Sin que aparentemente nada tenga que ver con los ya fenecidos idus de marzo, mientras se resuelve el suspense de quién manda en CajaMadrid, si la lideresa Esperanza Aguirre o el alcalde de la gran metrópolis, Alberto Ruiz Gallardón, por fin parece que al guión de la gran película de espías que se estaba rodando en Madrid, con escenas últimas en la Asamblea de Madrid, le han puesto un final apresurado, sin que hayan actuado los actores principales.
Por la Comisión que investigaba la trama de los dossiers que unos decían que eran apócrifos y otros verdaderos, al parecer han pasado un elenco de actores secundarios y otros figurantes, y cómo quien manda, manda, al asunto de los documentos se le ha dado el carpetazo en su máximo cenit, cuando el populacho ya disfrutaba de lo lindo con las revelaciones sobre los gustos culinarios, viajes y encuentros en hoteles, y las amistades peligrosas de los espiados.
Para saber lo que piensa el pueblo, no hay nada mejor que meterse en una de esas tabernas populares y demandar un bocadillo de calamares. La última vez que estuve en Madrid, precisamente pedí una de calamares, y cual no fue mi asombro, cuando de pronto oí al camarero gritar: ¡Marchando una de espías a la romana! Seguramente el camata sería uno de esos afiliados a los sindicatos que tanto molestan a Esperanza Aguirre, cuando le reclaman mejores servicios sanitarios, y que ella suele menospreciar llamándoles liberados que no tienen otras cosas que hacer. Pues ya creo que esos sindicatos le preparan una manifa para pedirle cuentas sobre su política económica y social en la Comunidad de Madrid para salir de las crisis. Sin embargo, esa es otra película.
Estábamos en la otra, en la de los espías. Y no tengo dudas que los argumentos esgrimidos dan lo mismo para un sainete que para una tragicomedia de tres actos, para un relato corto que para una novela de intriga, al estilo de Andréu Martín, que para una zarzuela cañi. Y por supuesto, para una gran película.
Precisamente hablando de películas, la presidenta Esperanza Aguirre, el otro día, arremetió contra el Instituto de la Cinematografía y las Artes visuales, que depende del Ministerio de Cultura, por el tratamiento escandaloso, a su parecer, que se le ha dado a la película Sangre de mayo de José Luis Garci, porque este Instituto le había denegado el permiso para el doblaje en inglés para ir a certámenes internacionales. A la lideresa le parecía la actitud de un sectarismo lamentable y para rematar la faena, dijo: “Garci no es de los de la ceja y no aplaude a ZP”. Presuntamente la presidenta metió la gamba. Al margen de lo que pueda pensar Garci. Muy pronto el ICAA le respondió que no tienen la facultad de aprobar o prohibir que se doble o subtitule una película para ir a festivales. Y que solo han denegado la solicitud de la productora para que, al margen de toda subvención reglada, se pagara a costa del Instituto una copia de Sangre de mayo subtitulada en inglés, basando su argumento en que una empresa que ha recibido tamaña ayuda, una subvención 15 veces superior a la máxima que puede percibir una película del Estado, no precisa que también se haga una copia subtitulada con el dinero público, cuando Sangre de mayo ha recaudado en los cines 738.000 euros.
Vaya por delante que a mí me gustan ciertas películas de Garci. Por eso me resulta incoherente la actitud de Esperanza Aguirre, cuando se refiere a los de la ceja, cuando la cinta Sangre de mayo recibió por parte de la Comunidad de Madrid la mayor ayuda recibida nunca por una película en España, ni más ni menos que 15 millones de euros.
Mucho más patética me resulta aún la actitud de ciertos españoles que se llaman liberales, ¡Viva Españaaa!, que niingunean al cine español por el hecho ser español, por el morro, la patilla o principalmente por la ceja; que dicen en público: ¡Viva la Pepa!, cuando en privado, después se le oye el ¡Vivan las caenas! A ver quien es el creador que se atreve a seguir rodando la película de los espías en Madrid.
Viernes, 1 de junio
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
José Pómez
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín