Hace más de un mes se nos fue Javier Balibrea sin hacer ruido, como solía andar por la vida, sin tratar de querer molestar a nadie. Y sin pretenderlo nos dejó el alma gélida. Qué “El Bali” era un hombre bueno en el sentido de la palabra al uso de Antonio Machado, es tan cierto como que al final del camino uno recogerá los frutos de la cosecha que haya sembrado. Y “El Bali” sembró una legión de amigos y amigas, de las gentes de la música y del teatro, que le quisieron homenajear, a lo grande, la noche del viernes en la Sala Nuevo Garaje.
En los salones de la Escuela de Hostelería de Murcia, en la mañana del pasado martes, se inauguraba la primera sesión del más que interesante Taller Arte y Cultura como terapia, en torno al “pastel de Murcia”, organizado por Fundación Alzheimer que dirige la doctora Carmen Antúnez, en el que participaban un grupo de pacientes de alzheimer y los alumnos de Hostelería; y que contaba como maestro de ceremonias con Francisco Torreblanca, uno de los más afamados restauradores de la cocina y pastelero mayor del reino; como botón de muestra fue el autor de la tarta nupcial en la boda de los Príncipes de Asturias.
En estos tiempos contemporáneos de nuestro ajetreado y desconcertante siglo XXI, las noticias se apoderan las unas de las otras a una velocidad de vértigo, se fagocitan con frenesí, se suceden de forma irremediable como las olas del mar, sin cesar, sin darles ni siquiera tiempo a dejar un razonable poso. De pronto la huella de la noticia de ayer nos parece antigua, ya ajada, ante la rabiosa actualidad de la que leemos hoy. Así es la vida, y como decía aquél: no la he inventado yo, así es la vida, así pasan las jornadas, de la misma manera que un nuevo día hace viejo al de ayer.
El pintor Manuel Antonio López Ruiz, más conocido en el mundillo artístico como “Lolo” no creo que tuviera nunca duda de que tenía un buen ramillete de amigos
El restaurante y café musical Del Gallo Blues , situado en Espinardo en uno de los distritos financieros más pujantes de la capital por los grandes edificios de oficinas comerciales, se ha convertido en uno de los referentes de la innovación de los lugares de copas y comida de nuestra Región. Con una excelente selección musical, una selecta cocina internacional, así como sus proyecciones de videos artísticos, se podría considerar el primer Cool-Restaurant de la ciudad de inspiración newyorkina.
Con un ambiente muy variado, que va modificándose desde primeras horas de la mañana con sus desayunos y comidas ante la luz natural de sus amplias cristaleras, hasta llegar a la sofisticada iluminación de la cena y las copas de madrugada. Con un toque muy especial en sus noches de los jueves, con sus conciertos de música en directo, por ejemplo el de próximo día 4 con Santiago Campillo y la Electric Band.
Vamos a comenzar diciendo que el cantaor Antuán Muñoz dio un pedazo de recital en su particular homenaje flamenco al poeta oriolano y que el duende apareció, como el rayo que no cesa, en un manto de cantes alados estableciendo una comunión espiritual entre el cantaor y los expectantes espectadores, que llenaban la sala.
Su espectáculo que está basado en los poemas de las tres etapas fundamentales en la vida del poeta: adolescencia; la experiencia de la guerra; la detención, cárcel y muerte, está cuidado hasta los últimos detalles, con la aportación brillante de su grupo musical que le dan fuerza a los versos. Este espectáculo que Antuán estrenó en la Lonja de Orihuela un 20 de noviembre de 2008, con un lleno total y que terminó por poner al público en pie, organizado por la Asociación Cultural Orihuela 2010, después de su madurez, visto lo visto el pasado jueves en el colegio Mayor Azarbe de la Universidad de Murcia, está pidiendo a gritos una grabación en disco.
Comenzó el cantaor por un recitado del libro “Peritos en Lunas”: Es la noche luminosa/ y la huerta en calma yace/ solo algunas veces nace/ en la sombra vagarosa/ una canción melodiosa/ que los espacios desgarra/ y el gemir de una guitarra/ pulsada con diestra mano/ junto a un florido ventano/ y bajo una oscura parra”. Prosiguió por unos estupendos fandangos muy cabales con el poema “Flor de Arroyo”: Era una niña gitana/ que vieron llegar un día. / Era un niña gitana/ por los caminos de Hungría/ Tras errante caravana/ eso la gente decía”. Y de los fandangos festeros se fue al poema “Cuando paso por tu casa” por un cante por alegrías, en el que el duende ya comenzaba a asomar con su misterio jondo; “Cuando paso por tu puerta/ la tarde me viene a herir/ con su hermosura desierta/ que no acaba de morir”. Antuán y sus músicos ya eran una pura simbiosis: Luis Santiago, a la guitarra; Miguel M. Fernández, al bajo; J. Ramón Fernández, a la percusión y los coros; Alejandro Biaz, a la percusión y las palmas; y Miguel A. Fernández “Tío Miguel” al piano. A esa unión entre la voz y los instrumentos se sumaba el público que aplaudía con muchas ganas, los remates de cada cante. Allí estaban la presidenta, de la Asociación Cultural Orihuela 2010, Ana Más, que colabora con este homenaje organizado por la Universidad, así como su secretaria Amparo Pomares o el profesor Mariano Abad Merino, gran estudioso de la obra hernandiana. Así como Marién Ramos y Joaquina Santiago que querían oír a sus músicos en directo. Y Pepe Martínez, profesor de filosofía, que además de estudiar el flamenco, lo canta bien; acompañada de la hermana de Antuán.
Y el directo y la puesta en escena de Actúan era excelente, que continuaba cantando por tangos el poema “Llueve” o haciendo una soberbia versión de “Aceituneros” por soleá: “Andaluces de Jaén/ aceituneros altivos. / Decidme en el alma/ ¿quién levantó los olivos?”, que remataba por bulerías.
Por bulerías cantaba Antuán unas letrillas flamencas inéditas, que Miguel escribió en una taberna de Orihuela, adaptadas de manera sutil: “Que yo no sé que me pasa/ sí te quiero o no te quiero/ si tu casa no es tu casa/ si me matas o me muero”. Hasta llegar a una monumental siguiriya: “Las fatigas de la muerte/ me dan a mí que no a otro/ Cuando salgo al campo a verte/ con mi negro potro”.
Para terminar su gran actuación, a solas con el melisma de su voz, por martinetes. A su espalda tenía el cantaor al poeta retratado al óleo por la pintora Eva Ruiz, en una reproducción; en esos instantes sobre las cortinas translucidas iluminadas por una sugerente luz roja, La voz de Actúan se dolía: “Que me iré como el sendero/ muy melancólicamente/ muy pálido, muy ligero/ y que será muy temprano…/ Tal vez no esté todavía/ el sol en el meridiano”.
Antuán terminaba su gran homenaje al poeta Miguel Hernández con mucho duende, ante un público rendido, que agradecido con sus insistentes aplausos le pedía más. Y Antuán remataba su excelente actuación por bulerías: “Llegó con tres heridas:/La de amor, / la de la muerte, la de vida”. La poesía de Miguel seguía viva, anidando en nuevos corazones.
Viernes, 1 de junio
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
José Pómez
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín