No hay como darle tiempo al tiempo para que las cosas que uno ve de una forma, en otro momento las pueda observar de otra manera, no hay gobierno que cien años dure ni cuerpo que lo aguante, teniendo aún la certeza en tiempos inextricables, de que además: dentro de cien años todos estaremos calvos.
Sí después de darle al tiempo al tiempo, el tiempo se empantana, y uno no está para la espera, lo mejor es tomar el camino de en medio y carretera y manta. Las cosas desde la distancia como se ven distintas. Cuando uno está inmenso en el hoyo, solo ve la realidad de las sombras de la caverna de Platón, cuando uno sale del hoyo murciano las luces son como son, también la realidad y el deseo.
La Asociación Murciana de Críticos de Arte (AMUCA), en la noche del pasado viernes, entregaba en un marco incomparable: El Palacete Rural de la Seda, sus máximas distinciones al pintor Vicente Ruiz y al periodista Pedro Soler en el trascurso de un cena la mar de divertida con un menú estupendo. No sólo de arte vive el artista.
Al presidente de la asociación Pedro Alberto Cruz Fernández le correspondió ejercer de maestro de la ceremonia, y después de lamentar el olvido de las insignias de oro que se tenían que entregar, por asuntos de última hora, con la connivencia de los asistentes: críticos, artistas y amigos, rompió todos los protocolos y pasó a glosar los méritos de los homenajeados.
Se jugaron o celebraron las elecciones europeas, como lo prefieran, y las ganó la candidatura del P.P. que encabezaba Mayor Oreja, me consta que muchos de los votantes más que votar a éste candidato, entre otras razones porque no lo conocían, votaron más bien a Mariano Rajoy; mientras otros electores, simplemente votaban contra el presidente Zapatero. Entre los electores: unos siempre votan a piñón fijo y otros varían su opción política dependiendo del momento y del tipo de elecciones: Generales, Autonómicas o Municipales. De manera que en muy poco se han diferenciado estas elecciones europeas de otras anteriores, en lo que se refiere a la abstención, en la que más de la mitad de los españoles siguen sin votar.
Hay muchas maneras de viajar, tantos como lugares por visitar. Entre todos los viajes físicos y oníricos, quizá uno de los más placenteros sea la buena lectura de un libro. Si abrimos las páginas de la Odisea, de repente nosotros ya estaremos acompañando a Ulises en su periplo a Itaca.
Esa sensación placentera es la que nos irrumpe en el ánimo, nada más abrir el gran estudio que Nieves Soriano Nieto ha pergeñado como tesis, “un trabajo que ya ha sido reconocido con la mejor calificación como Doctorado Europeo”.
La otra tarde asistí a la inauguración de una extraordinaria muestra de fotografía, por sutil, a la hora en la que a veces en Murcia vas a una exposición o expones, o sea, a las ocho en punto de la tarde. Y salí enormemente encantado, doblemente por la monumentalidad de las macrofotografías asimismo que por la grandilocuencia de las formas arquitectónicas representadas: entrelazadas en un dialéctico discurso entre la forma y el fondo o la interpretación de su significante y su significado.
La exposición “Tras-Pasar el vacío” del pintor, antes, que fotógrafo, José Manuel Ballester parecen surgir de la realidad como la vida real misma, con sus veladuras abstractas, inspiradas de partida por un lenguaje verista en una busca de la pureza de la línea.
La otra noche del martes 25 iba yo caminando por la avenida de Juan Carlos I arriba, a merced de la suave brisa nocturna, mientras pensaba en las pequeñas nimiedades cotidianas ya acaecidas, cuando de pronto barruntando en lo que podría pasar al día siguiente, a esa misma hora, me encontré con una banderola colgada de una farola que decía: “este partido se juega en Europa”. Y me dije: “vaya no está mal el doble juego de esta frase. Ciertamente el gran partido se jugaba en Roma.
Viernes, 1 de junio
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín