El pintor Manuel Antonio López Ruiz, más conocido en el mundillo artístico como “Lolo” no creo que tuviera nunca duda de que tenía un buen ramillete de amigos, si hace unos meses se le tributaba un multitudinario homenaje, por sí le quedara algún ápice de duda, el jueves pasado en el pub B-12 se le daba otro, pero éste era muy especial: “Por siempre Lolo”. A las puertas de la entrada al bar, se podía leer el eslogan que tenía el pintor para pedir una copa a los camareros, o mejor a las camareras: “Ponme una bebida rara”. ¿Y eso qué es? Pues, un bebida rara: —solía decir él—“Larios cola, con los cubitos sin chupar y el limón pa¨la paella”. Lolo, pintor de la generación de los 60, siempre se jactó de tener entre sus amigos a los pintores José María Párraga, a Pepe Cacho y Ramón Garza, entre otros. Lolo combinó la pintura con su trabajo en Obras Públicas durante más de treinta años, aunque consideraba su trabajo como muy bonito porque era valido para la gente, sin embargo para él la pintura representaba su conciencia.
La fiesta homenaje organizada por Pepe Meseguer del B-12, su hermano Toni López del Bar Galileo y su gran amigo del alma, el gran fotógrafo Ángel Fernández Saura, comenzó con un ágape estupendo para los todos invitados que comenzaban a llegar de forma escalonada, entre ellos, Ángel Ruiz del Bar Los Claveles o Manolo del “Torretas” dos de los bares que solían figurar en la ruta del Lolo, junto con “El Sur” de Antonio Rubio. O la dentista Amelia Roldán, Sofía Verástegui, Javier Andujar Meroño, María Conesa y el fotografo Tomy Ceballos, o el poeta y músico Sebastián Mondéjar.
A sí como Blanca de La Cierva, el diseñador Paco “El Plásticos, o Alfonso Pascual De Riquelme o Ángel Mompeán, con su buen obrador de carnes y embutidos. O José Ángel Navarro Cortés, “El Janini” y el pintor Esteban Linares. Y muchos músicos, entre tantos, Emilio Chicheri, Pedrín Sánchez de Los Marañones, Chema Espejo, o Abdón Alcaraz.
La fiesta “Por siempre Lolo” tenía un motivo muy especial, en este día cumplía, y cumplió 62 años, el maestro. Sobre los paneles se iban pasando las diapositivas del homenajeado haciendo un recorrido por su vida, unas fotografías que había preparado exquisitamente Fernández Saura, mientras el personal se divertía, entre copa y copa, comentando las peripecias del artista.
Lolo, siempre fue muy especial, para sus asuntos. Y el B-12 fue tan especial para él, que acabó sirviendo copas, ahí, durante un año. Y ahí estaban la hermana y el hermano de Lolo y sus hijos, honrando la memoria de su padre, y sus amigos.
Y lo mejor estaba por llegar, al escenario subían Los Bluefalos (con perdón o sin él, allá cada uno, pero el grupo se llama así) y Benjamín, el hijo del Lolo, les daba las gracias a todos por estar ahí, y junto Manuel, líder de la banda, cantaba al alimón: “En Murcia, hace mucho calor la cerveza sube bien…
All tercer tema, el personal después de cantar el cumpleaños, gritaba: Looolooo, loooloooo.
Un grito de admiración, que a buen seguro, estaba llegando hasta el lugar que tuviera que llegar. En el B-12 se respiraba un ambiente magnético, había un no sé qué de atmósfera positiva. La música en directo seguía sonando, si a mí me dijeran, después de haberme marchado, que el Lolo, estuvo allí, yo me lo creería.
Viernes, 1 de junio
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín