El blog de Patricio Peñalver

La Unión y su Festival se asoman al mundo

24.08.10 | 13:47. Archivado en Flamenco
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Breve historia del Festival del cante de la minas de La Unión.

La Unión, minera y cantaora, celebra dos fechas muy importantes: su municipio cumple 150 años, su Festival Internacional del cante de las minas 50 años. Dos fechas redondas para la historia. La Unión, allá por el siglo XIX en su máximo esplendor llegó a tener unos 40.000 habitantes, muchos de ellos andaluces que llegaban para trabajar en la minería buscando la oportunidad de su vida en lo que se llamó “La Nueva California” o “El Dorado”.
La Unión, fuerte como su nombre, se forjó a base de sangre, sudor y lágrimas con aquellos expedicionarios que cada día en las entrañas de su sierra minera buscaban el centro de la tierra. Claro que no todo fue sombra, por su calle Mayor rebosaron los cantes cantantes, el dinero corría a espuertas y las alegrías también se desbordaban entre tahúres, vino peleón, y las juergas por la necesidad de hacerle cara a las Parcas de cada día, quizá la manera más gloriosa de celebrar la vida, después de salir a la luz, era cantarle.
La Unión le debe todo su esplendor a la sierra minera y de aquella etapa de grandiosidad nos quedan dos edificios emblemáticos del modernismo arquitectónico: El antiguo mercado y la Casa del Piñón. Después del cierre de la explotación productiva de la minería, han quedado como un tesoro, como un legado cultural sus cantes mineros. Y ahora ese sugerente y espectacular parque temático de la minería recién inaugurado, para disfrute lúdico del paisaje y las minas..
El paisaje como territorio mítico se puede asemejar a la Comala de Juan Rulfo o al Macondo de García Márquez, La Unión tiene ese aire inquietante e enigmático que la hace misteriosa y sugestiva. Si ese paisaje no existiera, a buen seguro, que se lo hubiera inventado su máximo mentor: Asensio Sáez. Al pintor y escritor unionense le debemos lo impagable por que hiciera de La Unión un territorio mítico, romántico y lírico.
La Unión se asoma al mundo cada año con su Festival. Y la Unión no se puede concebir sin su Festival y sus cantes mineros, que son sus señas de identidad cultural desde hace 50 años.
Y como toda historia tiene que temer su principio, el germen del Festival se gestó durante la actuación del cantaor Juanito Valderrama allá por agosto de 1961. El cantante famoso entonces por su coplas aflamencadas como “La primera comunión o “Mamá” se salió del guión y quiso cantar una cartagenera, recibiendo la protesta del público que le pedía sus coplas que tanto sonaban por la radio. El artista contrariado por la respuesta del respetable, le espetó: “Parece mentira que aquí, en esta tierra tan rica en cante bueno, suceda esto”. A ese espectáculo asistían Asensio Sáez, Paco Pedreño y Manuel Adorna, entre otros aficionados al cante flamenco, quiénes a la mañana siguiente le contaron lo sucedido al por entonces alcalde de la localidad Esteban Bernal, gran aficionado al cante, y decidieron poner en marcha un concurso de cante durante las fiestas patronales de octubre de ese mismo año 1961 en la Terraza Argüelles: su primer ganador fue Antonio Piñana, que había recogido los primigenios cantes del “Rojo El Alpargatero”, a través de su hijo Antonio Grau Dauset.
Con el I Primer Festival comenzaba la andadura con la intención de recuperar los cantes mineros y situarlo en el lugar que merecían en el planeta de los cabales, entre la dicotomía de primar a los cantaores de la tierra y la de llamar la atención de los foráneos para que fueron enriqueciendo los cantes, y así el ganador de la II edición, que ya se cambió a los locales de los Jardines Mery, fue el sevillano Enrique Orozco. En la III edición que ya se celebra en el mes de agosto, ganaría Canalejas del Puerto Real. Así en la IV edición la ganaba el minero Eleuterio Andréu, que al día siguiente baja a la planta 7 a 350 metros de profundidad y convoca a los compañeros para decirle escuetamente: “Vengo a cantar la copla premiada a los que no pudieron oírme”.
En la V edición su máximo galardón “La Lámpara minera” también la ganará otro unionense, Pencho Cros que había aprendido el cante en las minas. Desde ese momento la voz de Pecho se convertiría en la voz minera, y en los años 1972 y 1976 volvería a ganar, siendo así el único participante que tiene tres lámparas.
Con más ilusión y entusiasmo que dinero, a trancas y a barrancas, con palicos y cañicas el Festival se va consolidando y ya forma parte del “Plan de Festivales de España”, y ya en la década los 70 comienza a figurar en sus galas las grandes figuras del flamenco, y se crean los concursos de periodismo, de letras de cantes y carteles.
En 1978, en la que gana Manolo Romero, el Festival se traslada al emplazamiento actual en el antiguo mercado, llamado la catedral del cante. Y en 1979 la triunfadora es la cantaora Encarnación Fernández, la primera mujer que obtiene la “Lámpara minera”, perteneciente a la saga de los Fernández, cuyo patriarca es el guitarrista de La Unión Antonio Fernández. La década de los 80 se inicia con la introducción de un concurso de guitarra, como novedad. En 1982, en sus galas actúan Paco de Lucía, Camarón, José Menese, Calixto Sánchez, Manuel Mairena, con las guitarras de Tomatito y Habichuela. En 1983 el pregonero es el alcalde de Madrid, Enrique Tierno Galván, y ya en cada edición se puede observar como en la prensa nacional, a través de los máximos especialistas, le prestan especial atención al Festival, ese mimo año escribe Ángel Álvarez Caballero en el diario El País: “Todo esta dispuesto en La Unión para el magno acontecimiento del Festival Internacional del cante de las minas. La labor recuperadora y revitalizadora del Festival ha sido muy importante, hasta el punto de que hoy el cante minero y de Levante vuelve a ser extensamente cultivado por todos—o casi todos—los artistas del género, tanto en cante como en toque y baile. Ese mismo año el Festival es declarado de Interés Turístico Nacional.
Sin embargo, será en la década de los 90 con el Festival ya consolidado cuando se moderniza, se vuelve a reinventar, y lanza sus tentáculos más allá de lo nacional para hacerse eco en los medios internacionales: dos directores Juan Jiménez y Antonio Parra juegan un papel decisivo, con el gran trabajo del hombre que más sabe de los recovecos del Festival: Manolo Navarro, que es desde 1992 director adjunto. En esta década se crea el concurso de baile y el Festival descubre en 1993 a Miguel Poveda, una de las figuras actuales del flamenco y se relanza los carteles contando con artistas consagrados, entre ellos, se cuenta con los pintores y escultores: Ramón Gaya, Chillida, Rafael Canogar, Tàpies, Antonio Saura, Miquel Barceló o Miró. En esta década también se reconoce a la saga de los Piñana: Curro Piñana gana la “Lámpara minera” y Carlos Piñana se lleva el “Bordón minero”.
Muchos son los artistas a los que el Festival ha relanzado o lanzado directamente al estrellato, entre otros, a Luís de Córdoba, Curro Malena, la cantaora Mayte Martín, el guitarrista Vicente Amigo, Miguel Poveda o el bailaor Israel Galván, el llamado “Picasso del baile”. Y muchos son los pregoneros que cada año al lanzado al vuelo su pregón, como Jaime Capmany, Tico Medina, Luis María Ansón, Carmen Conde, Antonio Senillosa, Felix Grande, Fernando Quiñones, Juan Ramón Lucas, o Sánchez Dragó.
Ya, en este principio de siglo, el Festival se sigue reinventando cada año, aunque ya hace bastantes años que tocó techo, y en cada edición saca un nuevo as por arte de birlibirloque. En la pasada edición se incluyó un nuevo concurso: el de instrumentos musicales adaptados al flamenco. Desde luego, que no es nada fácil que cada año salga un Miguel Poveda, y, sin embargo cada año pasan por los concursos de La Unión lo más granado de los cantaores, bailaores y guitarristas en busca de los máximos galardones, de la gloria. En los últimos años también se ha relanzado las actividades paralelas con una potente agenda cultural con conferencias, presentaciones de libros y exposiciones de pintura y fotografía.
El futuro del Festival está, ahora, en el desarrollo y funcionamiento de la Fundación ya en marcha y en las esperanzas puestas en el recién inaugurado parque de la sierra minera, con su espectacular mina Agrupa Vicenta, auspiciados por el actual alcalde, Francisco Bernabé.
En esta edición el cartel lo ha realizado Martín Chirino y el pregón correrá a cargo del presidente de la Comunidad de Murcia, Ramón Luís Valcárcel. La Unión, minera y cantaora, a pesar de la crisis, ha tirado la casa por la ventana, y se decide a celebrar su 150 aniversario y sus 50 años: sus bodas de oro, en una edición que promete pasar a la historia.

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