30 Festival de cante flamenco de Lo Ferro
La gran final de la trigésima edición del Festival de Lo Ferro que terminaría a las tantas y pico de la pasada madrugada, ya se preveía muy reñida por la igualdad interpretativa en los cantes y el choque, entre los veteranos cantaores y los jóvenes que se disputaban su máximo galardón: El Melón de Oro.
Como cada años siete eran los concursantes de la gran final, por supuesto que sin restarles ningún mérito se echaba de menos la clasificación de Joaquín Gómez Contreras, con un rajo gitano muy peculiar, que gustó a unos sectores aficionados. Hasta el momento la sorpresa del Festival estaba siendo la voz del joven cantaor onubense Álvaro Díaz, de Bollullos del Condado, que podía dar el campanazo y llevarse el Melón de Oro.
30 Festival de cante flamenco de Lo Ferro
Cuando un cantaor se encuentra a gusto consigo mismo, se le nota al vuelo. Y eso mismo era lo que ocurría con los cantes de El Pele que volaban alto y bajaban suave en los remates de algunos tercios, ante la presencia de la luna moruna, en la noche del jueves. No venía El Pele vendiendo flamenquito por flamenco ni fusiones por confusiones, no desde luego que no. Concentrado en sí mismo, venía con un cante clásico muy caro, venía pidiendo guerra.
En la parte del espectáculo “Ay, Caracol” que presentaba en la que actúa en solitario, acompañado con precisión por la guitarra de Patrocinio hijo, estuvo soberbio. Comenzó cantando por una soleá apolá con ese sello ya tan personal, con ese aire, a su manera; que quiso dedicar a todos los concursantes que intervenían, en la primera semifinal, “porque todos hemos empezado por los concursos”.
30 Festival del cante de Lo Ferro
Otro año más regreso a Lo Ferro y me sigue pareciendo un imposible, que en mitad de un erial, se celebré un certamen de esta magnitud, al raso de la noche donde se puede ver como tiritan las estrellas y se siente la soledad sonora de la noche y la libertad.
Muchas noches han pasado, desde aquellas en las que reunían un puñado de amigos a cantar, entre otros Sebastián Escudero, Tomás Pérez Pérez “El Cuquina” y José Cánovas García “Pepe el del Colorao”, de los cuáles saldría la idea de crear, este Festival que el próximo año ya debería ser declarado de Interés Turístico Nacional.
Encontrar un atisbo de sombra en Murcia, a cierta horas de la tarde, es una gran tarea de carácter morrocotudo, más o menos como la de salir con el candil encendido, a plena luz del día, a buscar la verdad, como dicen que le gustaba a Diógenes.
Encontrar una sombra, o la sombra de un árbol, o aunque sea la sombra de uno mismo, durante el transito por ciertas plazas de Murcia, encementadas y alicatadas hasta los dientes y sin vegetación, que más del gusto mediterráneo parecen de estética nórdica, es algo así como toparse de frente con el vellocino de oro. Esas plazas merecerían un estudio por el taller de arquitectura sostenible y tal. Hay más de una plaza, en la que a uno le gustaría ser ese Usain Bolt que ha pulverizado el récord mundial de los 100 metros lisos.
Entrevista al cantaor, ganador de la Lámpara Minera de la 49 edición del Festival del cante de las minas de La Unión
El cantaor Rafael C. Espejo “Churumbaque hijo”, de 38 años ya con una amplia trayectoria profesional y numerosos premios en otros festivales, que actualmente ejerce la docencia como profesor de acompañamiento al cante y al baile en el Conservatorio Superior de Música “Rafael Orozco” de Córdoba, después de las dos intentonas, en las que se había quedado con la miel en los labios, por fin cumplía su sueño y bebía del néctar del triunfo. Ni por un momento le quitaba el ojo a su flamante “Lámpara Minera.
Pregunta.- Recuerda la primera vez que se subió a un escenario?
Respuesta.-Sí, perfectamente, fue a los ocho años en un pueblo cordobés que se llama Ligueron en la que había una verbena en la que bailaba mi hermana y el cantaor que tenía que acompañar, no fue. Entonces, un amigo le dijo a la profesora de baile que no se preocupara que estaba allí el nieto del Churumbaque. Y me subí al escenario y le hice diez cantes; porque tenía ya una leve idea de lo que era una solea o un fandango?
Pregunta.- ¿Y el apodo del Churumbaque de donde le viene?
