El blog de Patricio Peñalver

De el proceso de Kafka a la causa contra Garzón

29.04.10 | 12:02. Archivado en sobre lo cotidiano
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El proceso al juez Garzón está dando mucho que hablar y ya se está produciendo una literatura en su sumario que comienza a parecerse, no por supuesto por su calidad, a la segunda novela de Franz Kafka titulada El proceso que comienza: “Alguien debía de haber calumniado a Josef K., porque sin haber hecho nada malo, fue detenido una mañana”. El proceso al juez Baltasar Garzón comienza a ser kalkiano para muchos de miles de ciudadanos que se echaron a la calle para solidarizarse con su causa, la pasada semana, y mostrarles su apoyo.
El debate jurídico sobre sí prevaricó o no al abrir una investigación sobre violaciones de derechos humanos o referentes a delitos de lesa humanidad y genocidio, sí era o no competente para investigar los crímenes del franquismo, está abierto a diversas interpretaciones. Y si prevaricó o no, lo tendrá que decidir la justicia. Por supuesto que Garzón no tiene ni más ni menos prerrogativas que cualquier otro ciudadano ante la ley. Todos somos iguales ante la ley se aprestan a decir algunos medios de comunicación que ya dan por hecho que al juez se le abrirá juicio oral obviando la presunción de inocencia que todos también tenemos ante la justicia.
No hay que ser, pues, un agudo observador para ver que el cielo está prevaricado y que aquel que lo desprevarique un buen desprevaricador será. Dice el diccionario de María Moliner “que se comete prevaricación cuando un empleado público falta a la justicia en las resoluciones propias de su cargo, conscientemente o por ignorancia inexcusable”. La figura de la prevaricación es tan subjetiva como la interpretación de las leyes que los jueces puedan hacer. En este proceso se podría intuir jurídicamente que para que haya prevaricación tiene que haber víctimas, Luego, una pregunta pertinente sería:¿quiénes son pues la víctimas de la prevaricación del juez Garzón?, considerando que las víctimas del franquismo no han conseguido la tutela judicial efectiva. Ahí podría estar el quid de la cuestión jurídica. Una cosa es el asunto jurídico y otra bien distinta es el aspecto social sobre el proceso que muchos ciudadanos consideran injusto. Tan injusto como lo ven algunos medios de comunicación extranjeros, vean si no, lo que dice en su editorial The New York Times: “Los verdaderos delitos son las desapariciones, no la investigación del juez. Si, como parece, se trataban de crímenes contra la humanidad, la amnistía de 1977 no podía absolverlos. Garzón es un juez valiente y controvertido que se ha creado muchos enemigos. Su objetivo sistemático ha sido rechazar la impunidad de los poderosos y expandir los derechos humanos. España necesita una explicación de su problemático pasado y no una persecución de aquéllos que tienen el valor de reclamarla”. Vamos al británico The Economist, otro semanario, nada simpatizante del bolchevismo, que manifiesta: “Francisco Franco debe de estar riéndose en su tumba. El intento de Baltasar Garzón, famoso por sus cruzadas contra las violaciones de los derechos humanos de investigar las atrocidades de Franco va a acabar en juicio, pero contra el propio Garzón”. Proseguimos, ahora, con Le Monde que recuerda que el juez es admirado mundialmente desde que ordenó el arresto del ex dictador Augusto Pinochet y que entre los asunto que ha seguido el juez se encuentran los más sensibles como el terrorismo o la corrupción. Y por terminar, terminamos, con The Guardian que considera que la causa refleja “dos serios defectos de la España contemporánea. El primero: la existencia de una justicia muy politizada y profesionalmente incompetente. El segundo: La eterna y no resuelta cuestión del puesto de Franco en la memoria colectiva española”.
Así nos ven aquende y allende de nuestras fronteras. La justicia universal no entiende de fronteras. El otro día organización internacional de los Derechos Humanos Human Rigthts Watch le pidió a la Unión Europea que exprese “su oposición a las posibles sanciones contra el juez”, que “ha hecho esfuerzos para lograr justicia para las víctimas de violaciones de derechos humanos en el exterior, y ahora está siendo castigado por intentar hacer lo mismo en su propio país”.
Y esto es lo que hay, que cada cual lo vea como le parezca o pueda; algunos le querían dar, otrora, el premio Nobel de la Paz a Garzón, puede que otrosí, ahora, para otros lo merezca aún más. El proceso contra el juez Garzón, seguirá dando que hablar, hay muchas miradas puestas en este proceso que, como acabamos de ver, muchos ciudadanos y medios de comunicación, consideran kafkiano.


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