49 Festival del Cante de las Minas de La Unión
Antes de dar un paseo imaginario por el titular que encabeza esta crónica, digamos que el recital de Vicente Amigo fue monumental, soberbio, apoteósico, vibrante hasta la emoción, jondo hasta el paroxismo, cabal por derecho, ni bello ni kisch sino sencillamente: sublime. No se puede tocar más y mejor. Vicente Amigo más allá de tocar, cantó con la guitarra, durante dos horas.
A vueltas con el titular, creo que por fue allá por el año 1989 que después de una actuación de Vicente Amigo, acompañando a El Pele, en la crónica que escribí al respecto, dije que Vicente Amigo le había acompañado al cantaor, como un querubín. Otro día, me los encontré junto a la Catedral de Murcia, y Vicente, mientras me guiñaba el ojo, con cierta guasa, le dijo a El Pele: “Mira, te acuerdas de lo del querubín, pues éste es el que lo escribió . Entonces, El Pele me miró como interrogándome, y me espetó: ¿Y eso que es? No será ná raro, no. No será que....Y nos echamos a reír los tres.
La guitarra de Vicente, en la noche del martes, se abrazaba a los versos de Federico García Lorca: “En la redonda/ emancipadas,/ seis doncellas/ bailan./ tres de carne y tres de plata./ Los sueños de ayer las buscan/ pero las tiene abrazadas, / un Polifemo de oro./ ¡La guitarra!
La guitara, pues, del cordobés comenzaba su paseo por las tablas de la Catedral del Cante por tarantos y soleá, mientras que al pensamiento de Vicente no dejaban de llegar momentos de emoción cuando se le aparecían las imágenes de todo lo vivido sobre ese escenario, desde que ganó el máximo galardón del Festival: el Bordón Minero allá por 1988, que le dio el espaldarazo definitivo. Lo de Vicente Amigo y el Festival fue todo un flechazo, un amor a primera vista, que no deja de renovarse cada tres o cuatro años.
Ahí, solo en el escenario, buscando su centro de gravedad permanente, se encontraba dialogando con su guitarra hasta que por un lateral se adentraban una parte de sus músicos tocándole palmas de tangos. Las idas y venidas por el nombre del espectáculo que presentaba, y que da título a su último disco Paseo de Gracia, comenzaban a sonar desde su tema Pan caliente por rumbas hasta La estrella por tangos. Le acompañaban por ese alucinante paseo José Manuel Hierro como segunda guitarra; Patricio Cámara, y Francisco González, a la percusión; Miguel Ortega y Rafael de Utrera, al cante; Juan Manuel Ruiz, al bajo y al violín, Alexis Lefévre. Casi nä.
Vicente ya se sentía liberado del compromiso de volver a actuar en La Unión y más en la presente edición en la que se le ha homenajeado y le ha entregado la máxima distinción del Festival: El Castillete de Oro. El guitarrista, ahora, después de dar las buenas noches, tomaba la palabra apara decir: “estoy emocionado de estar esta noche aquí para tocarles, ya he venido muchas veces, y siempre ha sido un motivo de orgullo para mí y para mi familia y la gente que me quiere. Esta noche voy darles todo lo mejor que pueda, lo que tenga dentro. Es complicado porque yo no estoy preparado para estas historias, y este año me han dedicado este Festival; es complicado, pero bueno estoy orgulloso de tocar de aquí y voy a poner el alma en el ratito que estemos aquí”.
Los tangos del tema Paseo de Gracia sonaban como un canto a la alegría de vivir y más fiesta grande con las bulerias: Luz de sombra y Azules y conrintos en las que se lucían las voces de Rafael de Utrera y de Miguel Ortega, que estaban muy motivados por el ambiente y que cantaron excelentemente. Un momento interesante fue cuando el cantaor Miguel de Utrera se tuvo que poner en la tesitura de ponerse en la voz de Enrique Morente, que es el que ha colaborado en el disco cantando el tema Autorretrato, y resolvió muy bien la papeleta por esas tonalidades bajas. Y otro momento bello fue el dialogo que la guitara de Amigo mantuvo con el violín de Alexis y al final con la percusión de Francisco González, toda una gozada.
A Vicente que ha pasado por momentos laxos de ánimos hay que estarle musicalmente agradecido. Por su forma y su manera de estar. Precisamente por la postura de a abrazar a la guitarra, hace unos meses le tuvieron que operar de una hernia en la espalda, aunque Vicente dice que le operaron de L5...MP3. A Vicente Amigo, todo un amigo para los amigos, le llaman en Japón El Príncipe del flamenco, pues por algo será. Pon son sera...sera, sera son..sera, sera, sera...
Vicente antes de marcharse, decía: “Bueno, nos vamos a ir y que me estoy poniendo pesao”.
Después de dos horas de actuación con una clamorosa ovación de más siete minutos, como el respetable quería más, después de haberse despedido, el guitarrista y su pedazo de grupo tuvo que volver a salir, para ponerle las últimas notas al éxtasis de la noche. Y a la noche se le fue la manos. Benditas manos.
Antes de gran actuación, la presentadora del Festival Noelia Arroyo, directora de Canal 6, con su buen tono y su buen tino en la conducción de las veladas, con sus precisas y sucintas palabras, otra noche más, en esta ocasión, reclamaba la presencia en el escenario de la ministra de Cultura Angeles González-Sinde para que el alcalde Francisco Bernabé, le hiciera entrega del Premio Catedral de Cante que había recaído en España, como país. A la ministra, que quedó encantada y prometió la máxima ayuda para la próxima edición, le acompañaban el Delegado de Gobierno, Rafael González Tovar, el consejero de Cultura Pedro Alberto Cruz y el director general de Bellas artes, Enrique Ujaldón, entre otras autoridades, que obviamente también quedaron encantados. La actuación de Vicente, no fue para menos.
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Admirado Patricio
Desconocía la sabiduría de tu pluma, hasta que por un casual buscando textos que definan la emoción que provocan el pellizco en el flamenco, para el libro de fotografías titulado Pellizco flamenco” que estoy haciendo para el festival de la Unión, me he encontrado con tu crónica sobre el maravilloso y mágico concierto que una noche de ensueño nos regalo Vicente, amigo Vicente, como a mi me gusta llamarle.
Quisiera contarte una anécdota que yo viví en Castellón una tarde que la periodista Lorena Pardo, tubo el placer de entrevistarle, mientras Vicente ensayaba y probaba el sonido en el Teatro Principal de Castellón. Al mismo tiempo que hablaba y contestaba a las preguntas de Lorena, sus manos al unísono tocabas sus canciones como si tal cosa. Pensamiento y manos discurrían paralelas, cada una a lo suyo, de forma tan natural que daba la impresión que aquello no tuviera importancia. Al finalizar de contestar a cada una de las preguntas, Vicente se ador...
Viernes, 17 de febrero
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