Respuesta.-No se sabe muy bien, yo lo he intentado mirar. A mí abuela le decían la Churumbaca y también a mi bisabuela. De ahí para atrás. No se sabe, supongo que será por lo de churumbeles, ya que un antepasado mío, tuvo muchos niños.
Pregunta.-¿Con qué cantes se siente más a gusto?
Respuesta.-Con los cantes de Levante y con las siguiriyas, aunque también me siento bien con la solea y con las alegrías; en general con los cantes puros.
Pregunta.-¿A qué maestros admiras?
Respuesta.-Yo siempre he sido muy seguidor de Antonio Mairena y de Caracol. Y de Camarón, por supuesto, es el príncipe. Para mí, Caracol o Mairena son como unos libros para abrir y aprender de los cantes. Por supuesto que también me gusta don Antonio Chacón o Vallejo, entre otros grandes clásicos.
Pregunta.-¿Y de jóvenes?
Respuesta.-Pues ya sabemos todos: Miguel Poveda, Mayte Martín. Y mucha gente joven que está creando, yo los respeto mucho. No hay más que ver a los jóvenes que se presenta a este Festival.
Pregunta.-¿Considera que la Lámpara Minera es como una llave mágica que abre puertas?
Respuesta.-¡Hombre, por Dios!, eso es una cosa indiscutible. Yo soñaba con la Lámpara, aunque los otros premios por otros cantes que he recibido aquí ya me han abierto también puestas. La Lámpara minera es una ilusión para todo cantaor, y es una gran salida para todos, sino la más grande que hay. Es una plataforma de lanzamiento en el flamenco, para que nosotros podamos difundir nuestro arte y poder trabajar, que es lo que queremos todos.
Pregunta.-¿Como ve el actual panorama del flamenco?
Respuesta.- Bueno últimamente ha bajado un poco, por la crisis. Yo no lo veo mal, hay mucha gente que escucha flamenco pop; el flamenco se está modernizando pero hay mucha canatores que están grabando y haciendo cantes puros. Yo lo veo muy bien, y la prueba es la cantidad de gente joven que se ha presentado a este Concurso.
Pregunta.-¿Que matizaciones observa entre los Cantes de Levante y los otros?
Respuesta.- Buenos comos todos sabemos todos los cantes de Levante proceden del fandango y ya son bien distintos a los otros. Son muy diferentes, por ejemplo, mi padre fue premio nacional de 1983 en el concurso de Córdoba, y ganó precisamente por un cante por cartageneras, mi padre tiene una voz laína. Y a esta voz le van muy bien a estos cantes, al tiempo que te puedes quejar, tienen su dulzura. En cambio, en la siguiriya o en la soleá, solo vale la queja.
Pregunta.-¿Y eso del duende qué es?
Respuesta.-Para mí es el momento de inspiración de un artista que puede, o no, venir. Influyen muchas cosas: el público, la megafonía, el guitarrista que te acompañe. En esa fusión puede venir y te encuentras muy bien porque la voz te acompaña y es un momento mágico; porque estás cantando y estás disfrutando. Y o creo que esta noche me ha visitado en varios fases, por ejemplo en la soleá o en la taranta y en la minera. Yo me estaba gustando.
.Pregunta.-¿Algún proyecto en marcha?
Respuesta.- Ahora mismo estoy aquí, mañana no lo sé. Tengo algún proyecto de alguna grabación que se está maquetando. Yo ahora ya pertenezco a este concurso y a me entregó a su Lámpara., aunque de momento seguiré en el Conservatorio,en mi oficio y haciendo festivales.
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49 Festival del cante de las minas
Después una larga velada de más de seis horas, reñida y emocionante, la tensión se podía marcar
en los rostros de los participantes que esperaban la lectura de los resultados del acta del jurado; hasta que la presentadora Noelia Arroyo, uno a uno iba desvelando los nombres de los ganadores, y comenzaban los desengaños y las alegrías desbordantes.
El máximo trofeo del Festival: la Lámpara minera volaba para Córdoba. El cantaor Rafael Carlos Espejo "Churumbaque Hijo" de 38 años, se embolsaba los 15.000 euros del galardón, y otros dos primeros premios por soleás y por tarantas, dotados respectivamente con 4.500 euros, que recogía visiblemente emocionado de las manos del alcalde Francisco Bernábé, recibiendo un prolongado y unánime aplausos, entre gritos de !bravo!, del público.
49 Festival del cante de las minas de La Unión
Decía el escritor Oscar Wilde que para escribir solamente se necesitaban dos cosas: tener una historia y querer contarla. Estoy de acuerdo en lo que respecta al hecho de contar, y como al militar o al torero el valor se le presupone, de la misma manera me presupongo en esta crónica que acabó de comenzar después de la hora del ángelus de la mañana del sábado. Sin embargo en lo que concierne a tener una historia, por ahí ya me hago la cosa un lío, porque no tengo una si no mil y una historias que contar con su tantas noches.
Comencemos, ea, por las actuaciones de la tercera y última de las semifinales, en la noche del viernes, más que nada porque los concursantes tienen su corazoncito y también le gusta ver sus nombres en negritas, para que quede constancia en las hemerotecas, de la noche de marrás.
49 Festival del cante de las minas de La Unión
En derredor de las doce de la mañana, la hora del ángelus, comienzo a pergeñar como si de un parto diario se tratara, estas crónicas flamenquitas, que por momentos se tornan flamenconas y que otras se ponen respondonas, por aquello de la hora. Respecto a la hora, recuerdo una anécdota, de cuando las pruebas selectivas se realizaban en La Unión previamente al Festival; le tocaba el turno de cantar a una señora a las tres de la tarde, y la señora se negó en rotundo espetando que esas no eran horas para cantar flamenco.
Ni que decir, que me solidarizo con aquella señora; a estas horas no es el no llegue el duende, es que ni se le espera. A estas horas hasta las musas se metamorfosean en musarañas. Y ta te vale que mires al techo, que te marches con la miraba con una niña que iba en bicicleta, que a esa hora, como canta Juan Manuel Serrat, “las musas han pasao de mí, andarán de vacaciones.
49 FEstival del cante de las minas de La Unión
Con los ecos todavía de las falsetas verdaderas y los comentarios de los aficionados en torno a la rotunda actuación de Vicente Amigo en la última gala, recogía el guitarrista visiblemente emocionado la máxima distinción que otorga el Festival: su Castillete de Oro de las manos del alcalde Francisco Bernábé, en la tarde del miércoles en el salón de actos del ayuntamiento.
Ante los numerosos aficionados que llenaban el salón, Vicente tomaba la palabra: “La verdad que esto empezó de una manera y aunque esté feliz, parece que siento ganas de morirme, después de las cosas tan bonitas y tan sentías que he escuchado para mí persona. Estoy muy emocionado, yo soy una persona muy poco dao a hablar en público. Siempre que tengo que hablar en público, digo, que el poquito conocimiento que tengo solamente me sirve para ponerme nervioso, y así estamos. Quiero darle las gracias al todo el pueblo de La Unión. Ayer lo intenté: en cada nota que daba, sentía esa necesidad y después de las dos horas, me quedé corto, y ahora por la brevedad de mis palabras me voy a quedar más corto todavía. No tengo más remedio, que de corazón, daros las gracias por este pedazo de regalo que me habéis hecho. Darle las gracias a un grandioso amigo, Antonio Montoya, que me trajo aquí a La Unión hace 20 años; recuerdo que entonces hacia mucho calor y yo pasé mucho miedo, después me ha traído muchos veces, hasta ayer mismo; también a mi familia que aguantan el tirón...de esta verborrea tan mala, (el público se daba a reír, con la guasa, y aplaudía) muchísimas gracias a todos y La Unión siempre ha estado y estará en mi corazón que es donde tiene que estar. Muy atentos a las palabras estaban su mujer Cecilia y su hilo Vicente.
49 Festival del Cante de las Minas de La Unión
Antes de dar un paseo imaginario por el titular que encabeza esta crónica, digamos que el recital de Vicente Amigo fue monumental, soberbio, apoteósico, vibrante hasta la emoción, jondo hasta el paroxismo, cabal por derecho, ni bello ni kisch sino sencillamente: sublime. No se puede tocar más y mejor. Vicente Amigo más allá de tocar, cantó con la guitarra, durante dos horas.
A vueltas con el titular, creo que por fue allá por el año 1989 que después de una actuación de Vicente Amigo, acompañando a El Pele, en la crónica que escribí al respecto, dije que Vicente Amigo le había acompañado al cantaor, como un querubín. Otro día, me los encontré junto a la Catedral de Murcia, y Vicente, mientras me guiñaba el ojo, con cierta guasa, le dijo a El Pele: “Mira, te acuerdas de lo del querubín, pues éste es el que lo escribió . Entonces, El Pele me miró como interrogándome, y me espetó: ¿Y eso que es? No será ná raro, no. No será que....Y nos echamos a reír los tres.
La guitarra de Vicente, en la noche del martes, se abrazaba a los versos de Federico García Lorca: “En la redonda/ emancipadas,/ seis doncellas/ bailan./ tres de carne y tres de plata./ Los sueños de ayer las buscan/ pero las tiene abrazadas, / un Polifemo de oro./ ¡La guitarra!
49 Festival del Cante de las Minas de La Unión
Había una cierta expectación en el cartel del pasado lunes, en el que se anunciaba a la cantaora Argentina y a la compañía del bailaor Rafael Amargo, más si cabe por la cantaora que era nueva en esta plaza y por estos pagos, que por Amargo que ya ha había placeado su espectáculo: “Tiempo muerto”. Y ?voto a bríos!, que no defraudó, ya que no se cumplió el dicho: no fue mejor el día de víspera, que la noche de marras: la expectación quedó ampliamente saciada tanto para los que les interesaba solamente el baile, como para los que gustan especialmente del cante.
El buen cante no se hizo esperar ya que presta y lozana al escenario salía la cantaora Argentina con su pantalón azul y su blusa con mangas de faralaes, y se templaba con unos tientos-tangos en los que ya mostraba esa bella voz y su sentido del compás. La joven cantaora que no es de Argentina, sino de Huelva, una vez superado el primer trago de su presentación y de decir que era para ella era un gran placer y una responsabilidad muy grande el estar en La Unión, perdía disculpas por el abanico que portaba para aliviarse del calor, y se arrancaba con unos cantes abandolaos que ya comenzaba a calar en los buenos aficionados.
49 Festival del cante de las ninas de La Unión
En el ecuador de las galas del Festival, en la noche del domingo, se nos presentaban tres platos suculentos en el menú de la cena para elegir, tres estilos diferentes los de Guillermo Cano, Mariana Cornejo y Capullo de Jérez, tres artistas en candelero que durante más de tres horas nos dejaron su cante y su gracia.
Si nos atenemos al orden de actuación, digamos que le tocó romper el hielo a Guillerno Cano, que a la noche le dio candela Mariana Cornejo y que Capucho, con perdón, de Jérez, le echó fuego a fuego.
Si nos atenemos a otro orden subjetivo comenzaremos esta crónica que no pretende ser una crítica, nada más alejada mi posición de los conceptos de flamencólogos o flamencólicos, con todos mis respetos para todos los estudiosos de lo flamenco y su historia.
Y comencemos, si más dilación, con la cantaora Mariana Cornejo, que a pesar de su veteranía, era nueva en esta plaza. La Cornejo con su vestido floreado, su mantilla y su peineta coronada por dos rosas blancas y rosas, y su salero castizo gaditano, salió con ganas de dar guerra y dijo. “estoy muy contenta de estar esta noche, porqué yo tenía muchas ganas de estar aquí y por una cosa o por otra no he podido, pero bueno ya llegó la hora; ahora vamos a ver como me porto. Yo vengo con mucha ilusión a destrozarme porque este Festival es muy grande.
El cantaor Arcángel se había tomado muy en serio su participación en la edición de este Festival, de hecho había llegado un día antes y se había empapado del ambiente visitando la mina Agrupa Vicenta, como un torero de arte que estuviera en capilla esperando un compromiso fuerte. Y solo ante el peligro pisaba las tablas, en la noche del sábado, cantando por tonás, a palo seco, mostrando sus credenciales, ante un silencio sepulcral en el que no oía ni el vuelo de una mosca, en el hipotético caso de que la hubiere habido, que obviamente no era el caso.
49 Festival Internacional del cante de las minas
La estrella de la noche del viernes, en una gala flamenca atípica, era La Niña Pastori. En ella recaía todo el peso de la velada, o brillaba con luz propia o a la noche y sus sombras no la salvaba ni el Chaboli, que por cierto al margen de ser un buen percusionista, es su marido. Pongamos ya de antemano, que la Pastori brillo con luz propia en su noche.
Digo que la gala fue atípica, pensando más en los leves problemas que se generaron al entrar el público y encontrarse sin sillas en el recinto. Al parecer por parte de la organización del entorno de la Pastori se había previsto así, y así dicen que lo habían avisado en las taquillas a los espectadores, pero yo no lo tengo tan claro, porque al final como en la canción de La Parrala, unos decían que sí y otros decían que no. Me temo que esta gala atípica, es una parte alícuota de las crisis de este año en el cuál no hay más que cera que la arde.
49 Festival Internacional del Cante de las Minas
Con la misión de propagar a los cuatro vientos la esencia de los cantes mineros y de su Festival, se presentó en la noche del jueves en la Catedral del Cante, en vivo y en directo, el pregonero Fernando Sánchez Dragó que con su verbo fluido y su adjetivación mordaz no dejó descontentos ni a tirios y a troyanos: el discurso espontaneo estuvo al dente. Con su oratoria Sánchez Dragó como Julio César: Llegó, miró y triunfó.
Nunca tuvo el pregonero mejor noche blanca que la del otro jueves, que era de luna llena para darle luces al lienzo que pintaba, después de haber bajado durante esa mañana a la mina Agrupa Vicenta y haber visto las sombras, o el infierno dantesco en el sentido literario.
49 Festival Internacional del Cante de las Minas
Como decíamos ayer, que diría Fray Luis de León, ya estamos aquí de nuevo en la cuadragésima novena edición, y parece que efectivamente fue ayer, y ya ha pasado un año. 。Caramba!, como pasa el tiempo y yo con estos pelos.
Y es que al tiempo hay que darle su importancia, pues que otra cosa sino es la música: la música es el arte de relacionar los sonidos del tiempo con el espacio. Con buen compás comenzaba la presente edición del pasado miércoles con su jornada prólogo, en la Catedral del Cante, con la presentación del Festival a cargo de su director Julio García que nos presentaba la coqueta, potente, e innovadora agenda cultural.
Hasta que llegaba el momento de la sensación verdadera, cuando el minero homenajeado José Morales Peñalver, que comenzó a trabajar a los 17 años, y que recogía la distinción que le entregaba el alcalde y presidente del Festival Francisco Bernabé,. Ya van quedando, desafortunadamente, pocos mineros que lo puedan contar. Sin embargo, afortunadamente queda su Festival y sus cantes que representa la cultura y la señal de identidad de La Unión.
Ahora, al compás del tórrido ambiente, recordaba con la precisión de un reloj suizo todos los detalles de la loca escapada de aquel verano de su adolescencia, a las playas de Benidorm, en busca del vellocino de oro que por simbolizaban los gozosos cuerpos de las suecas.
¡Ah, las suecas! Por aquel entonces, ya hacia un par de años que Julio Iglesias había ganado el famoso festival de la localidad costera con La vida sigue igual, y él seguía escuchando cada verano el mismo soniquete: ¡Ah, las suecas!, qué sí las suecas practicaban el amor libre, qué sí las suecas paseaban y tomaban el sol sin la parte arriaba del bikini, y qué sí las suecas cuando las mirabas se hacían las suecas.
49 Festival del Cante de las Minas
Con sólo echar una primera ojeada a los carteles de la presente edición del Festival Internacional del cante de las Minas, ya se se intuye que la crisis también influye en la programación de sus galas, con respecto a los últimos años, aunque de forma suave La crisis que no es baladí se ha llevado por delante algunos festivales flamencos en algunos pueblos o ha reducido de manera drástica la duración de sus jornadas, en otros.
Afortunadamente, en año de crisis, los presentes carteles dentro de la sobriedad de su composición, no dejan de tener su salsa y su picante, quizá cojean un poquito en lo que se refiere al baile, ya que en guitarra y en cante hay donde elegir: desde la primera noche heterodoxa de la Niña Pastori a la última del homenajeado Vicente Amigo, una de las primera guitarra del planeta de los cabales.
Ahora que el maremágnum de noticias nos ha recordado que el hombre había pisado la luna un julio de hace cuarenta años, después de la tempestad informativa, y ya con la calma en el ánimo, he podido recordar que diantres hacia yo en noche tan memorable; Y me veo ávido de aventuras, en la imaginación de las imágenes, mirando aquel satélite, seguro que absorto y con los ojos saliéndose de la orbita ante aquel televisor en blanco y negro, al tanto que posiblemente estuviera alucinando, viendo aquel alucinaje, por primera vez.
Aquel flamante televisor Iberia, comprado a mil y un plazos, se había convertido en las aventuras de mis noches de aquel verano, que yo disfrutaba como una estupenda luna de miel. Aquella noche memorable que fue anunciada a bombo y platillo como un acontecimiento que iba a cambiar el mundo no me la quería perder por nada del otro mundo que yo ya conocía, aunque me costara una bronca.
La tortilla de patatas siempre ha sido un tema muy serio, aunque ni siquiera tengamos el gusto de conocer a su inventor o tal vez inventora, que muchas veces nos ha sacado de un apuro ante una visita inesperada apreciada o gorrona, que lo mismo da Isabel como Fernando, cuando de repente nos cogen con lo puesto en el frigorífico. ¿En qué hogar no hay un par de huevos, oiga, y unas patatas?
Viernes, 1 de junio
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín