Feria de Murcia 2009
En cada ciudad, en cada pueblo, siempre hay unos rincones o unas plazas que tienen por antonomasia la calificación de lugares emblemáticos, y que suelen ser de visita obligada para los foráneos que la visitan. Pues, hablando de plazas, sin más, me voy a referir a la de las Flores y a la de Santa Catalina, en las que los extranjeros que las disfrutan por vez primera pierden al momento su condición de forasteros y se sienten al instante como en su propia casa.
A estas plazas céntricas, rodeadas de un sinfín de bares y cafeterías, acuden cientos de lugareños cada día con la ilusión renovada de hacer más llevadera la jornada. Por estas plazas, situadas junto a la calle de Las Mulas, la calle en la que hay mas bares por metros cuadrados del mundo, se palpa la idiosincrasia de nuestras gentes, alegres y hospitalarias,
A estas plazas, por las que ya han pasado varias generaciones, también acuden los murcianos cuando regresan de la diáspora. Ahora recuerdo una de las noches de la finiquitada Semana del Cine Español en Murcia, abolida por desgracia, que tanto nos proyectaba al exterior. En esa noche se homenajeaba al gran actor Paco Rabal, y, menuda noche, ¡Jo qué noche!, entre amigos. Gran noche en la que nos dieron literalmente las del rosario de la aurora, tanto que a esa hora matutina hasta se le acercó la sacristana de la iglesia a Paco como si lo conociera de toda la vida. Esa era la gran virtud de Paco: todo el mundo lo saludaba y él les hablaba como si fueran de su misma familia. Aquella mañana, después de la luenga madrugada de copas y charlas, Paco se quería comer un bocata de anchoas, y no se comió uno sino dos, en el bar El Fénix, sentado en un barril de cerveza y disfrutando como si fuera un adolescente. Del bar Fénix pasamos al bar La Tapa y más cañas con la tapa por excelencia: La marinera, y más cháchara y más plática de toros, de flamenco, de lo divino y lo humano, hasta que se marchó a las 11 a una sesión de fotografías que le quería hacer una francesa. Paco era ese hombre de Murcia que no cesaba de vender lo nuestro por derredor del mundo mundial.
Bueno, antes de concluir tendremos que aclarar que no estamos de coña marinera, cuando hablamos de cañas y matrimonios. Para los no versados, la marinera es una tapa en la que sobre una rosquilla se pone un poco de ensaladilla y una anchoa, así como el matrimonio es la combinación de una anchoa y un boquerón en vinagre. Nada mejor para acompañar a estas tapas, que unas cañas. Ya lo cantaba el gran Emilio Chicheri, padre de muchos de los rockeros de la Región, que como Silvio para Sevilla es lo mismo Chicheri para Murcia, que ahora tiene nuevo disco: La Fuerza del rock, con su grupo Acequia. Ya lo canta: “En Murcia hace mucho calor/ la cerveza sube bien/ y yo cuando estoy con una murciana/ me sube otra cosa también. Entre cañas y marineras, que les aproveche.
Viernes, 1 de junio
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín