De manera azarosa, no deja de ser un hecho propio de cronopios que en la casa de Cortázar del distrito XV parisino, su viuda y albacea Aurora Bernárdez descubriera un puñado de hojas de hojas de varios tamaños y colores en un cajón barrigudo de la cómoda en la que Cortázar escribió su magna obra: Rayuela, y decidiera enseñárselos a Carles Álvarez Garriga por navidad de 2008, que ha pergeñado esta maravilla misceláneas de cuatrocientos y pico páginas inéditas, tras dos décadas y media de la muerte de Julio, que ahora como un maná podemos saborear en estos Papeles Inesperados. Al azar, de sopetón, estos papeles no tienen precio para los cronopios, quizá un poco para los esperanzas y mucho más para los famas.
Como el poeta Pablo Neruda confesaba en sus memorias todo lo que había vivido, yo también confieso que durante los últimos cuarenta años he escuchado más de cuatrocientas y picos conversaciones, que en ocasiones se mutaban en discusiones, acerca de las bondades y los defectos entre los murcianos y cartageneros, que se piropeaban con los adjetivos de barrigasverdes y aladroques, en su versión más fina y educada, y no he llegado nunca a ninguna conclusión concluyente.
Lunes, 13 de febrero
Antonio García Fuentes
Mª Rosario Aldaz Donamaría
José Donís Català
Paulino Toribio
José Lozano Galera
Chris Gonzalez -Mora
Padre Fortea
Juan Luis Recio
Juan Carrasco de las Heras
Ángel Sáez García
Julián Moreno Mestre
Juan Fernandez Krohn