La más sencilla, desde un punto de vista onomasiológico, que conozco y me gusta para definir el deporte del balompié es aquella de “El fútbol es el fútbol, que dijo un amante de este entremetimiento, aparentemente baladí, que consiste en darle patadas a un balón y cuya única misión importante es la de introducir el balón en la portería del adversario.
No hay mayor gozo en ese ménage à trois, entre el balón y unos jugadores y otros, que la de observar el éxtasis del jugador, que después de ver como la pelota se aloja entre las redes, grita: goool, goool. Un grito ontológico que se expande, unifica, y caracteriza a una serie de individuos en general, al margen de sus peculiaridades particulares, no sé sí me siguen, creo que me he puesto estupendamente metafísico para definir la sensación que tuve, la otra noche en la cafetería Zalacaín, al ver el gol de Iniesta que dejaba apeado al Chelsea en el último minuto, que bien puede valer una copa de Europa, y celebrarlo entre aficionados desconocidos.
Viernes, 1 de junio
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín