30 Festival de cante flamenco de Lo Ferro
Cuando un cantaor se encuentra a gusto consigo mismo, se le nota al vuelo. Y eso mismo era lo que ocurría con los cantes de El Pele que volaban alto y bajaban suave en los remates de algunos tercios, ante la presencia de la luna moruna, en la noche del jueves. No venía El Pele vendiendo flamenquito por flamenco ni fusiones por confusiones, no desde luego que no. Concentrado en sí mismo, venía con un cante clásico muy caro, venía pidiendo guerra.
En la parte del espectáculo “Ay, Caracol” que presentaba en la que actúa en solitario, acompañado con precisión por la guitarra de Patrocinio hijo, estuvo soberbio. Comenzó cantando por una soleá apolá con ese sello ya tan personal, con ese aire, a su manera; que quiso dedicar a todos los concursantes que intervenían, en la primera semifinal, “porque todos hemos empezado por los concursos”. A esta soleá de mucha enjundia, le siguió unas siguiriyas de muchos quilates, en las que el cantaor se dolía, se retorcía sobre la silla, matizando con maestría cada registro de sus tercios, que había dedicado con el permiso de los presentes al bailaor El Mistela. Y en eso un espectador, una vez le decía canta por serranas y otra por alegrías de Córdoba, de manera que el cantaor y el guitarrista se miraban con una mirada de guasa y complicidad flamenca. En esos instantes, el cantaor se ponía en pie y frente al micrófono principiaba a ejecutar una serie de fandangos, en la que la vena caracolera le salía por los cuatro costados, y los fandangos se mutaban en fandangazos al calor del siempre respetable, que ya no dejaba de jalearlo.
Hasta que llegaba la zambra de Manolo Caracol, al que se homenajea por su centenario, que daba nombre al espectáculo. Manuel Moreno El Pele cantaba el tema Mora morita contoneándose por el escenario al compás de la copla: “como me duele el alma, señores” hasta que salía majestuosa Inmaculada Aguilar y el cantaor en derredor de la bailaora proseguía con la cadencia de la zambra: La rosa llora su pena, ay, mora, morita, mora”, que marcaba el piano de Juan Antonio Sánchez, hasta que un pequeño acople del sonido le hacia abandonar el micro, y se venía arriba cantando a capela, a veces el azar juega su papel y en esta ocasión podíamos decir que, no hubo mal que por bien no viniera. El cantaor, cada vez más a gusto, en perfecta comunión con el público, se lanzaba a la parte festera con ganas de marcha y por tangos el personal le seguía el ritmo participando de palmeros. Por tangos se quería marchar El Pele, y el respetable, ya puesto en pie, que pedía otra y otra. El Pele, pues, que les daba más marcha por bulerías y hasta se echaba su baile. Y en eso, que como una guinda a su magnífica actuación, dejaba un cante por ferreñas al ritmo de bulerías, una joyita.
Este espectáculo que comenzaba con un estupendo solo de guitarra del Niño Seve, tenía la continuación con el excelente baile de Inmaculada Aguilar, con sus movimientos sobrios y clásicos sin aspavientos. La Aguilar se lucía por alegrías de Córdoba, con su bata de cola. Y estaba rotunda en la soleá, con un magnífico cante de Sara Denez, y la voz y las palmas de Gema Cumplido, así como las guitarras de Niño Seve y Manuel Flores, como con la percusión de Miguel Ángel Santiago. Inmaculada Aguilar culminaba una gran actuación y ponía al público de pie.
Un espectáculo que no se quisieron perder Rafael Pazos, de Orihuela, su pueblo y el mío, así como su hija Adriana Pazos y sus amigos Fuensanta López y Luismi Fernández. O Jerónimo Roca, carnicerías Roca de Cartagena, que disfrutaba con su señora y su hija Almudena Roca, alumna de baile del Conservatorio de Murcia.
En un ínterin, se hizo la entrega de los premios del IV Concursos de radioaficionados, que entregó el director del Festival Francisco Aparicio, a Federico Barceto de la Palma de Gran Canarías, que a sus 73 años no se quiso peder el evento.
En esta primera semifinal, intervinieron, por orden en el sorteo, los siguientes concursantes: Miguel Vergara, de Málaga, con ferreña, siguiriya y granaína y media; Natalia García, de Madrid, con soleá, ferreña y tientos; Alberto Sánchez, de Jérez, con Ferreña, serrana y malagueña; Pepa Abad, de Córdoba, con taranta, malagueña y petenera; Joaquín Gómez, de Barcelona, con malagueña, soléa y tangos; y Rosa María con granaína y media, seguriya y tangos. Ya hablaremos de ellos más adelante. De momento ya toman nota el jurado y el público soberano a la hora de apoyar con sus aplausos. Y también toma nota gráfica, el fotógrafo oficial del festival desde 1988 del Festival, José Antonio Franco. Muchos son los que no se quieren perder este Festival, como Juan José Leal, presidente de la Peña Pepín Liria de la Arboleja, Ramón Pujante de Aljúcer y Angel Cerezo de la Albatalía, que compartían plática con los buenos aficionados: Los hermanos Carrasco: Andrés y Juan, con años ya de antigüedad en la cosa flamenca, así como su amigo Pepe Toval, el maestro del colegio de Roldán, que tanto tiene que ver desde sus inicios con este Festival y su pueblo, el maestro.
Viernes, 1 de junio
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
José Pómez
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín