se sabe de Trillo, al que tanto le debe el P.P., dicen que está estudiando inglés a marchas forzadas, y pronto veremos donde lo colocan. Puedo dar fe de que el cartagenero hace unos excelentes michirones, hasta ahí puedo leer. ¡Viva Honduras” o ¡Manda güevo! Al ministro José Manuel García-Margallo le va la marcha y tiene muy claro que los Institutos Cervantes tienen que seguir en su ministerio de Exteriores, desde las FAES le han querido marcar una hoja de rutas de nombramientos y no se ha dejado doblegar.
Otro asunto es el del ministro de Educación José Ignacio Wert que ha metido la gamba, dos veces en una semana, qué diría la caverna mediática si hubieran sido las Bibianas o Pajines. La pasada semana en su comparecencia en el Congreso “achacó, al menos en parte, las altas cifras de fracaso escolar en Ceuta y Melilla a una avalancha de marroquíes, que no existe. Al parecer el ministro confundió a marroquíes con musulmanes españoles muchos de ellos desde hace varias generaciones. La otra gamba fue al hablar de la asignatura Educación para la ciudadanía y puso un ejemplo equivocado para argumental que la asignatura estaba enfocada al adoctrinamiento ideológico. Manifestó: “Los capitalistas son como ratones que corren en la rueda cada vez más deprisa: El capitalismo corre hacia el abismo. Pero ese abismo no es, como muchos marxistas imaginaron, su fin inevitable, que dará pasó al socialismo” Pues resulta que la cita y el texto que puso como ejemplo pertenece a un ensayo del profesor de Filosofía Carlos Fernández Liria, que no es un libro de texto ni un manual para el alumno, sino un ensayo en el que se ofrece una visión crítica de la citada asignatura. En fin yo no sé si el ensayo del profesor Carlos Fernández titulado: “Educación para la Ciudadanía. Democracia, capitalismo y Estado de derecho”, lo ha leído el ministro o si desde su gabinete le endilgaron la cita de marras. Si se la endilgaron ya debería de mandarle la dimisión al que corresponda con el conserje del ministerio. No deja de tener cierta gracia los ríos de tinta que se han vertido para criticar la Educación para la Ciudadanía. Ya no sé lo que hubiera ocurrido sí la hubieran llamado Educación para el populacho”. Y lo mismo me ocurre con los marxistas de la cita que tampoco sé si son de Groucho o de Marx. Eso lo que a veces me ocurre cuando oigo ciertas ocurrencias que me sacan mi lógico discurrir.
Viernes, 1 de junio
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín