El blog de Patricio Peñalver

Las bicicletas son para el verano

23.07.10 | 12:58. Archivado en sobre lo cotidiano
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Acabo de visionar la película Las bicicletas son para el verano y hay que ver lo que ha ganado esta estupenda película de Jaime Chavarri del año 1984, basada en la obra teatral del gran Fernando Fernán Gómez. Una estupenda película de cine español, de ese cine que tan poco les gusta a un grupo de españoles porque está hecho por directores o actores españoles que apoyan a Zapatero con el signo de la ceja. Y el caso es que me he acordado de otra película: El ladrón de bicicletas de Vittorio de Sica y por ende del gran momento en el que me sentí como un niño afortunado, al estrenar mi primera bicicleta.
En las bicicletas son para el verano, que transcurre en el estío del 36 un niño se queda sin la bici por suspender la física. A algunos niños de ahora por suspender la educación para la ciudadanía hasta le regalan sus padres un cochecito. En fin, son otros tiempos, en mis tiempos sí tenías una velosolex ya te podías considerar el rey del twist, aunque no supieras bailar la yenka.
Después de ver la película al enchufar la televisión de pronto me he topado con la serpiente multicolor, y sí es cierto que una sola golondrina no hace verano, ¿qué sería de un verano sin tour de France? No me lo imagino, sería como una Francia sin los Campos Elíseos. Y entonces, no podríamos decir: “Siempre nos quedará París”.
En esta tarde de estío, tediosa y acalorada, observo el permanente pedalear de los ciclistas y pienso en lo duro que es este deporte y en lo injusto que muchas veces puede ser, y, entre gregarios y lideres, me acuerdo del gran corredor Alejandro Valverde.
Entre ese incesante pedalear me sigo acordando de la primera y última bicicleta de carreras que tuve. La compré a plazos de no sé cuantas pesetas semanales y me quise probar a lo grande. Una mañana de julio hice la etapa Espinardo-Alhama de Murcia, y después del regreso comprendí que el ciclismo no era lo mío, como deporte a lo más máximo que podía aspirar era a jugar al ajedrez. O tal vez, a intentar escribir poesía para seducir a aquella muchacha en flor que armoniosamente pedaleaba, aquel verano.

1 comentario


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por Ángel 12.08.10 | 16:03

    Sencillamente retratas una tarde cualquiera de verano con el televisor puesto en el canal 2. Sublime.
    Un atento saludo, me ha encantado tu blog.

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