49 Festival Internacional del Cante de las Minas
Como decíamos ayer, que diría Fray Luis de León, ya estamos aquí de nuevo en la cuadragésima novena edición, y parece que efectivamente fue ayer, y ya ha pasado un año. 。Caramba!, como pasa el tiempo y yo con estos pelos.
Y es que al tiempo hay que darle su importancia, pues que otra cosa sino es la música: la música es el arte de relacionar los sonidos del tiempo con el espacio. Con buen compás comenzaba la presente edición del pasado miércoles con su jornada prólogo, en la Catedral del Cante, con la presentación del Festival a cargo de su director Julio García que nos presentaba la coqueta, potente, e innovadora agenda cultural.
Hasta que llegaba el momento de la sensación verdadera, cuando el minero homenajeado José Morales Peñalver, que comenzó a trabajar a los 17 años, y que recogía la distinción que le entregaba el alcalde y presidente del Festival Francisco Bernabé,. Ya van quedando, desafortunadamente, pocos mineros que lo puedan contar. Sin embargo, afortunadamente queda su Festival y sus cantes que representa la cultura y la señal de identidad de La Unión.
En esta jornada dedicada a sus gentes, que seguimos narrando, para deleite de los unionenses que llenaban el recinto, la Agrupación Musical “Ciudad de la Unión” y la Coral Argentum, como cada año interpretaba con brío y mucha armonía el Himno de la localidad.
A continuación los directores de la Rondalla y Coros del Hogar de las personas mayores , Francisco Bernal y Francisco Martínez, se preparaban para que sonaran los sones del “Himno del Festival”, toda una tradición desde que por primera vez escucharon en la edición VI del año 1966, compuesto Ramón Perelló y el maestro Montorio, Sí por Perelló, el gran letrista unionense que compuso lo de mi jaca galopa y corta el viento/ caminiito de Jérez. Sonaban los primeros compases: “Todo el cante de las minas de Herrerías,/ que el minero canta lleno de emoción;/ al salir de las oscuras galerías/ sube al cielo como copla y oración”.
Proseguía la programación, y la Asociación Arte y Danza, formada por jóvenes de la localidad, nos ejecutaban unas estupendas alegrías henchidas de garbo y donosura. Y como no podía ser de otro modo, nos llegaba una buena y sabrosa ración de trovos, con su picante picaresca. La “Asociación José María Marín” deleitaba a los seguidores de este género, de este arte de repentizar y de jugar con las palabras, a sus mucho seguidores. La primera pareja estaba formada por Juan Santos “El Baranda” y Joaquín Sánchez “El Palmesano”, con el cante de de Francisco García Pedreño y la guitarra de Juan Martínez “El Mergo”. Y la segunda pareja la formaron José Martínez “El taxista” y Antonio Sánchez Marín. Y terminaban con los versos cortados, entre todos, en estrofas de quintillas. Todo un placer.
Todo un placer y todo un amor era el que tenía el gran Paco Rabal por esta cultura minera y sus trovos. De hecho escribía semanalmente comentarios a modo de trovos en el diario ABC. Alguna que otra vez hablé con él de esto y otros temas mundanos. Desde los comienzos del Festival muchas veces había querido venir a La Unión, pero por razones de trabajos no lo pudo hacer hasta el año 1970, 。Y vaya sí dejó huella! En sus impagables crónicas el gran Asensio Sáez, que se inventó todo este tinglado, como García Márquez hizo lo suyo con Macondo, nos recordaba que Paco Rabal nos decía: “Cómo no voy a ser aficionado al cante minero? Mi padre fue durante años minero por esta zona (incluso en La Unión), y, por si fuera poco, murió de silicosis. Por eso siento este cante en el corazón, como si me hiciera daño”.
Unas horas antes, había comenzado las actividades paralelas al Festival, con su agenda cultural, en la que se hizo entrega de los Carburos de Oro a don José Orihuela Aguila y a un seguro servidor, éste que escribe, Patricio Peñalver. Ni que decir que me siento halagado, fundamentalmente por haberlo compartido con José, que estuvo arropado por sus hijos. Miré usted, que hasta una hija se llama Debla, en honor al recio cante de ese nombre. Un acto, que tampoco se quisieron perder Diego Arques del Bar Zalacaín de Murcia, Antonio Séneca y María Perez, y la joven hija de Diego, Irene, que le da con mucha jondura al baile.
Como decíamos ayer, la cosa nada más que acaba de empezar.
Viernes, 1 de junio
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín