El blog de Patricio Peñalver

Y llegó el momento de la sensación verdadera

30.08.10 | 19:25. Archivado en Flamenco

Esa palabra de seis letras: la crisis, ya tan manida, que parece que de tanto usarla pierde su origen y su verdadera identidad también está afectando y de qué manera a los festivales flamencos. Ya se sabe que la Administración en general a la hora de dar tijeretazos no se corta cuando llegan a la partida de las cosas culturales. A los recortes públicos también hay que sumarle la reducción de las empresas privadas que han dejado de patrocinar eventos culturales.
El Festival de Lo Ferro que obviamente no es ajeno a este estado, contra viento y marea, a base de imaginación y mucho ánimo ha capeado el temporal con una programación muy digna en lo que se refiere a los carteles de las galas. Sin embargo en lo que se refiere al concurso de cante, aquí no hay novedades importantes. La vida sigue igual, aunque podríamos decir que en esta edición las mujeres cantaoras llevan el mando.

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Y Capullo de Jerez la vuelve a liar en Lo Ferro

30.08.10 | 12:22. Archivado en Flamenco

Y CAPUCHO DE JEREZ LA VUELVE A LIAR EN LO FERRO
Vamos a comenzar la crónica con lo que sucedió al final, que no fue otra cosa que el cantaor jerezano Miguel Flores “Capucho de Jerez”, con perdón por el atributo, literalmente la volvió a liar otro año más. Comenzó por la parte dramática con unas soleares muy serias, después se deslizó por la senda de los fandangos, hasta llegar a las bulerías. Y en las bulerías, en esa parte festera, con ese compás jerezano que lleva en la sangre, Capucho de Jérez, como ya hemos escrito en otra ocasión es un máquina. El respetable lo iba jaleando y él se calentaba más y más, hasta que se levantó y comenzó a cantar de pie; después a bailar. Y al final después de un bis, una parte del público se acercó hasta el escenario bailando al son de las bulerías. O sea, que la lió con una gran fiesta por bulerías, con el compás de los palmeros Luis y Lali de la Tota, y con la muy buena guitarra de José Ignacio Franco.
Volvamos, pues, al principio y prosigamos diciendo que en una hermosa noche de luna llena, la del pasado miércoles, el Festival de Lo Ferro que celebra su trigésima primera edición homenajeaba al Festival del cante de las minas por sus 50 años, por sus bodas de oro, en un gesto tan hermoso y luminoso como la propia luz de esa noche. Los festivales de La Unión y Lo Ferro, o viceversa, tienen sus señas de identidad, sus características propias y sus partidarios ya muy consolidados; nadie va a cambiar ahora su idiosincrasia, por eso este gesto de hermanamiento que viene a sumar fuerzas los hace más grandes.
En un acto emotivo el coordinador del Festival, Francisco Aparicio, expuso brillantemente los méritos que concurrían para ese hermanamiento y llamó al escenario a los alcaldes de Torre Pacheco, Daniel García Madrid para que le impusiera la insignia de Melón de oro, la máxima distinción del Festival, al alcalde de La Unión, Francisco Bernabé, quien manifestó: “Hemos recibido muchos homenajes nacionales e internacionales y sin embargo el que más nos ha llegado es el de Lo Ferro porque no hay nada más hermoso que ser profeta en su tierra, este homenaje me parece extraordinario. Creo que ya han quedado en el olvido antiguas controversias que en nada ayudaban a nuestro arte, y esto es prueba de ello. No le quepa ninguna duda que la Unión y Lo Ferro van a seguir caminando juntos en el mundo del flamenco y pronto tendrán bellas noticias de actividades que vamos a organizar conjuntamente”. El alcalde Daniel García, le respondió: “Este año queríamos homenajear a La Unión También por su 150 años como municipio y profundizar en nuestras raíces, porque sí en La Unión es la mina, en Torre Pacheco es el campo; si allí es esa fatiga de estar bajo tierra, aquí es la de estar bajo al sol en labores de labranza a unas temperaturas muy duras; no queríamos dejar pasar estas bodas de oro y recordar el nacimiento del Festival del cante de las Minas”.
Después del necesario protocolo, para celebrar la efemérides, qué mejor que una buena noche de flamenco bajo el cielo de las estrellas en ese gran patio de verano. Y vaya, qué si hubo flamenco del bueno. Ya comenzó sorprendiendo el niño Escarpín, de Beniel, con donosura y elegancia que baila de dulce, lo hizo por bulerías con mucho desparpajo y mucho compás con las guitarras de Antonio Fernández “El Torero” y Antonio Carrión y con el cante de Elías Caballero, y se ganó el primer y atronador aplauso. Sebastián Escudero, el padre de la criatura y alma mater de este Festival, le impuso una insignia como recuerdo y el niño le dio dos besos, después de decir que era una noche muy bonita para él.
A continuación salió al escenario el cantaor sevillano Manuel Cuevas, “Lámpara minera”, y de qué manera: cantó por mineras, cartageneras, y tarantas, jaleado por el público. Prosiguió con malagueñas, una zambra dedicada a Manolo Caracol, guajira y colombiana, tangos extremeños y bulerías y terminó su brillante actuación por fandangos, que cantó a capela, a pleno pulmón, con la potentísima voz que le caracteriza, y claro se metió al público en el bolsillo, que lo despidió puesto en pie. Manuel Cuevas, antes le quiso dar las gracias a sus amigos de la Unión que allí estaban y dijo: “Ojala en Andalucía se unieran dos festivales, dos concursos como estos; me duele decirlo pero tendrían que aprender por mi tierra”.
Para seguir con la fraternización, le llegaba el turno al guitarrista José Ángel Cortés que ganó el año pasado el Bordón minero de La Unión, que tocó muy bien por mineras, fandangos de Huelva y bulerías.
De tierras extremeñas llegaba Miguel de Tena, “Melón de Oro” y “Lámpara minera”, que comenzó cantando muy bien por soleá que remató por bulerias; le siguieron unos cantes por farrucas y granaínas y unas bulerías, con sus cuplés: “Maria de la O/ que desgraciadita tu eres teniendo to/ maldito parné. Y como antes Manuel Cuevas le había piropeado y dedicado un fandango, Miguel también le quiso dedicar unos fandangazos cantados a capela de El Pichichi, al sevillano, que fueron muy jaleados y aplaudidos por el público, que terminó puesto en pie.
Visto ya lo visto y oído lo oído, el Joven onubense Álvaro Díaz que ganó el Melón de Oro del pasado año, salió al escenario y espetó que después de ver a estos pedazos de artistas, a ver que hacía él. Y Álvaro todos los cantes que hizo los hizo muy bien: tanto por cantiñas, tarantos, como el romance de Juan de Osuna de Manolo Caracol, o los fandangos de su tierra que canta con mucho conocimiento, y que para no ser menos también cantó a capela. Álvaro Díaz que tiene unos recuerdos imborrables de Lo Ferro, acaba de confirmar su trayectoria con otro muy reciente premio: el de La Taranta de Linares.
Entre la concurrencia, que abarrotaba el recinto, de la mano de Luis Artés, director del Patronato de Cultura del ayuntamiento de Torre Pacheco, se encontraba la escritora María Dueñas, la librera Ana Escarbajal, el fotógrafo Miguel Martínez, el arquitecto Martín Lejarraga y los pintores Charris, Yayi Jonquera, Fod y Sonia Navarro.
Mucho disfrutaron, José María Portillo, Emilio Villanueva y Guillermo Fontes. Tanto como Francisco Campillo, con sus primos de Madrid. O Carlos Cegarra, que venía de Londres, María Sanmartín, recién llegada de Nueva Cork y Rosario Sanmartín y José Antonio Cegarra. O el buen aficionado, Pascual Soria Martínez, de Cehegín. Antes en una mesa redonda, sobre toros y flamencos, el torero Rafaelillo el crítico taurino de televisión y radio Mariano Molina y Paco Tinajero hicieron una gran faena de puerta grande. Y un tal Patricio Peñalver, un seguro servidor, fue el encargado de presentar y moderar esa mesa.


La Unión y su Festival se asoman al mundo

24.08.10 | 13:47. Archivado en Flamenco

Breve historia del Festival del cante de la minas de La Unión.

La Unión, minera y cantaora, celebra dos fechas muy importantes: su municipio cumple 150 años, su Festival Internacional del cante de las minas 50 años. Dos fechas redondas para la historia. La Unión, allá por el siglo XIX en su máximo esplendor llegó a tener unos 40.000 habitantes, muchos de ellos andaluces que llegaban para trabajar en la minería buscando la oportunidad de su vida en lo que se llamó “La Nueva California” o “El Dorado”.
La Unión, fuerte como su nombre, se forjó a base de sangre, sudor y lágrimas con aquellos expedicionarios que cada día en las entrañas de su sierra minera buscaban el centro de la tierra. Claro que no todo fue sombra, por su calle Mayor rebosaron los cantes cantantes, el dinero corría a espuertas y las alegrías también se desbordaban entre tahúres, vino peleón, y las juergas por la necesidad de hacerle cara a las Parcas de cada día, quizá la manera más gloriosa de celebrar la vida, después de salir a la luz, era cantarle.
La Unión le debe todo su esplendor a la sierra minera y de aquella etapa de grandiosidad nos quedan dos edificios emblemáticos del modernismo arquitectónico: El antiguo mercado y la Casa del Piñón. Después del cierre de la explotación productiva de la minería, han quedado como un tesoro, como un legado cultural sus cantes mineros. Y ahora ese sugerente y espectacular parque temático de la minería recién inaugurado, para disfrute lúdico del paisaje y las minas..
El paisaje como territorio mítico se puede asemejar a la Comala de Juan Rulfo o al Macondo de García Márquez, La Unión tiene ese aire inquietante e enigmático que la hace misteriosa y sugestiva. Si ese paisaje no existiera, a buen seguro, que se lo hubiera inventado su máximo mentor: Asensio Sáez. Al pintor y escritor unionense le debemos lo impagable por que hiciera de La Unión un territorio mítico, romántico y lírico.
La Unión se asoma al mundo cada año con su Festival. Y la Unión no se puede concebir sin su Festival y sus cantes mineros, que son sus señas de identidad cultural desde hace 50 años.
Y como toda historia tiene que temer su principio, el germen del Festival se gestó durante la actuación del cantaor Juanito Valderrama allá por agosto de 1961. El cantante famoso entonces por su coplas aflamencadas como “La primera comunión o “Mamá” se salió del guión y quiso cantar una cartagenera, recibiendo la protesta del público que le pedía sus coplas que tanto sonaban por la radio. El artista contrariado por la respuesta del respetable, le espetó: “Parece mentira que aquí, en esta tierra tan rica en cante bueno, suceda esto”. A ese espectáculo asistían Asensio Sáez, Paco Pedreño y Manuel Adorna, entre otros aficionados al cante flamenco, quiénes a la mañana siguiente le contaron lo sucedido al por entonces alcalde de la localidad Esteban Bernal, gran aficionado al cante, y decidieron poner en marcha un concurso de cante durante las fiestas patronales de octubre de ese mismo año 1961 en la Terraza Argüelles: su primer ganador fue Antonio Piñana, que había recogido los primigenios cantes del “Rojo El Alpargatero”, a través de su hijo Antonio Grau Dauset.
Con el I Primer Festival comenzaba la andadura con la intención de recuperar los cantes mineros y situarlo en el lugar que merecían en el planeta de los cabales, entre la dicotomía de primar a los cantaores de la tierra y la de llamar la atención de los foráneos para que fueron enriqueciendo los cantes, y así el ganador de la II edición, que ya se cambió a los locales de los Jardines Mery, fue el sevillano Enrique Orozco. En la III edición que ya se celebra en el mes de agosto, ganaría Canalejas del Puerto Real. Así en la IV edición la ganaba el minero Eleuterio Andréu, que al día siguiente baja a la planta 7 a 350 metros de profundidad y convoca a los compañeros para decirle escuetamente: “Vengo a cantar la copla premiada a los que no pudieron oírme”.
En la V edición su máximo galardón “La Lámpara minera” también la ganará otro unionense, Pencho Cros que había aprendido el cante en las minas. Desde ese momento la voz de Pecho se convertiría en la voz minera, y en los años 1972 y 1976 volvería a ganar, siendo así el único participante que tiene tres lámparas.
Con más ilusión y entusiasmo que dinero, a trancas y a barrancas, con palicos y cañicas el Festival se va consolidando y ya forma parte del “Plan de Festivales de España”, y ya en la década los 70 comienza a figurar en sus galas las grandes figuras del flamenco, y se crean los concursos de periodismo, de letras de cantes y carteles.
En 1978, en la que gana Manolo Romero, el Festival se traslada al emplazamiento actual en el antiguo mercado, llamado la catedral del cante. Y en 1979 la triunfadora es la cantaora Encarnación Fernández, la primera mujer que obtiene la “Lámpara minera”, perteneciente a la saga de los Fernández, cuyo patriarca es el guitarrista de La Unión Antonio Fernández. La década de los 80 se inicia con la introducción de un concurso de guitarra, como novedad. En 1982, en sus galas actúan Paco de Lucía, Camarón, José Menese, Calixto Sánchez, Manuel Mairena, con las guitarras de Tomatito y Habichuela. En 1983 el pregonero es el alcalde de Madrid, Enrique Tierno Galván, y ya en cada edición se puede observar como en la prensa nacional, a través de los máximos especialistas, le prestan especial atención al Festival, ese mimo año escribe Ángel Álvarez Caballero en el diario El País: “Todo esta dispuesto en La Unión para el magno acontecimiento del Festival Internacional del cante de las minas. La labor recuperadora y revitalizadora del Festival ha sido muy importante, hasta el punto de que hoy el cante minero y de Levante vuelve a ser extensamente cultivado por todos—o casi todos—los artistas del género, tanto en cante como en toque y baile. Ese mismo año el Festival es declarado de Interés Turístico Nacional.
Sin embargo, será en la década de los 90 con el Festival ya consolidado cuando se moderniza, se vuelve a reinventar, y lanza sus tentáculos más allá de lo nacional para hacerse eco en los medios internacionales: dos directores Juan Jiménez y Antonio Parra juegan un papel decisivo, con el gran trabajo del hombre que más sabe de los recovecos del Festival: Manolo Navarro, que es desde 1992 director adjunto. En esta década se crea el concurso de baile y el Festival descubre en 1993 a Miguel Poveda, una de las figuras actuales del flamenco y se relanza los carteles contando con artistas consagrados, entre ellos, se cuenta con los pintores y escultores: Ramón Gaya, Chillida, Rafael Canogar, Tàpies, Antonio Saura, Miquel Barceló o Miró. En esta década también se reconoce a la saga de los Piñana: Curro Piñana gana la “Lámpara minera” y Carlos Piñana se lleva el “Bordón minero”.
Muchos son los artistas a los que el Festival ha relanzado o lanzado directamente al estrellato, entre otros, a Luís de Córdoba, Curro Malena, la cantaora Mayte Martín, el guitarrista Vicente Amigo, Miguel Poveda o el bailaor Israel Galván, el llamado “Picasso del baile”. Y muchos son los pregoneros que cada año al lanzado al vuelo su pregón, como Jaime Capmany, Tico Medina, Luis María Ansón, Carmen Conde, Antonio Senillosa, Felix Grande, Fernando Quiñones, Juan Ramón Lucas, o Sánchez Dragó.
Ya, en este principio de siglo, el Festival se sigue reinventando cada año, aunque ya hace bastantes años que tocó techo, y en cada edición saca un nuevo as por arte de birlibirloque. En la pasada edición se incluyó un nuevo concurso: el de instrumentos musicales adaptados al flamenco. Desde luego, que no es nada fácil que cada año salga un Miguel Poveda, y, sin embargo cada año pasan por los concursos de La Unión lo más granado de los cantaores, bailaores y guitarristas en busca de los máximos galardones, de la gloria. En los últimos años también se ha relanzado las actividades paralelas con una potente agenda cultural con conferencias, presentaciones de libros y exposiciones de pintura y fotografía.
El futuro del Festival está, ahora, en el desarrollo y funcionamiento de la Fundación ya en marcha y en las esperanzas puestas en el recién inaugurado parque de la sierra minera, con su espectacular mina Agrupa Vicenta, auspiciados por el actual alcalde, Francisco Bernabé.
En esta edición el cartel lo ha realizado Martín Chirino y el pregón correrá a cargo del presidente de la Comunidad de Murcia, Ramón Luís Valcárcel. La Unión, minera y cantaora, a pesar de la crisis, ha tirado la casa por la ventana, y se decide a celebrar su 150 aniversario y sus 50 años: sus bodas de oro, en una edición que promete pasar a la historia.

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Miguel Ortega: "Desde niño ya me moría por escuchar flamenco"

23.08.10 | 12:20. Archivado en entrevista

ENTREVISTA A MIGUEL ORTEGA, GANADOR DE LA lÁMPARA MINERA DEL FESTIVAL DEL CANTE DE LAS MINAS-2010

El cantaor sevillano Miguel Ortega, casado y con dos hijos, de la localidad de Los Palacios; tierra de buenos tomates, excelente uva, y buenos cantaores, recogió en la madrugada del sábado su mejor cosecha: “La Lámpara minera”.El cantaor que ya participó en el Festival en el año 1.999 y que se llevó el segundo premio de mineras, no se había vuelto a presentar al concurso. Desde hace años se dedica profesionalmente al flamenco. Ha participado en el espectáculo del guitarrista Vicente Amigo, “Un momento en el Sonido” y “Paseo de Gracia” y con el Ballet Nacional de España en “El Café de Chinitas, como artista invitado, entre otros. Miguel Ortega se encontraba exultante con su flamante galardón.

Pregunta.- ¿Qué cree que le puede aportar esta Lámpara minera?
Respuesta.-Bueno creo que actualmente es uno de los premio más importante que hay en el mundillo flamenco, por su difusión el cante de la minas es el Festival más importante que hay en el mundo entero, también por la grandeza del premio, creo que me aportará mucho.
Respuesta.-Recuerda la primera vez que se subió a un escenario?
Respuesta.-Pues sí, tenía yo casi cinco años y fue en la Peña Juan Breva de Málaga. Me llevaron en un intercambio de peñas y fui con la de mi pueblo: “El Pozo de las penas” y hice unos fandaguillos. Por lo que me cuentan mis padres quedé bien, ya entonces, desde niño, me moría por escuchar flamenco.
Pregunta.- ¿Con qué cantes se siente más a gusto?
Respuesta.- Pues, depende del momento, lo mismo te puedes sentir bien por seguiriyas que por bulerías, en esos instantes. No tengo ningún “palo” preferido es el momento y las circunstancias. Algunas veces me piden un cante determinado y no estoy para hacerlo.
Pregunta.- ¿Cómo ve la situación del flamenco, actualmente?
Respuesta.- Lo veo muy bien, yo afortunadamente trabajo con gente de mucho renombre. Se está haciendo una gran labor y lo están exportando al exterior aún mucho más. Yo ya he recorrido más de medio mundo y allá donde hemos ido el flamenco crea locura.
Pregunta.- ¿De qué fuentes bebe?
Respuesta.-Yo creo que hay que beber un poco de todos. En realidad, yo pienso que un cantaor al cien por cien no ha existido y ni va a existir. Así que hay que tener un poco de gusto y escoger lo mejor de cada uno. No tengo cantaores preferidos. Aunque para los jóvenes una enciclopedia puede ser Antonio Mairena, que lo dejó casi todo grabado, pero también acudo a otros maestros-
Pregunta. ¿Y de los cantaores más actuales o jóvenes?
Respuesta.-Yo creo que José Menese ha sido una institución, también me gusta Curro Malena o El Pele, cuando le coge el día, a mí me gusta escuchar a todo el mundo. De los más jóvenes, yo creo que en estos momentos Miguel Poveda está marcando mucho la línea, también me gusta mucho Arcángel, son gentes que han estudiado mucho y están ahí por méritos propios.
Pregunta.- En el año 1.999 ya estuvo participando en el concurso de la Unión?
Respuesta.-Sí, quedé segundo en el premio de mineras. Era otro tiempo, era mucho más joven y uno siempre viene con los nervios porque tiene una responsabilidad muy grande; se vive de otra forma.
Pregunta.-¡Le gusta escuchar otras músicas?
Respuesta.- Hay que escucharlo todo. El flamenco se está fusionando con otras músicas. Yo no estoy en contra de la fusión, pero hay que decirle a la gente, cuando una cosa es flamenco, flamenco o cuando es fusión. Generalmente suelo escuchar flamenco, pero me gusta el jazz o el blues, todo tipo de música que me llegué, también la clásica me puede apetecer, dependiendo del momento.


La cándela de la "Lámpara minera" ya alumbra el porvenir de Miguel Ortega

23.08.10 | 12:16. Archivado en Flamenco

Festival Internacional del cante de las minas de La UNión

En una noche muy intensa y muy disputada hasta el último momento, cargada de emotividad y con los nervios a flor de piel, el máximo galardón la “Lámpara minera”, dotado con el trofeo y 15.000 euros fue a parar a las manos del sevillano Miguel Ortega, de 35 años, de la localidad de Los Palacios, quien por consiguiente también recibió el primer Premio por Mineras, dotado con 6.000 euros, y además se alzó con el primer premio por Cartageneras, y el galardón por siguiriyas ambos dotados con 4.500 euros. Una fecha para la historia y para el cantaor, ya que el Festival celebraba sus bodas de oro, con un rotundo éxito sin precedentes.
El cantaor Miguel Ortega, que fue muy aplaudido durante la entrega del premio, estuvo acompañado por la guitarra de Rosendo Fernández, y nada más recoger el trofeo que le entregó el alcalde de la localidad, Francisco Bernabé, derramó unas lágrimas por la emoción contenida, y dijo: “me gustaría daros las gracias a todos los que durante muchos años me habéis seguido, tanto aquí como en otros lugares. Este premio se lo quiero dedicar en primer lugar a toda mi familia, que siempre ha luchado conmigo por esto que me gusta tanto, y sobre todo a una persona que hace seis años me cambió la vida, que es mi mujer, y mis dos hijos. Las lágrimas de hoy son porqué llevo muchos años luchando, como todos mis compañeros, pero también son porqué esta mañana recibí una tremenda noticia: la muerte de un compañero mío de Córdoba, Juan Carlos “El Sobrino” y quiero dedicarle un cachito de este premio”.
El segundo premio de mineras, dotado con 6.000 euros fue para la joven granaína de 15 años, Ana Monchón, de Granada, que además ganó otros tres más: por tarantas, malagueñas y tangos, cada uno de ellos dotado con 4.500. La otra gran triunfadora también de la noche.
En los otros grandes premios del Festival en la modalidad de Guitarra, Baile e Instrumento Flamenco, los galardones fueron respectivamente: Primer Premio de Guitarra Flamenca dotado con el trofeo “Bordón Minero, dotado con 6.000 euros para Francisco Moncayo, de Morón de la frontera; y el segundo para Cayetano Moreno, de Cartagena, dotado con 4.000 euros.
El primer premio de de Baile Flamenco, trofeo “El Desplante”, dotado con 10.000 euros fue para el bailaor Jesús Gil Fernández, de Madrid. Y el segundo premio, dotado con 6.000 euros para Francisco Hidalgo, de Cádiz.
El primer premio de instrumentistas flamencos denominado “El Filón, dotado con 7.000 euros fue para el pianista Abdón Alcaraz, de Murcia, y el segundo premio dotado con 3.500 euros para Oscar M. Gómez, de Valencia. El premio del grupo B, dotado con 4.500 euros fue para José Cortés Canela, de Cädiz, por soleá. Y el premio especial para cantaores jóvenes, dotado con 2.000 euros fue para Inmaculada Mellado, “Inma de la Vega”, de Córdoba.
Decía, ayer, que Miguel Ortega en cante, Jesús Gil, en baile, Francisco Moncayo, en toque de guitarra y Addón Alcaraz, en instrumentista flamenco, llevaban muchas papeletas para ganar. Así fue, y así se corroboraba en la madrugada del sábado, con unos premios que también apoyaba mayoritariamente el público. La joven granaina Ana Monchón se lo puso complicado al veterano Miguel Ortega. La adolescente que se metió al público en el bolsillo, tiene mucho porvenir y muy mal se le tiene que poner la cosa, para que cualquier año, no consiga la “Lámpara minera”. Otra cosa que está muy clara, es que el cartagenero Cayetano Moreno, no tiene suerte, siendo tan buen guitarrista como es; ya van tres veces con el segundo premio. La otra noche se le cruzó un fierecilla con muchos dedos. Yo le sigo animando. Muy merecidamente fue el triunfo del murciano Abdón Alcaraz, que mordió literalmente su trofeo; ya el pasado año lo mereció. En resumidas cuentas, que el veterano Miguel Ortega y la joven Ana Monchón, entre el uno y la otra, arrasaron con casi todo y se llevaron todo el parné.
Concluyen las bodas de oro del Festival, con el mayor de sus éxitos en todos los aspectos. Y ya se comienza a preparar la próxima edición.
El jurado de los Concursos de Cante, Guitarra, Baile e Instrumentista flamenco estuvo formado por el periodista, escritor y flamencólogo, Antonio Parra; el flamencólogo y letrista Francisco Paredes; el flamencólogo José Cros; la bailaora Blanca del Rey, y el flamencólogo, músico y escritor, José Manuel Gamboa. El secretario del jurado de los Concursos del Festival fue Antonio Gómez Pérez.

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Entre la veteranía de Miguel Ortega y la juventud de Ana Monchón

17.08.10 | 11:42. Archivado en Flamenco

Festival del cante de las minas de La Unión

Amanece lloviendo levemente sobre la sierra minera de La Unión, entre unas nubes de claroscuros que matizan los ocres y dan volumen a la belleza de sus montañas, con la resaca de los últimos cantes y bailes y toques de la III y definitiva semifinal de la noche del viernes. Amanece lloviznando en la mañana del sábado y los concursantes, sus familiares y algunos aficionados, miran con ansiedad la lista de los clasificados colocada a primera hora de la mañana en la puerta del ayuntamiento. Y llega la desilusión y la alegría, entre esos claroscuros, de pronto esa sutil lluvia se transforma en lágrimas disimuladas de contento que brotan de algunos de los finalistas y el desencanto contenido que cunde en los excluidos para la gran final. No hay más que cera que la arde, mientras unos cogen carretera y manta, otros se preparan aún con más nervios para afrontar la larga noche en la que sus sueños se pueden cumplir.

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Del "glamour" de las figuras a los jornaleros del cante

13.08.10 | 18:59. Archivado en Flamenco

Festival del cante de las minas de La Unión-agosto 2010

Se marcharon los artistas del glamour y terminaron las exitosas galas flamencas, en las que por primera vez todas las entradas ya estaban agotadas de antemano, y ahora nos llegaron los jornaleros del cante, del baile y de la guitarra y de otros instrumentos; los que aún no pueden vivir exclusivamente del flamenco y tienen que combinar su afición y su arte con otras profesiones, los que mantienen la candela y le dan vidilla a las peñas flamencas durante todo el año. Ellos y ellas, siempre inasequibles al desaliento, con un ánimo y una voluntad sin fisuras, saben más que nadie lo difícil que es escalar los peldaños de esa escalera que conduce a la cúspide, a veces esquiva y caprichosa, para llegar a ser una primera figura y situarse en el escalafón de los privilegiados.
Comenzaron los concursos de cante, guitarra, baile e instrumento musical, verdadera esencia por la que germinó el Festival, y nos llegaron los primeros once participantes en la primera semifinal de la noche del miércoles, con todas las ilusiones intactas, tratando de atemperar los nervios a flor de piel, esperando el momento de la verdad. Todo el trabajo de las muchas horas de ensayo se lo juegan en unos minutos en el escenario, y, saben que influye mucho la suerte, unos pequeños fallos pueden dar al traste con todo. En la primera semifinal, participaron seis cantaores, un guitarrista, tres bailaores y un instrumentista, procedentes de Cartagena, Murcia, Badajoz, Madrid, Castellón, Córdoba, Granada y también de Japón, un año más presente en los Concursos en la modalidad de baile.
El primero en abrir la semifinal ha sido el instrumentista murciano Abdón Alcaraz, segundo clasificado el año pasado, y que vuelve a La Unión con la pretensión de ganar este año. Le siguieron: Pedro Cintas Rodríguez, de Badajoz, que cantó cartagenera, taranta y malagueña; Sara Salado Palomo, de Madrid, que hizo granaina, bulerías por soleá, y bulerías; la japonesa Niwa Akiko que bailó por tarantos y alegrías; José Luis Villena “Niño Aurora”, de Castellón, que cantó minera, murciana, fandango minero y malagueña; Cayetano Moreno, de Cartagena, a la guitarra que tocó por tarantas y soleá; Cristian Pérez, de Madrid, que bailó taranto y alegrías; Raúl Alcantara “El Troya” que hizo minera, taranta y malagueña; Sergio Gómez “El Coloraito”, de Granada, que cantó taranta, levantica, fandango minero y malagueña; Guadalupe Torres, de Madrid, que bailó taranto y romance; y Eva María de Dios “Eva de Dios”, de Córdoba, que cantó por soleá y cantiñas.
El jurado tomaría sus notas pertinentes y el público las suyas y yo las mías. Por mi parte dejo durante la fase del concurso de valorar las actuaciones de los participantes, que demasiado tienen con lo suyo, para no influir más que nada en el ánimo de ellos; tratando de ser imparcial en esta batalla, en la que se lo juegan todo a una carta para estar en la final del sábado.
Durante el Festival, siempre hay un antes y un después: a las galas suele acudir un público más heterogéneo, mientras a la fase del concurso, predominan mayoritariamente los aficionados más exigentes. Como lo de Casa de Andalucía de Sagunto que organizan una de las pruebas selectivas del Festival, entre ellos Javier Rosado, María Dolores Villalva, Juan Manuel Sánchez, Amparo Serrano, Eljas Berna y Florencio Serrano.
Precisamente esa noche, repetía el embajador de Japón en España, Fumiaki Takahashi, que el día anterior había recibido de manos del alcalde de La Unión, Francisco Bernabé, el Premio Catedral del Cante. El embajador no se quiso perder la actuación de su compatriota Niwa Akiko, ni tampoco dejó de asistir a la emocionante y gran actuación, del cantaor granaino Juan Pinilla, que cantó en la Mina Agrupa Vicente, ante la observación emocionada de Fumiaki Takahashi. El cantaor granadino inició su repertorio con un poema del poeta de Orihuela, “he querido brindarles mi corazón rememorando el recuerdo de Miguel Hernández en el centenario de su nacimiento, ya que era un poeta muy vinculado a La Unión”. Pinilla comenzó su recital con estos versos: “Que mi voz suba a los montes, / y baje a la tierra y truene. / Eso pide mi garganta/ desde ahora y desde siempre…Y cantar y repetir a quien escucharme debe/ Nunca te falten las armas/ pueblo de cien mil poderes”. El Director del Festival, Julio García que presentó el acto cultural, señaló: “las particularidades del Parque Minero como lugar emblemático y de la Mina Agrupa Vicenta, un lugar donde ha habido mucho sufrimiento. En minas como esta, surgieron los cantes mineros, la única forma que tuvieron de expresar sus sentimientos”. “Hoy reviviremos esos momentos dejándonos llevar por los sentidos y abstrayéndonos de nuestro alrededor, sintiendo el cante en este lujo recuperado”. A buen seguro, que disfrutaría mucho Miguel Clavero Aróstegui, presidente de la Peña La Platería de Granada. Por cierto, el señor Fumiaki Takahasti se enamoró de nuestras morcillas, pero no tanto de los michirones, y las comió con los dedos, chupándolas, al más puro estilo murciano.
Mucho fueron los que disfrutaron de esta primera semifinal, como el magnífico guitarrista de rock y blues; Santiago Campillo; o la joven bailaora Almudena Sánchez, que ganó recientemente el I concurso “Tiempo de Danza”, en la modalidad del flamenco con una soleá; así como el doctor en medicina, Florencio Goméz de Valcárcel y Rufo Martínez Cobacho, miembro del Patronato Fundación Cante de las Minas, carnicero de nacimiento y felizmente jubilado de la Carnicería Mar-Azul.

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Con la guitarra de Paco de Lucía siempre hay un antes y un después

12.08.10 | 18:59. Archivado en Flamenco

Festival del cante de las minas de La Unión-11 de agosto 2010

La actuación de Paco de Lucía fue sencillamente: impresionante. Con un categórico concierto y un lleno literalmente hasta la bandera, en la noche del pasado martes, el guitarrista Paco de Lucía le puso el broche de lujo a las galas flamencas del Festival del Cante de las Minas, que celebra sus cincuenta años, con un concierto para la memoria, en estas bodas de oro tan exitosas.
Pretender hacer una crítica estrictamente técnica sobre la guitarra o su actuación sería algo así como hacer un brindis a la luna, pues hasta manco podría tocar bien. Y sí toca de manera excelente, qué vamos a decir, qué vamos a descubrir, cómo vamos a adjetivar, a estas alturas de la película. Con la guitarra de Paco de Lucía, siempre habrá un antes y un después, en los últimos años, gracias a él se revitalizó este instrumento, Su forma de tocar la taranta y otros toques ya tiene una escuela muy aventajada. Gracias a él llegaron por miles, nuevos aficionados al mundo de los cabales.
Con una actuación memorable en la que hizo un repaso por casi toda su discografía, salió solo a ese escenario que tanto impone, tanteó las cuerdas de la guitarra, dijo: buenas noches y arrancó con el primer tema: “Camarón”, por rondeñas ,y, comenzó la fiesta, el éxtasis, y los prolongados aplausos cada vez que finalizaba un tema.

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¿Qué bien cantas, Poveda!

11.08.10 | 18:58. Archivado en arte

Festival del cante de las minas de La Unión-9 de agosto 2010

Si el cantaor Miguel Poveda levanta pasiones flamencas por donde quiera que vaya, que no será en La Unión. Desde aquí despegó profesionalmente una noche de agosto de 1993 al ganar con 19 años el máximo galardón del concurso del cante: “La Lámpara minera”; lo de Miguel y La Unión fue un amor a primera vista, una pasión mutua que permanece en el tiempo. Si Poveda siempre tendrá una deuda con el Festival, bien es cierto que la está devolviendo, ahora sin intereses, al ser el máximo embajador de los cantes mineros.
Si hace un par de años el cantaor montaba un lió muy grande en ese mismo escenario, lo de la noche del pasado lunes fue memorable; podríamos utilizar una retahíla de adjetivos: sensacional, majestuoso, sorprendente, poderoso, impresionante, y no estaríamos exagerando. Miguel Poveda llegó a La Unión como tsunami flamenco, con ganas de armar la marimorena, y estuvo sencillamente cumbre.
En su espectáculo “Sin Fronteras”, un hermanamiento entre Barcelona y Jérez, nos presenta lo que podría ser una fiesta en directo desde un colmao cualquiera en el que conviven, payos, gitanos, andaluces y catalanes con toda la naturalidad, algo así como un cuarto de los cabales, en los como escenografía nos encontramos con unas mesas, unas sillas, y unas botellas de vino, a las que se suman el cantaor y los palmeros y tres invitados de lujo jerezano: el cantaor Luis “El Zambo, el guitarrista Moraito Chico y el bailaor Andrés Peña.

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Deel el clasicismo a la vanguardia

10.08.10 | 20:20. Archivado en arte

Festival Internacional del cante de las minas

Le tocaba abrir plaza a Israel Galván y como un toro que se crece ante el castigo en la simbología hernandiana, en este caso ante el desafió, salió bailando por tarantos con mucho poderío. Desde sus primeros desplantes en los que la base aérea de sus brazos simula el vuelo de un pájaro, mientras que con los pies taconea con rabia pisando la tierra, como en busca de su centro de gravedad permanente, desde esos primeros compases ya se intuía que estaba conectando con el público.
Con la misma libertad de movimientos que caracteriza su manera de interpretar el baile, con esos intensos silencios estáticos en los que parece una escultura clásica, o una perfomance conceptual, el bailaor no busca la fácil complicidad del espectador, el bailaor va a lo suyo, que es bailar como lo está sintiendo en esos instantes, y se mete por la soleá, que de pronto pasa a la bulería, y continúa por bulerías por soleá. Por momentos hasta puede prescindir de la guitarra y marcarse el compás taconeando y chasqueando con los dedos, porque lleva en su cabeza el ritmo y la precisión, pues desde niño ya empezó a mamar el baile de sus padres: de José y Eugenia los Reyes, y por su sangre fluye el compás. Y da lo mismo que lo haga por pregones, por fandangos, Tientos-tangos, que por alegrías. Y además cuenta con la complicidad del cantaor David Lagos y del guitarrista Alfredo Lagos, dos hermanos que llevan los cantes y los toques jerezanos como bandera, que tuvieron una excelente actuación
Decía, pues, que se crecía en este caso ante el desafío porque Israel presentaba el mismo espectáculo que ya hizo en La Unión en 2007, entonces con la voz de Fernando Terremoto, que Dios lo tenga en su gloria, pues era un cantaor de gloria bendita, y yo hasta podía escribir la misma crónica de aquel día, sin embargo no puede ser así porque siendo el mismo programa es distinto: su baile es una continua evolución, una innovación permanente que va del clasicismo al más moderno vanguardismo y siempre hay algún matiz nuevo. El bailaor que consiguió el máximo trofeo de baile de este Festival: “El Desplante”, volvía con su espectáculo “La edad de oro”, basado en el tiempo del flamenco que va del último tercio del siglo XIX al primer tercio del siglo XX, y curiosamente lo que nos está anunciando es el flamenco del siglo XXI, el flamenco que viene. A él no le gusta definirse como moderno, revolucionario, vanguardista o contemporáneo, no le gustan las etiquetas, y, sin embargo, su baile no deja de ser emergente desde la concepción artística. Solo desde el profundo conocimiento del baile se puede hacer una propuesta de vanguardia; la innovación ya la hicieron otros como Vicente Escudero o Carmen Amaya. Israel nos podría parecer un Nijinsky del baile flamenco, un flamenco de artes plásticas, en todo caso si lo prefieren de otra forma. Un artista del baile. Y puesto en pie con una sonora ovación despidió el público a su baile.
En la segunda parte del programa se anunciaba a José Mercé, que no es nuevo en esta plaza, precisamente desde el año 2.000 hasta la otra noche del domingo, ha venido 5 veces, la última en 2.007 y siempre ha triunfado, que La Unión es una plaza de Mercé nada hay más que verlo como lo recibió el público con una atronadora salva de aplausos, vaya, que parecía que se ya había acabado la actuación, pero no. La gran actuación de Mercé, con un repertorio clásico, puro y duro, con esencia jerezana, comenzó por malagueñas, continúo por soleares que remató por bulerías, prosiguió con unas escalofriantes siguiriyas, en las que siempre se duele cuando llega el tercio que recuerda a su hijo, “Ay, Curro, como me acordaba yo, hijo de mis entrañas, ay, de mi corazón”. Le siguieron unas alegrías dulces de ensueño y por bulerías comenzó la fiesta y el jolgorio. Mercé se levantó, bailó, y cantó a capela, pregonando su voz natural de un lado a otro del escenario, con unos tarantos por bulerías y formó la revolución cuando cantó: “En las minas de La Unión, ay, hay una revolución, porqué dicen los mineros que no bajen los jornales, que ganan muy poco dinero”.
Se iba el público le pedía más y otro poquito de fandangos a capela y bulerías. Se marchó y le aplaudieron a rabiar más de cinco minutos, volvió a salir, y como algunas voces le pedían alguna canción que otra, abandonó el recital de cante puro y duro con esencia de clasicismo jerezano, y cantó el conocido tema de “Al Alba” de Aute, pidiendo la colaboración coral, y vaya que sí la conocían, pues todos coreaban el estribillo: Al alba, al alba, alba al alba. Y para rematar su gran faena, ya había cantado antes: “Bonito ser torero/ y de la cuadrilla de Paula banderillero”, terminó con su conocido tema de “Aire”, entre el deleite y el contento de todos que salían con la sensación de haber vivido una gran noche de cante y baile y de guitarras. Y no me digan nada de la guitarra de Moraito chico, menudo acompañamiento, como lo lleva, como lo mima, como lo entiende y lo intuye, hasta con los ojos cerrados; fabuloso acompañamiento, pues, de lujo
Desde Orihuela llegó la pintora Eva Ruiz, otra vez, acompañada de Ramona Abadía y de Paco Gil, profesor de gimnasia. Muchos fueron los que disfrutaron, como el joven José María, nieto de José María Alcaraz de el restaurante “Los Churrascos”. Así como Leonardo Escoda, artista plástico; Pila Lanau, artista plástico; Montserrat Algueró, profesora y empresaria; Dolos Bonfill, enfermera y empresaria y Albert Aragonés, profesor y artista plástico, que venían de Tortosa; acompañados de sus amigos Angels Ortolá, enfermera y Carmen Larriba que llegaban de Xátiva. Muchos son los que acercan al Festival, como Juanjo Pérez Jiménez, recién licenciado en filología hispánica, de Llanos de Brujas, acompañado de su madre Carmen Jiménez y su novia María José Jiménez. Otra gran noche más, en la que el bailaor y el guitarrista salieron por la puerta grande.

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Y llegaron los cantes mineros de una Lámpara

09.08.10 | 11:47. Archivado en Flamenco

Jornada del día 8 del Festival del cante de las minas de La Unión

Vestida de negro impoluto, con pantalón, chaqueta y camisa negra,salió la cantaora Mayte Martín, con aire enduendado decidida a encontrarse con los sonidos negros con los que el gran Manuel Torres definía al duende. Enfrentándose al tópico de que la petenera trae mal fario, precisamente comenzó su gran actuación y salió por peteneras.
Y salió, con la cadencia sobria y dulce de sus melismas muy airosa, recibiendo la primera salva de aplausos. Sus primeras palabras fueron de agradecimiento: “Estoy muy feliz de estar en la fiesta del cumpleaños del Festival, pues he vivido cosas muy bonitas y muy importantes para mí, incluso antes de conseguir la “Lámpara minera”, La cantaora se arrancaba por malagueñas y cantes abandolaos, buscando el tronco de los cantes mineros, haciendo la del Juan Breva: “Ni quien se acuerde de mí,/ yo no tengo quien me quiera/ ni quien se acuerde de mí/ El que desgraciao nace/ no merece ni el vivir”, y la de Antonio Chacón que decía que si preguntan por quien doblan las campanas del convento, diles que doblan por mi muerta esperanza.

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Los cantes siderales de Enrique Morente

08.08.10 | 18:01. Archivado en Flamenco

III jornada del Festival del cante de las minas de La Unión

Cada actuación de Morente es única e irrepetible, aunque haga los mismos cantes de otra noche, siempre se adentra en el proceloso espacio sideral de la innovación dejándose mecer por la
espontánea creación en busca de la aventura, siempre camina con el ánimo de descubrir nuevas vetas en sus melismas, nuevos matices en los tonos, con la ilusión de renovar y renovarse. Morente tiene una concepción cervantina del arte y de la vida, que en este caso es lo mismo, y sube y sube hasta acercarse al abismo: es ahí donde nos inquietan sus cantes. El maestro se puede asomar desde la cúspide de la montaña, precisamente porque conoce como la palma de su mano la Historia del flamenco y sus cantes. Morente ya encontró su propio estilo hace bastantes años, por eso no imita a nadie. Morente se imita a sí mismo.

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Ballet Nacional de España, "No tipycal"

07.08.10 | 18:44. Archivado en Flamenco

Se esperaba con mucha expectación la actuación del Ballet Nacional de España, en la primera gala del Festival del pasado jueves, con la puesta en escena de “El Café de Chinitas”, y vaya que no defraudó, pues cosechó un éxito total y hubo un café muy fetén para todos.
Las famosas historias acaecidas en el famoso local malagueño, como las de los Paquiros, inspiraron a Encarnación López, “La Argentinita” para realizar una de sus más celebres coreografías, basándose en las canciones populares que Federico García Lorca grabó al piano, que contaron con el diseño de los telones de fondo que pinto Dalí, y que se estrenó en Detroit en 1943, como homenaje al poeta.
En el Café de Chinitas, dijo Paquiro a su hermano, soy más valiente que tú, más torero y más gitano”, dice la copla. Y muy valientes y atrevidas por la innovación y la riqueza de nuevos matices son las coreografías de esta versión que su director José Antonio ha puesto en escena, con la música en directo del gran Chano Domínguez y la gran cantaora Esperanza Fernández, conservando los telones de Dalí y la iconografía surrealista en ese binomio universal entre el poeta y el pintor.

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La Catedral del cante, un lugar de culto y peregrinación

06.08.10 | 18:44. Archivado en Flamenco

I Jornada del Festival del cante de las minas de La Unión.

Comenzaron a llegar los peregrinos a su cita anual con la Catedral del cante, fieles como los que hacen el camino de Santiago, muchos son los que repiten esa experiencia litúrgica mientras otros se incorporan por vez primera a un Festival que cumple 50 años de existencia y que celebra por todo lo alto sus bodas de oro, con todas las entradas agotadas.
Se levantó el telón y apareció el maestro de ceremonias: el presentador José Ramón Lucas, periodista y afamado locutor, que ya tuvo el privilegio de ser pregonero hace tres años, y que definió al Festival como el rey de reyes de los festivales, y dijo que en la Catedral: el flamenco se respira y se vive, y, sin más dilación le dio la palabra al alcalde Francisco Bernabé para que diera la bienvenida al pregonero y a todos los asistentes. Comenzó su disertación recordando los comienzos del Festival y su lema: “grande, honesto, y cabal”, así como las dificultades que una pequeña localidad, ahora, con 19.000 habitantes ha tenido durante medio siglo para la consolidación del Festival, concluyendo que podría parecer un pequeño milagro.

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La Unión y su Festival se asoman al mundo por agosto

03.08.10 | 12:39. Archivado en Flamenco

La Unión, minera y cantaora, celebra dos fechas muy importantes: su municipio cumple 150 años, su Festival Internacional del cante de las minas 50 años. Dos fechas redondas para la historia. La Unión, allá por el siglo XIX en su máximo esplendor llegó a tener unos 40.000 habitantes, muchos de ellos andaluces que llegaban para trabajar en la minería buscando la oportunidad de su vida en lo que se llamó “La Nueva California” o “El Dorado”.
La Unión, fuerte como su nombre, se forjó a base de sangre, sudor y lágrimas con aquellos expedicionarios que cada día en las entrañas de su sierra minera buscaban el centro de la tierra. Claro que no todo fue sombra, por su calle Mayor rebosaron los cantes cantantes, el dinero corría a espuertas y las alegrías también se desbordaban entre tahúres, vino peleón, y las juergas por la necesidad de hacerle cara a las Parcas de cada día, quizá la manera más gloriosa de celebrar la vida, después de salir a la luz, era cantarle.

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Viernes, 1 de junio

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