Nada más comenzar septiembre, con las primeras luces del otoño, el Dietario voluble de Enrique Vila-Matas se aposentaba en las mesas de novedades de las principales librerías con el ánimo de morar el mayor tiempo posible en esas mesas en las que unos libros se suceden a otros a una velocidad de vértigo, en la que se empujan o se insultan y a veces hasta se apuñaban por la espalda. La vida literaria en esos espacios rectangulares es muy dura, no hay cama para tanta gente.
De modo que, en fechas septembrinas, nada más ver un montón de ejemplares de Dietario voluble colocados en un lugar preferente de mi librería preferida, al azar lo tomé como si fuera un cruasán recién salido del horno y me lo papeé con regocijo y fruición. Ni qué decir que me sentó estupendamente. Hay otros libros que se te empalagan desde la primera página y te pueden causar una agreste indigestión, algunas veces no tiene la culpa ni el autor ni el libro sino el lector y sus circunstancias, quizás por hecho de haber elegido un mal momento.
Todo lo contrario, pues, de lo que me ocurrió a mí en su momento y en la actualidad de estas luces ya invernales. La misma sorpresa, otrora novedosa, me sorprende al volver a hojear el Dietario voluble, ahora.
Ahora que entrego esta reseña que parece que no es una crítica literaria en estricto sentido, me reafirmo en este diario literario que al parecer no tiene trama ni nudo gordiano y sí muchos personajes dentro de un mismo personaje. En estos textos fragmentarios que huyen de las etiquetas literarias al uso, que parecen venir de un viaje al fin de la noche, que se aprestan a viajar de nuevo al centro de la luz de una nueva mañana, sin límites de fronteras literarias de género, como una novedad dentro la novedad en sí misma, el personaje central no deja de ser la literatura Un literatura sugestiva e inquietante, siempre la de Vila-Matas, con un modelo narrativo que se nos presenta con una forma, a modo de envoltorio, ultramoderna, y sin embargo, no deja de ser puramente clásica. De manera que la novedad es que no hay novedad.
Dietario Voluble
Enrique Vila-Matas
Anagrama
275 páginas/
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Estoy totalmente de acuerdo, con tus certeras palabras, es cierto que, nunca mejor dicho: el habito no hace al monje. También yo algunas veces me he quedado con la apariencia de un cosa o persona, y no he intentado entrar en su verdadera esencia. Un abrazo de tancredo.
Querido Patricio,
Yo también he participado del festín del "Dietario", sin empacho alguno y con gran satisfacción. Reconozco que es el primer libro que he leído de este escritor, y que como otras tantas veces que he ojeado libros suyos, casi siempre en esa misma librería que no nombras, he estado apunto de devolverlo a su lugar; su imagen chulesca y mafiosa cual protagonista del cine negro americano que aparece en la solapilla de sus libros, me ha hecho dudar. Afortunadamente,en esta ocasión he enmendado errores y prejuicios pretéritos. Amigo, no somos seres perfectos, sólo animales con aparencia humana.
Un abrazo.
Sábado, 18 de febrero
Juan Luis Recio
Patricio Peñalver
Ángel Sáez García
Baldomero Gómez
Chris Gonzalez -Mora
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Padre Fortea
Atticus-444
Juan Fernandez Krohn
Paulino Toribio
José Pómez