El otro día pasaba por allí, como el protagonista de la canción de Luis Eduardo Aute, y un foráneo le preguntaba a un paseante: “¡Oiga!, ¿qué obra representan en el Romea? El paseante, con cierta melsa, dirigió su mirada hacia la fachada y leyó el gran cartel: “Mejoramos Murcia para ti”, El foráneo, muy pronto, percibió la ironía, tras leer el anuncio de que allí se estaba realizando una rehabilitación integral del teatro, y esbozó una sonrisa de complicidad. El paseante no le pudo decir cuál era la última obra que allí se había representado. Yo tampoco.
Entre obra y obra, ni siquiera ser qué tipo de obras se están haciendo en los tres años, ya, de obras; eso mismo se preguntaría, el otro día, la actriz María Luisa Merlo, según leía en un titular de este periódico, “¿En el teatro Romea qué están haciendo? ¿La obra del Escorial?
De manera que entre comentos y mementos, como el Hamlet de Shakespeare, después de preguntarme por el ser o no ser y el quid de cuestión de esta obra, me quedé, otra vez, como el personaje de Samuel Beckett de “Esperando a Godot”.
Después de llevar tres temporadas cerrado, ya le va picando a uno la curiosidad teatral. Una curiosidad que de vez en cuando va renovando la concejala del PSOE y portavoz del ayuntamiento de Murcia, María José Alarcón, que ya le ha pedido, siete veces siete, a alcalde Miguel Ángel Cámara, que le dé permiso para poder contemplar las obras que se están realizando. Y el alcalde le ha dicho que nones. Ahora la concejala le exige la relación de certificaciones de obras aprobadas donde se especifique el importe la fecha y el órgano donde se tomó el acuerdo. Visto los actos y las rocambolescas escenas de esta luenga obra, ya puede esperar sentada la respuesta, la pertinaz concejala. En esta relación, con cierta acritud, yo creo que Miguel Ángel Cámara se equivoca. Yo considero que cualquier ciudadano, cualquier administrado debe de tener derecho a saber lo que Administración está haciendo en el Teatro Romea. No creo que sea baladí recordar que la concejala María José Alarcón representa a miles y miles de ciudadanos. Ante estas continuas negativas, ya no son pocos los ciudadanos que se preguntan, siguiendo con Hamlet, que “algo huele a podrido en Dinamarca”. Y desde luego muchos más, los que afirman que una ciudad moderna como Murcia no puede estar con su teatro más emblemático cerrado ya tres años. Por no hablar de las obras de la Filmoteca o las de otro teatro emergente que se están efectuando en el antiguo cine teatro Circo.
Uno puede ser paciente y comprensible con ciertas obras de envergaduras, sin embargo la falta de información, y más cuando es requerida, le puede más que exasperar, llevar a pensar en asuntos mistéricos. Yo creo que ni los mismos camareros de la Cafetería del Teatro Romea, saben porque escena va el asunto, después de ver tantos entreactos en tanto tiempo. Más que otros son los comerciantes del entorno, los que esperan que las obras terminen.
Mientras tanto uno, ya desacostumbrado a ver teatro y expectante por ver como se alza el telón, se imagina la de performances e instalaciones que los obreros estarán realizando delante y detrás de las bambalinas. Y se imagina, pensando en aquella de dinastía china de los Han de hace más de 2.000 años, la de sombras chinescas de ese juego popular que consiste en interponer las manos entre una fuente de luz y una pantalla o pared, de manera que la posición y el movimiento de las manos proyecte sobre la pantalla sombras que representan distintos seres en movimiento, y se imagina, digo, la de sombras chinescas que se está perdiendo sobre el escenario del Teatro Romea. En fin que la vida es puro teatro, Y todo porque el otro día pasaba por allí.
Viernes, 1 de junio
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín