Desde que se puso de moda lo de mostrar las partes más recónditas de los cuerpos gentiles sin ningún tipo de rubor, desde aquella película The Full Monty de 1997, hasta los actuales y gélidos días de nuestro calendario, no dejan de sorprendernos esos almanaques en los que los personajes se desnudan y nos enseñan lo que todos los días llevan tapado.
Para una causa noble y solidaria, de esas sin ánimo de lucro, se han destapado los dueños y camareros de doce bares del centro de Murcia. El pasado miércoles en los salones de la Sidrería Escondida se presentaba el calendario erótico/benéfico, doce bares, doce meses, en un ambiente festivo, por su alma mater, el fotógrafo José Manuel Cortés, responsable de la Escuela de fotografía El 4ª Oscuro, que también sabe lo que es estar detrás de la barra, a pie de los fogones.
La vida de cualquiera de nosotros en alguna ocasión se nos puede asemejar a los capítulos de una novela, en la que los minutos pueden parecernos horas en el sufrir o las horas minutos en el gozo, cuando de pronto, por ejemplo, nos encontramos inmersos en un acontecer que nos sorprende y quedamos atrapados en una tela de araña, mientras vemos pasar la vida en la intimidad de la alcoba como las páginas de esa novela. Es, pues, en esos momentos cuando uno puede exclamar aquello, de lo que a mí me está pasando es digno de ser escrito, parece de novela
En esas ocasiones la vida puede ser pura literatura y en otras la literatura se transforma en vida. Esta última sensación es que la tengo como lector, después de acabar de leer El relámpago inmóvil de Pedro García Montalvo. Una sutil y hermosa obra literaria.
A cada cerdo o puerco le llega su san Martín, nos indica el refrán, advirtiéndonos de que tarde o temprano a todos nos esperan las lúgubres Parcas. En otras ocasiones el dicho se utiliza para ofender, no es éste el caso. Por San Martín se han iniciado siempre la matanzas de cerdos, llámenle chinos sin ofender, gorrinos o marranos o cochinos, gochus por Asturias o chanchos por Latinoamérica, que la cosa y el refrán lo mismo da.
Después de leer las páginas de esta extraordinaria obra que principia cuestionando los principios bíblicos del antiguo testamento, desde Adán y Eva y que redime a Caín del crimen sobre Abel, desde una heterodoxa interpretación de los textos sagrados: subyugante provocadora y atrevida; Saramago nos coloca otra vez, con un punto de vista histórico y teológico, ante la antesala de la reflexión activa, desde la ficción narrativa. Ya lo hizo con otra obra El Evangelio según Jesucristo, entonces sobre textos del nuevo testamento.
Por decreto-ley estatal o por orden de la consejería autonómica que correspondan debería estar prohibido morirse en Murcia en el mes de agosto, entre otras razones de índole práctica porque como asevera el vulgo, para aclarar las cosas pronto: de tu muerte no se entera ni Dios. Tampoco es que el mes de julio sea manco, por julio se murió el pintor Pepe Pastor y por su funeral estuvimos los cuatros que nos enteramos a tiempo. Por agosto se nos fue el pintor Lolo y me enteré por septiembre. Así que visto lo visto, a título personal, lo único que puedo sugerirles a las Parcas, es que si vienen a buscarme por esos meses estivales, a mí que nací en el Mediterráneo, aplacen la cosa funesta como mínimo para después de la feria de septiembre.
De manera azarosa, no deja de ser un hecho propio de cronopios que en la casa de Cortázar del distrito XV parisino, su viuda y albacea Aurora Bernárdez descubriera un puñado de hojas de hojas de varios tamaños y colores en un cajón barrigudo de la cómoda en la que Cortázar escribió su magna obra: Rayuela, y decidiera enseñárselos a Carles Álvarez Garriga por navidad de 2008, que ha pergeñado esta maravilla misceláneas de cuatrocientos y pico páginas inéditas, tras dos décadas y media de la muerte de Julio, que ahora como un maná podemos saborear en estos Papeles Inesperados. Al azar, de sopetón, estos papeles no tienen precio para los cronopios, quizá un poco para los esperanzas y mucho más para los famas.
Como el poeta Pablo Neruda confesaba en sus memorias todo lo que había vivido, yo también confieso que durante los últimos cuarenta años he escuchado más de cuatrocientas y picos conversaciones, que en ocasiones se mutaban en discusiones, acerca de las bondades y los defectos entre los murcianos y cartageneros, que se piropeaban con los adjetivos de barrigasverdes y aladroques, en su versión más fina y educada, y no he llegado nunca a ninguna conclusión concluyente.
Feria taurina de Murcia 2009
La representación del mundo de los toros, la dialéctica entre el enfrentamiento del hombre con el animal, ya desde las primeras pinturas rupestres, ha sido y siguen siendo un gran motivo estético y un reto para muchos artistas. Intentar aprehender la esencia del toreo en unos lienzos o en unas figuras escultóricas no dejar de ser también todo un desafío. No es nada fácil la tarea de plasmar ese ritual en permanente movimiento en unas composiciones pictóricas.
A ese reto de captar y de perpetuar la fiesta de los toros se han enfrentado toda una nómina de grandes artistas realizando unas enormes faenas, dejándonos verdaderas obras de arte, auténticas obras maestras del llamado “arte de Cúchares”. Desde Goya hasta Picasso, de Sorolla a Zuloaga, desde Agrasot a Romero de Torres, desde Manet hasta Van Gogh. O en Murcia desde Julián Alcaraz, hasta el maestro Párraga o el pintor Manuel Belzunce, o los escultores José Hernández Cano o Pepe Molera.
Entrevista al monosabio Juan Valvelde
Feria Taurina de Murcia 2009
Juan Valverde Díaz, cada día hace las tareas del monosabio ayudando a los picadores en su labor. Lo suyo viene de tradición familiar, ya que comenzó a los ochos años. Entonces su padre ya estaba con Paquico “El Baenas” llevando el tema de los caballos, hasta que entró la cuadra Navarro a la plaza de Murcia, y a su padre le dijeron: “Tú que sabes de esto, sigue en Murcia con nosotros”. Y por ahí han pasado sus nueves hermanos, y aquí sigue él, a sus 32 años, con Guillermo Navarro.
Juan Valverde desde que salió al ruedo por primera vez, junto al picaor, sabe lo que es estar pendiente de las actitudes del toro: “Al principio mi padre no me dejaba y solo salía por la parte del burladero, hasta que cogí la responsabilidad y comencé a salir al ruedo por las afueras del callejón. Y la verdad que se pasa un miedo terrible. Del toro nunca te puedes fiar y hay que respetar las distancias, hay que estar muy pendientes de los amagos que haga el toro en cada momento, por sí hay que saltar al callejón.
Entrevista a Curro Cano: YO TENGO LA SUERTE DE SABER EN EL INSTANTE QUE HAY QUE DISPARAR"
Feria Taurina de Murcia 2009
El fotógrafo alicantino Curro Cano “Canito”, casi a punto de cumplir los 97 años, supongo que será el gran decano de la fotografía en general de España, y en particular de la temática taurina en la que ya lleva más de diez mil corridas y más de un millón de fotografías. Como cada temporada va de plaza en plaza como una gran figura del toreo, con la ilusión de un chaval, hasta llegar a la de Murcia, que es como su segunda casa. Entre tantos galardones y tantos homenajes, este año ha sido premiado por el Club Taurino de Murcia.
Sinceramente no creo que las moscas madrileñas o andaluzas sean diferentes a las murcianas, sin embargo a mí sí me lo parecen, y, no me refiero a la mosca cojonera, como botón de muestra nada más tengo que observar el pavoneo de la mosca que acaba de entrar por mí ventana y pertinazmente se posa en mi antebrazo, sin miedo a ser cazada en su ágil vuelo.
Posiblemente la mosca sea uno de los insectos más antiguos, yo me creo que este díptero a acompañado al hombre desde que el mundo es mundo. Ya lo decía el poeta en el Juan de Mairena: “La vida de provincias—decía mi maestro—es una copia descolorida de la vida madrileña; es esta vida misma, vista en uno de esos espejos de café provinciano, enturbiados por muchas generaciones de moscas”. Y llevaba mucha razón el poeta y su maestro.
Feria taurina de Murcia
Conserje de la plaza de toros de Murcia
Por la puerta de cuadrillas entra todas las tardes los toreros con el pensamiento en la otra puerta, que está en frente, la puerta grande. Por las mañanas, las cuadrillas se reúnen antes del sorteo, en torno a la conserjería. En ese lugar podemos leer en una placa: “La Peña Los Lunes Taurinos de Murcia. A la familia Belmar por sus 100 años de historia en esta plaza. 1987-1997”. Casi ná. Y ahí, nos encontramos con su actual conserje: Benito Belmar, perteneciente a la quinta generación de su estirpe, también su hijo Paco trabaja en los corrales. Benito, hasta por venir al mundo, nació en la plaza de toros, asistido por la comadrona. A sus 18 años ya trabajaba en Radio Juventud, como técnico de sonido y producción, pinchando discos y efectos especiales, y después prosiguió en la cadena Ser.
Entrevista al banderillero Antonio Tejero
Feria de Murcai 2009
El cordobés Antonio Tejero, ya está punto de cumplir veinte años en el mundo taurino como banderillero, a las órdenes del maestro Enrique Ponce. A los 12 años ya iba de tentadero en tentadero. Empezó con la ilusión de un chaval por llegar a ser figura del toreo, con la espada y la muleta y estuvo luchando por hacerse un hueco entre la novillería, hasta que por las circunstancias de la vida, no pudo ser, y tomó la decisión de cambiar el oro por la plata.
Pregunta.- Su hermano, Fernando Tejero, el actor de cine y series televisivas, cuenta que un día iba viajando, y de pronto oyó decir: “La que acaba de montar Tejero ¡Menudo cabrón!” y pensó que su hermano había montado un lío, toreando. ¿Se acuerda de aquello?
Respuesta.-Pues fue una anécdota muy curiosa, la de aquel día del 23-F del 1981, yo estaba toreando ese día con picadores. Mi hermano al oír aquel comentario, en el autobús, se alarmó y creyó o que yo había montado un lío o que me había metido preso, hasta que se enteró de lo que realmente había sucedido.
Feria de Murcia 2009
De lo qué la vida es una tómbola de luz y de color, que les decía ayer mismo, no tengo ninguna duda. Un servidor por lo mismo podía haber sido un enviado especial de cualquier estúpida guerra, sin embargo por azar, aquí me tienen al otro lado, en la parte festera, en la paz, asistiendo a las kábilas y mesnadas que personifican la convivencia entre moros y cristianos, desde la fundación de Medina Mursiya, dicen que por el año 825 por el Emir Adderramán II hasta la reconquista cristiana allá por el 1243.
Feria de Murcia 2009
Las músicas de la feria ya están sonando y girando como un carrusel, unas a otras se suceden armoniosamente, como en un mar de olas pausadas con los folklores del Festival Internacional en el Mediterráneo, y con sus ritmos tradiciones nos incitan a bailar al compás de otros ritmos, a soñar que por momentos, un suponer, estamos en la India o en Armenia. Más de 11 grupos folklóricos de cuatro continentes danzan por las calles de Murcia.
Feria de Murcia 2009
En la fiesta sí que somos atípicos, a los murcianos no hay quién nos gane en lo que a festejos se refiere, ni crisis que le resista a la hora de echar un rato de parranda, Después de dos meses de vacaciones, aquí la rentrée la iniciamos con un pedazo de feria. Y con música para todos. No hay más que ir a los huertos, para ver que están a reventar.
Lo que de a uno lo lleven al huerto nunca está demás, aunque sea con insanas intenciones. El dilema empieza cuando te llevan a los huertos y tienes que elegir en que lugar aposentas tus reales, pues anda que no hay donde elegir, entre las dos zonas: una más moderna y otra tradicional.
Feria de Murcia 2009
Menos mal que no llegué a la clausura de la feria del ganado, en un mercedes blanco como creo que cantaba Kilo Veneno o Los Pata Negra, pues menudo estaba el patio en el recinto de La Azacaya. ¡Menudo gentío!
El caso es que iba yo con mucha ilusión a la anunciada carrera de burros, con la misma intensidad como va el filósofo Fernando Savater al hipódromo de Lasarte, y, a pesar de llegar con la carrera ya empezada, el asunto mereció la pena. Competían los asnos de de dos en dos, en un ambiente muy divertido, dándole un par de vueltas a un recinto vallado. Ya venía uno con el encargo, por parte de un colega de la parte de Bilbao, de apostar por el 7, sin embargo no se admitían apuestas. Menos mal, el 7 de nombre Cristina corría contra el número 5 llamado Laura. Pues nada más dar la voz de salida, el 7 parecía ir de paseo pastoril, y el número 5 lo dobló al trote. Peor fue lo número 21 de nombre Loli que nada más dar la voz de ya: se quedó parada, más atascada que una mula y no hubo manera de que se moviera, facilitándole el éxito al 21 anunciado como marica.
Conducía la velada, micrófono en mano el director de la Feria, Santiago Lidón con aplomo y mucho humor, que anunciaba a los siguientes participantes: 25 Puri, de cuerpo muy pequeño contra 24 Paloma, de contextura muy grande. Ganaba Paloma y una señora le indicaba a su marido: “Ver, ya te lo decía yo, burro grande, ande o no ande. Las carreras se sucedían, unas a otras,, hasta que una señora le decía a su hijo, que disfrutaba comiéndose una panocha asada: Vega, vamos nene, no vamos a estar toda la tarde viendo correr burros”.. La carrera había concluido con gran éxito de público, y al final ganó Mónica.
Pero, ¡Cá!, por no quedaba por ver cosas y animales, entre la multitud de personas que iban de un lado para otro mirando, ora a las cuadras de vacas, ora a la cuadras de caballos y yeguas, como si cantaran“mi jaca galopa el viento, cuando pasa caminito de Jérez”. Concluía la Feria con una enorme afluencia de visitantes, y en eso que me tropezaba con don Tomás Fuertes, que me expresaba: “Está muy bien esto de poder ver las cosas autóctonas de nuestra Región, aunque sea un vez al año”. Pues vaya que sí, ¡Menudo gentío!
Feria de Murcia 2009
En cada ciudad, en cada pueblo, siempre hay unos rincones o unas plazas que tienen por antonomasia la calificación de lugares emblemáticos, y que suelen ser de visita obligada para los foráneos que la visitan. Pues, hablando de plazas, sin más, me voy a referir a la de las Flores y a la de Santa Catalina, en las que los extranjeros que las disfrutan por vez primera pierden al momento su condición de forasteros y se sienten al instante como en su propia casa.
A estas plazas céntricas, rodeadas de un sinfín de bares y cafeterías, acuden cientos de lugareños cada día con la ilusión renovada de hacer más llevadera la jornada. Por estas plazas, situadas junto a la calle de Las Mulas, la calle en la que hay mas bares por metros cuadrados del mundo, se palpa la idiosincrasia de nuestras gentes, alegres y hospitalarias,
A estas plazas, por las que ya han pasado varias generaciones, también acuden los murcianos cuando regresan de la diáspora. Ahora recuerdo una de las noches de la finiquitada Semana del Cine Español en Murcia, abolida por desgracia, que tanto nos proyectaba al exterior. En esa noche se homenajeaba al gran actor Paco Rabal, y, menuda noche, ¡Jo qué noche!, entre amigos. Gran noche en la que nos dieron literalmente las del rosario de la aurora, tanto que a esa hora matutina hasta se le acercó la sacristana de la iglesia a Paco como si lo conociera de toda la vida. Esa era la gran virtud de Paco: todo el mundo lo saludaba y él les hablaba como si fueran de su misma familia. Aquella mañana, después de la luenga madrugada de copas y charlas, Paco se quería comer un bocata de anchoas, y no se comió uno sino dos, en el bar El Fénix, sentado en un barril de cerveza y disfrutando como si fuera un adolescente. Del bar Fénix pasamos al bar La Tapa y más cañas con la tapa por excelencia: La marinera, y más cháchara y más plática de toros, de flamenco, de lo divino y lo humano, hasta que se marchó a las 11 a una sesión de fotografías que le quería hacer una francesa. Paco era ese hombre de Murcia que no cesaba de vender lo nuestro por derredor del mundo mundial.
Bueno, antes de concluir tendremos que aclarar que no estamos de coña marinera, cuando hablamos de cañas y matrimonios. Para los no versados, la marinera es una tapa en la que sobre una rosquilla se pone un poco de ensaladilla y una anchoa, así como el matrimonio es la combinación de una anchoa y un boquerón en vinagre. Nada mejor para acompañar a estas tapas, que unas cañas. Ya lo cantaba el gran Emilio Chicheri, padre de muchos de los rockeros de la Región, que como Silvio para Sevilla es lo mismo Chicheri para Murcia, que ahora tiene nuevo disco: La Fuerza del rock, con su grupo Acequia. Ya lo canta: “En Murcia hace mucho calor/ la cerveza sube bien/ y yo cuando estoy con una murciana/ me sube otra cosa también. Entre cañas y marineras, que les aproveche.
30 Festival de cante flamenco de Lo Ferro
El joven ganador del Melón de Oro, Álvaro Díaz de 20 años con su punto aún de acné y su pequeñito pendiente a modo de estrella en su oreja, a pesar de su juventud ya tiene varios premios en su haber. En 2003 ya obtuvo el premio para cantaores jóvenes por un cante por mineras, con tan solo 14 años, en el Festival del cante de las minas de La Unión. Actualmente estudia grado superior de música en el Conservatorio de Sevilla y como instrumento tiene la trompeta. Después de recibir el premio y cantar por fandangos, le requeríamos unas palabras:
30 Festival de cante flamenco de Lo Ferro
En una final muy reñida y disputada hasta el último momento, casi de infarto, en la que parecía haber un duelo dialéctico entre la juventud y la veteranía de lo siete finalistas que competían por llevarse el agua a su molino, el golpe cantaor onubense de 20 años Álvaro Díaz Carrellán, de Bollullos del Condado, dio el campanazo y se alzó con el premio especial “Melón de Oro” al cantaor más completo, dotado de 12.000 euros, placa de la comunidad autónoma de la Región de Murcia y el trofeo realizado por la escultora Mayte Defruc, que recogió, visiblemente emocionado ante el plácet del numeroso público que le aplaudía y vitoreaba, si que él aún acabara de creérselo.
30 Festival de cante flamenco de Lo Ferro
La gran final de la trigésima edición del Festival de Lo Ferro que terminaría a las tantas y pico de la pasada madrugada, ya se preveía muy reñida por la igualdad interpretativa en los cantes y el choque, entre los veteranos cantaores y los jóvenes que se disputaban su máximo galardón: El Melón de Oro.
Como cada años siete eran los concursantes de la gran final, por supuesto que sin restarles ningún mérito se echaba de menos la clasificación de Joaquín Gómez Contreras, con un rajo gitano muy peculiar, que gustó a unos sectores aficionados. Hasta el momento la sorpresa del Festival estaba siendo la voz del joven cantaor onubense Álvaro Díaz, de Bollullos del Condado, que podía dar el campanazo y llevarse el Melón de Oro.
30 Festival de cante flamenco de Lo Ferro
Cuando un cantaor se encuentra a gusto consigo mismo, se le nota al vuelo. Y eso mismo era lo que ocurría con los cantes de El Pele que volaban alto y bajaban suave en los remates de algunos tercios, ante la presencia de la luna moruna, en la noche del jueves. No venía El Pele vendiendo flamenquito por flamenco ni fusiones por confusiones, no desde luego que no. Concentrado en sí mismo, venía con un cante clásico muy caro, venía pidiendo guerra.
En la parte del espectáculo “Ay, Caracol” que presentaba en la que actúa en solitario, acompañado con precisión por la guitarra de Patrocinio hijo, estuvo soberbio. Comenzó cantando por una soleá apolá con ese sello ya tan personal, con ese aire, a su manera; que quiso dedicar a todos los concursantes que intervenían, en la primera semifinal, “porque todos hemos empezado por los concursos”.
30 Festival del cante de Lo Ferro
Otro año más regreso a Lo Ferro y me sigue pareciendo un imposible, que en mitad de un erial, se celebré un certamen de esta magnitud, al raso de la noche donde se puede ver como tiritan las estrellas y se siente la soledad sonora de la noche y la libertad.
Muchas noches han pasado, desde aquellas en las que reunían un puñado de amigos a cantar, entre otros Sebastián Escudero, Tomás Pérez Pérez “El Cuquina” y José Cánovas García “Pepe el del Colorao”, de los cuáles saldría la idea de crear, este Festival que el próximo año ya debería ser declarado de Interés Turístico Nacional.
Encontrar un atisbo de sombra en Murcia, a cierta horas de la tarde, es una gran tarea de carácter morrocotudo, más o menos como la de salir con el candil encendido, a plena luz del día, a buscar la verdad, como dicen que le gustaba a Diógenes.
Encontrar una sombra, o la sombra de un árbol, o aunque sea la sombra de uno mismo, durante el transito por ciertas plazas de Murcia, encementadas y alicatadas hasta los dientes y sin vegetación, que más del gusto mediterráneo parecen de estética nórdica, es algo así como toparse de frente con el vellocino de oro. Esas plazas merecerían un estudio por el taller de arquitectura sostenible y tal. Hay más de una plaza, en la que a uno le gustaría ser ese Usain Bolt que ha pulverizado el récord mundial de los 100 metros lisos.
Entrevista al cantaor, ganador de la Lámpara Minera de la 49 edición del Festival del cante de las minas de La Unión
El cantaor Rafael C. Espejo “Churumbaque hijo”, de 38 años ya con una amplia trayectoria profesional y numerosos premios en otros festivales, que actualmente ejerce la docencia como profesor de acompañamiento al cante y al baile en el Conservatorio Superior de Música “Rafael Orozco” de Córdoba, después de las dos intentonas, en las que se había quedado con la miel en los labios, por fin cumplía su sueño y bebía del néctar del triunfo. Ni por un momento le quitaba el ojo a su flamante “Lámpara Minera.
Pregunta.- Recuerda la primera vez que se subió a un escenario?
Respuesta.-Sí, perfectamente, fue a los ocho años en un pueblo cordobés que se llama Ligueron en la que había una verbena en la que bailaba mi hermana y el cantaor que tenía que acompañar, no fue. Entonces, un amigo le dijo a la profesora de baile que no se preocupara que estaba allí el nieto del Churumbaque. Y me subí al escenario y le hice diez cantes; porque tenía ya una leve idea de lo que era una solea o un fandango?
Pregunta.- ¿Y el apodo del Churumbaque de donde le viene?
Respuesta.-No se sabe muy bien, yo lo he intentado mirar. A mí abuela le decían la Churumbaca y también a mi bisabuela. De ahí para atrás. No se sabe, supongo que será por lo de churumbeles, ya que un antepasado mío, tuvo muchos niños.
Pregunta.-¿Con qué cantes se siente más a gusto?
Respuesta.-Con los cantes de Levante y con las siguiriyas, aunque también me siento bien con la solea y con las alegrías; en general con los cantes puros.
Pregunta.-¿A qué maestros admiras?
Respuesta.-Yo siempre he sido muy seguidor de Antonio Mairena y de Caracol. Y de Camarón, por supuesto, es el príncipe. Para mí, Caracol o Mairena son como unos libros para abrir y aprender de los cantes. Por supuesto que también me gusta don Antonio Chacón o Vallejo, entre otros grandes clásicos.
Pregunta.-¿Y de jóvenes?
Respuesta.-Pues ya sabemos todos: Miguel Poveda, Mayte Martín. Y mucha gente joven que está creando, yo los respeto mucho. No hay más que ver a los jóvenes que se presenta a este Festival.
Pregunta.-¿Considera que la Lámpara Minera es como una llave mágica que abre puertas?
Respuesta.-¡Hombre, por Dios!, eso es una cosa indiscutible. Yo soñaba con la Lámpara, aunque los otros premios por otros cantes que he recibido aquí ya me han abierto también puestas. La Lámpara minera es una ilusión para todo cantaor, y es una gran salida para todos, sino la más grande que hay. Es una plataforma de lanzamiento en el flamenco, para que nosotros podamos difundir nuestro arte y poder trabajar, que es lo que queremos todos.
Pregunta.-¿Como ve el actual panorama del flamenco?
Respuesta.- Bueno últimamente ha bajado un poco, por la crisis. Yo no lo veo mal, hay mucha gente que escucha flamenco pop; el flamenco se está modernizando pero hay mucha canatores que están grabando y haciendo cantes puros. Yo lo veo muy bien, y la prueba es la cantidad de gente joven que se ha presentado a este Concurso.
Pregunta.-¿Que matizaciones observa entre los Cantes de Levante y los otros?
Respuesta.- Buenos comos todos sabemos todos los cantes de Levante proceden del fandango y ya son bien distintos a los otros. Son muy diferentes, por ejemplo, mi padre fue premio nacional de 1983 en el concurso de Córdoba, y ganó precisamente por un cante por cartageneras, mi padre tiene una voz laína. Y a esta voz le van muy bien a estos cantes, al tiempo que te puedes quejar, tienen su dulzura. En cambio, en la siguiriya o en la soleá, solo vale la queja.
Pregunta.-¿Y eso del duende qué es?
Respuesta.-Para mí es el momento de inspiración de un artista que puede, o no, venir. Influyen muchas cosas: el público, la megafonía, el guitarrista que te acompañe. En esa fusión puede venir y te encuentras muy bien porque la voz te acompaña y es un momento mágico; porque estás cantando y estás disfrutando. Y o creo que esta noche me ha visitado en varios fases, por ejemplo en la soleá o en la taranta y en la minera. Yo me estaba gustando.
.Pregunta.-¿Algún proyecto en marcha?
Respuesta.- Ahora mismo estoy aquí, mañana no lo sé. Tengo algún proyecto de alguna grabación que se está maquetando. Yo ahora ya pertenezco a este concurso y a me entregó a su Lámpara., aunque de momento seguiré en el Conservatorio,en mi oficio y haciendo festivales.
,
49 Festival del cante de las minas
Después una larga velada de más de seis horas, reñida y emocionante, la tensión se podía marcar
en los rostros de los participantes que esperaban la lectura de los resultados del acta del jurado; hasta que la presentadora Noelia Arroyo, uno a uno iba desvelando los nombres de los ganadores, y comenzaban los desengaños y las alegrías desbordantes.
El máximo trofeo del Festival: la Lámpara minera volaba para Córdoba. El cantaor Rafael Carlos Espejo "Churumbaque Hijo" de 38 años, se embolsaba los 15.000 euros del galardón, y otros dos primeros premios por soleás y por tarantas, dotados respectivamente con 4.500 euros, que recogía visiblemente emocionado de las manos del alcalde Francisco Bernábé, recibiendo un prolongado y unánime aplausos, entre gritos de !bravo!, del público.
49 Festival del cante de las minas de La Unión
Decía el escritor Oscar Wilde que para escribir solamente se necesitaban dos cosas: tener una historia y querer contarla. Estoy de acuerdo en lo que respecta al hecho de contar, y como al militar o al torero el valor se le presupone, de la misma manera me presupongo en esta crónica que acabó de comenzar después de la hora del ángelus de la mañana del sábado. Sin embargo en lo que concierne a tener una historia, por ahí ya me hago la cosa un lío, porque no tengo una si no mil y una historias que contar con su tantas noches.
Comencemos, ea, por las actuaciones de la tercera y última de las semifinales, en la noche del viernes, más que nada porque los concursantes tienen su corazoncito y también le gusta ver sus nombres en negritas, para que quede constancia en las hemerotecas, de la noche de marrás.
49 Festival del cante de las minas de La Unión
En derredor de las doce de la mañana, la hora del ángelus, comienzo a pergeñar como si de un parto diario se tratara, estas crónicas flamenquitas, que por momentos se tornan flamenconas y que otras se ponen respondonas, por aquello de la hora. Respecto a la hora, recuerdo una anécdota, de cuando las pruebas selectivas se realizaban en La Unión previamente al Festival; le tocaba el turno de cantar a una señora a las tres de la tarde, y la señora se negó en rotundo espetando que esas no eran horas para cantar flamenco.
Ni que decir, que me solidarizo con aquella señora; a estas horas no es el no llegue el duende, es que ni se le espera. A estas horas hasta las musas se metamorfosean en musarañas. Y ta te vale que mires al techo, que te marches con la miraba con una niña que iba en bicicleta, que a esa hora, como canta Juan Manuel Serrat, “las musas han pasao de mí, andarán de vacaciones.
49 FEstival del cante de las minas de La Unión
Con los ecos todavía de las falsetas verdaderas y los comentarios de los aficionados en torno a la rotunda actuación de Vicente Amigo en la última gala, recogía el guitarrista visiblemente emocionado la máxima distinción que otorga el Festival: su Castillete de Oro de las manos del alcalde Francisco Bernábé, en la tarde del miércoles en el salón de actos del ayuntamiento.
Ante los numerosos aficionados que llenaban el salón, Vicente tomaba la palabra: “La verdad que esto empezó de una manera y aunque esté feliz, parece que siento ganas de morirme, después de las cosas tan bonitas y tan sentías que he escuchado para mí persona. Estoy muy emocionado, yo soy una persona muy poco dao a hablar en público. Siempre que tengo que hablar en público, digo, que el poquito conocimiento que tengo solamente me sirve para ponerme nervioso, y así estamos. Quiero darle las gracias al todo el pueblo de La Unión. Ayer lo intenté: en cada nota que daba, sentía esa necesidad y después de las dos horas, me quedé corto, y ahora por la brevedad de mis palabras me voy a quedar más corto todavía. No tengo más remedio, que de corazón, daros las gracias por este pedazo de regalo que me habéis hecho. Darle las gracias a un grandioso amigo, Antonio Montoya, que me trajo aquí a La Unión hace 20 años; recuerdo que entonces hacia mucho calor y yo pasé mucho miedo, después me ha traído muchos veces, hasta ayer mismo; también a mi familia que aguantan el tirón...de esta verborrea tan mala, (el público se daba a reír, con la guasa, y aplaudía) muchísimas gracias a todos y La Unión siempre ha estado y estará en mi corazón que es donde tiene que estar. Muy atentos a las palabras estaban su mujer Cecilia y su hilo Vicente.
49 Festival del Cante de las Minas de La Unión
Antes de dar un paseo imaginario por el titular que encabeza esta crónica, digamos que el recital de Vicente Amigo fue monumental, soberbio, apoteósico, vibrante hasta la emoción, jondo hasta el paroxismo, cabal por derecho, ni bello ni kisch sino sencillamente: sublime. No se puede tocar más y mejor. Vicente Amigo más allá de tocar, cantó con la guitarra, durante dos horas.
A vueltas con el titular, creo que por fue allá por el año 1989 que después de una actuación de Vicente Amigo, acompañando a El Pele, en la crónica que escribí al respecto, dije que Vicente Amigo le había acompañado al cantaor, como un querubín. Otro día, me los encontré junto a la Catedral de Murcia, y Vicente, mientras me guiñaba el ojo, con cierta guasa, le dijo a El Pele: “Mira, te acuerdas de lo del querubín, pues éste es el que lo escribió . Entonces, El Pele me miró como interrogándome, y me espetó: ¿Y eso que es? No será ná raro, no. No será que....Y nos echamos a reír los tres.
La guitarra de Vicente, en la noche del martes, se abrazaba a los versos de Federico García Lorca: “En la redonda/ emancipadas,/ seis doncellas/ bailan./ tres de carne y tres de plata./ Los sueños de ayer las buscan/ pero las tiene abrazadas, / un Polifemo de oro./ ¡La guitarra!
49 Festival del Cante de las Minas de La Unión
Había una cierta expectación en el cartel del pasado lunes, en el que se anunciaba a la cantaora Argentina y a la compañía del bailaor Rafael Amargo, más si cabe por la cantaora que era nueva en esta plaza y por estos pagos, que por Amargo que ya ha había placeado su espectáculo: “Tiempo muerto”. Y ?voto a bríos!, que no defraudó, ya que no se cumplió el dicho: no fue mejor el día de víspera, que la noche de marras: la expectación quedó ampliamente saciada tanto para los que les interesaba solamente el baile, como para los que gustan especialmente del cante.
El buen cante no se hizo esperar ya que presta y lozana al escenario salía la cantaora Argentina con su pantalón azul y su blusa con mangas de faralaes, y se templaba con unos tientos-tangos en los que ya mostraba esa bella voz y su sentido del compás. La joven cantaora que no es de Argentina, sino de Huelva, una vez superado el primer trago de su presentación y de decir que era para ella era un gran placer y una responsabilidad muy grande el estar en La Unión, perdía disculpas por el abanico que portaba para aliviarse del calor, y se arrancaba con unos cantes abandolaos que ya comenzaba a calar en los buenos aficionados.
49 Festival del cante de las ninas de La Unión
En el ecuador de las galas del Festival, en la noche del domingo, se nos presentaban tres platos suculentos en el menú de la cena para elegir, tres estilos diferentes los de Guillermo Cano, Mariana Cornejo y Capullo de Jérez, tres artistas en candelero que durante más de tres horas nos dejaron su cante y su gracia.
Si nos atenemos al orden de actuación, digamos que le tocó romper el hielo a Guillerno Cano, que a la noche le dio candela Mariana Cornejo y que Capucho, con perdón, de Jérez, le echó fuego a fuego.
Si nos atenemos a otro orden subjetivo comenzaremos esta crónica que no pretende ser una crítica, nada más alejada mi posición de los conceptos de flamencólogos o flamencólicos, con todos mis respetos para todos los estudiosos de lo flamenco y su historia.
Y comencemos, si más dilación, con la cantaora Mariana Cornejo, que a pesar de su veteranía, era nueva en esta plaza. La Cornejo con su vestido floreado, su mantilla y su peineta coronada por dos rosas blancas y rosas, y su salero castizo gaditano, salió con ganas de dar guerra y dijo. “estoy muy contenta de estar esta noche, porqué yo tenía muchas ganas de estar aquí y por una cosa o por otra no he podido, pero bueno ya llegó la hora; ahora vamos a ver como me porto. Yo vengo con mucha ilusión a destrozarme porque este Festival es muy grande.
El cantaor Arcángel se había tomado muy en serio su participación en la edición de este Festival, de hecho había llegado un día antes y se había empapado del ambiente visitando la mina Agrupa Vicenta, como un torero de arte que estuviera en capilla esperando un compromiso fuerte. Y solo ante el peligro pisaba las tablas, en la noche del sábado, cantando por tonás, a palo seco, mostrando sus credenciales, ante un silencio sepulcral en el que no oía ni el vuelo de una mosca, en el hipotético caso de que la hubiere habido, que obviamente no era el caso.
49 Festival Internacional del cante de las minas
La estrella de la noche del viernes, en una gala flamenca atípica, era La Niña Pastori. En ella recaía todo el peso de la velada, o brillaba con luz propia o a la noche y sus sombras no la salvaba ni el Chaboli, que por cierto al margen de ser un buen percusionista, es su marido. Pongamos ya de antemano, que la Pastori brillo con luz propia en su noche.
Digo que la gala fue atípica, pensando más en los leves problemas que se generaron al entrar el público y encontrarse sin sillas en el recinto. Al parecer por parte de la organización del entorno de la Pastori se había previsto así, y así dicen que lo habían avisado en las taquillas a los espectadores, pero yo no lo tengo tan claro, porque al final como en la canción de La Parrala, unos decían que sí y otros decían que no. Me temo que esta gala atípica, es una parte alícuota de las crisis de este año en el cuál no hay más que cera que la arde.
49 Festival Internacional del Cante de las Minas
Con la misión de propagar a los cuatro vientos la esencia de los cantes mineros y de su Festival, se presentó en la noche del jueves en la Catedral del Cante, en vivo y en directo, el pregonero Fernando Sánchez Dragó que con su verbo fluido y su adjetivación mordaz no dejó descontentos ni a tirios y a troyanos: el discurso espontaneo estuvo al dente. Con su oratoria Sánchez Dragó como Julio César: Llegó, miró y triunfó.
Nunca tuvo el pregonero mejor noche blanca que la del otro jueves, que era de luna llena para darle luces al lienzo que pintaba, después de haber bajado durante esa mañana a la mina Agrupa Vicenta y haber visto las sombras, o el infierno dantesco en el sentido literario.
49 Festival Internacional del Cante de las Minas
Como decíamos ayer, que diría Fray Luis de León, ya estamos aquí de nuevo en la cuadragésima novena edición, y parece que efectivamente fue ayer, y ya ha pasado un año. 。Caramba!, como pasa el tiempo y yo con estos pelos.
Y es que al tiempo hay que darle su importancia, pues que otra cosa sino es la música: la música es el arte de relacionar los sonidos del tiempo con el espacio. Con buen compás comenzaba la presente edición del pasado miércoles con su jornada prólogo, en la Catedral del Cante, con la presentación del Festival a cargo de su director Julio García que nos presentaba la coqueta, potente, e innovadora agenda cultural.
Hasta que llegaba el momento de la sensación verdadera, cuando el minero homenajeado José Morales Peñalver, que comenzó a trabajar a los 17 años, y que recogía la distinción que le entregaba el alcalde y presidente del Festival Francisco Bernabé,. Ya van quedando, desafortunadamente, pocos mineros que lo puedan contar. Sin embargo, afortunadamente queda su Festival y sus cantes que representa la cultura y la señal de identidad de La Unión.
Ahora, al compás del tórrido ambiente, recordaba con la precisión de un reloj suizo todos los detalles de la loca escapada de aquel verano de su adolescencia, a las playas de Benidorm, en busca del vellocino de oro que por simbolizaban los gozosos cuerpos de las suecas.
¡Ah, las suecas! Por aquel entonces, ya hacia un par de años que Julio Iglesias había ganado el famoso festival de la localidad costera con La vida sigue igual, y él seguía escuchando cada verano el mismo soniquete: ¡Ah, las suecas!, qué sí las suecas practicaban el amor libre, qué sí las suecas paseaban y tomaban el sol sin la parte arriaba del bikini, y qué sí las suecas cuando las mirabas se hacían las suecas.
49 Festival del Cante de las Minas
Con sólo echar una primera ojeada a los carteles de la presente edición del Festival Internacional del cante de las Minas, ya se se intuye que la crisis también influye en la programación de sus galas, con respecto a los últimos años, aunque de forma suave La crisis que no es baladí se ha llevado por delante algunos festivales flamencos en algunos pueblos o ha reducido de manera drástica la duración de sus jornadas, en otros.
Afortunadamente, en año de crisis, los presentes carteles dentro de la sobriedad de su composición, no dejan de tener su salsa y su picante, quizá cojean un poquito en lo que se refiere al baile, ya que en guitarra y en cante hay donde elegir: desde la primera noche heterodoxa de la Niña Pastori a la última del homenajeado Vicente Amigo, una de las primera guitarra del planeta de los cabales.
Ahora que el maremágnum de noticias nos ha recordado que el hombre había pisado la luna un julio de hace cuarenta años, después de la tempestad informativa, y ya con la calma en el ánimo, he podido recordar que diantres hacia yo en noche tan memorable; Y me veo ávido de aventuras, en la imaginación de las imágenes, mirando aquel satélite, seguro que absorto y con los ojos saliéndose de la orbita ante aquel televisor en blanco y negro, al tanto que posiblemente estuviera alucinando, viendo aquel alucinaje, por primera vez.
Aquel flamante televisor Iberia, comprado a mil y un plazos, se había convertido en las aventuras de mis noches de aquel verano, que yo disfrutaba como una estupenda luna de miel. Aquella noche memorable que fue anunciada a bombo y platillo como un acontecimiento que iba a cambiar el mundo no me la quería perder por nada del otro mundo que yo ya conocía, aunque me costara una bronca.
La tortilla de patatas siempre ha sido un tema muy serio, aunque ni siquiera tengamos el gusto de conocer a su inventor o tal vez inventora, que muchas veces nos ha sacado de un apuro ante una visita inesperada apreciada o gorrona, que lo mismo da Isabel como Fernando, cuando de repente nos cogen con lo puesto en el frigorífico. ¿En qué hogar no hay un par de huevos, oiga, y unas patatas?
Si los termómetros callejeros marcan 45 o 47 grados y usted siente en su cuerpo gentil una sensación térmica, no crea que los registradores del tiempo se han estropeado, o lo que es peor, ni se le ocurra pensar que está loco. No, es el tiempo el que está ido.
Aunque puede que a su paso, sí no ha tenido más remedio que abandonar el dulce hogar, incluso para aliviar su desasosiego se encuentre a un negacionista del cambio climático, que le indique que el efecto invernadero es un invento moderno, siempre hay un alma caritativa dispuesta a darle un sermoncito.
Las serpientes informativas como culebrones, son como las bicicletas para el verano. Así que por mucho que uno eche a correr, no se libra de los tópicos y los tipismos, ni pegando saltos. A mí los topicazos no me gustan de ninguna de las maneras, sin embargo hay algunos tipismos que me resultan tan consustánciales al mes de julio, como las chicharras por la mañana y los grillos estivales por la noche, o como el tour, especialmente
Posiblemente para la gran mayoría de nuestros ciudadanos, sin distinción de clases, puede que la siesta sea una de nuestras costumbres mejor valoradas. No tengo estadísticas al respecto, ni creo que nadie nos pueda decir quien fue su inventor. Algunos, incluso, se han atrevido a proclamarla como deporte nacional. De lo que no cabe ninguna duda, es que esta típica costumbre es muy halagada por los extranjeros que la conocen por primera vez.
El otro día alguien me hacia una pregunta sencilla: ¿por qué se escribe?, que al mismo tiempo a mí por ingenua me sonó a mesiánica o ditirámbica. Así que mirándome al espejo le tuve yo que interpelar al personaje que en la imagen se reflejaba como un narciso, la misma pregunta: ¿Por qué escribes? La respuesta también fue muy sencilla: “escribo porque no sé hacer otra cosa”.
La frontera entre el soliloquio y el monólogo es muy liviana y frágil, tan frágiles como son las cabezas al calor del verano, si por un lado el monologo lo recita una persona como pensando en voz alta, por el otro en el soliloquio nos habla una persona sin dirigirse a otra.
Entre los monólogos escritos prefiero el de Cinco horas con Mario de Miguel Delibes, y sí de soliloquios se trata, un capítulo genial del Ulises de James Joyce.
La frontera entre ambos conceptos o figuras literarias se pueden equiparar a las sensaciones subjetivas que tenemos entre las permanentes alertas amarillas y naranja sobre el tiempo de estío de nuestros días, que tienen curiosamente el color limón y naranja de nuestro paisaje.
Con el hombre o la mujer del tiempo que nos anuncia el futuro con cuatro o cinco días de antelación, la que nos va caer encima, con cambio climático o no, yo me quedo con la definición del gran poeta Miguel Hernández, que ya dejó escrito que el tiempo por estos pagos era inhumano.
Que las cabezas son frágiles ya lo saben los agricultores, lo más sabios de nuestra madre naturaleza, por eso se la cubren con sus sombreros de paja aireados. De ellos hasta han aprendido los albañiles, que otrora usaban pañuelos de cuatro nudos para evitar los golpes de calor.
Y es que, señores, un golpe de calor no es moco de pavo. Hasta te puede dar tranquilamente por soliloquiar. Aunque esta afición de hablar solo por la calle y sin móvil, no es propiamente veraniega, es con las calores cuando incrementa sus adeptos. Quién no ha visto y oído, a su paso, a un señor que va murmurando vaya usted a saber qué. Los hay para todos los gustos. Los hay que prefieren ir hablando bajito su soliloquio sin más, otros gustan de usar un tono más elevado en su monologo interior y te hacen participes por segundos de sus cosas, así como aquéllos que a su vez suelen acompañar sus palabras con sus manos para darle mayor énfasis. Supongo que todos tendrán sus razones y no dudo que a más de uno hasta lo puedan haber dejado más tirado que a un perro abandonado en verano. El monologo se pone de moda en verano, para contar nuestras aventuras de viajero. Cuántos monólogos nos escuchamos sin querer, en el bar o en el tren. ¡Ay! El móvil, con golpe de calor o no, hasta sirve para salir hablando solo con la excusa de irse sin pagar la consumición del bar La frontera entre el monologo y el soliloquio es muy sutil.
No hay como darle tiempo al tiempo para que las cosas que uno ve de una forma, en otro momento las pueda observar de otra manera, no hay gobierno que cien años dure ni cuerpo que lo aguante, teniendo aún la certeza en tiempos inextricables, de que además: dentro de cien años todos estaremos calvos.
Sí después de darle al tiempo al tiempo, el tiempo se empantana, y uno no está para la espera, lo mejor es tomar el camino de en medio y carretera y manta. Las cosas desde la distancia como se ven distintas. Cuando uno está inmenso en el hoyo, solo ve la realidad de las sombras de la caverna de Platón, cuando uno sale del hoyo murciano las luces son como son, también la realidad y el deseo.
La Asociación Murciana de Críticos de Arte (AMUCA), en la noche del pasado viernes, entregaba en un marco incomparable: El Palacete Rural de la Seda, sus máximas distinciones al pintor Vicente Ruiz y al periodista Pedro Soler en el trascurso de un cena la mar de divertida con un menú estupendo. No sólo de arte vive el artista.
Al presidente de la asociación Pedro Alberto Cruz Fernández le correspondió ejercer de maestro de la ceremonia, y después de lamentar el olvido de las insignias de oro que se tenían que entregar, por asuntos de última hora, con la connivencia de los asistentes: críticos, artistas y amigos, rompió todos los protocolos y pasó a glosar los méritos de los homenajeados.
Se jugaron o celebraron las elecciones europeas, como lo prefieran, y las ganó la candidatura del P.P. que encabezaba Mayor Oreja, me consta que muchos de los votantes más que votar a éste candidato, entre otras razones porque no lo conocían, votaron más bien a Mariano Rajoy; mientras otros electores, simplemente votaban contra el presidente Zapatero. Entre los electores: unos siempre votan a piñón fijo y otros varían su opción política dependiendo del momento y del tipo de elecciones: Generales, Autonómicas o Municipales. De manera que en muy poco se han diferenciado estas elecciones europeas de otras anteriores, en lo que se refiere a la abstención, en la que más de la mitad de los españoles siguen sin votar.
Hay muchas maneras de viajar, tantos como lugares por visitar. Entre todos los viajes físicos y oníricos, quizá uno de los más placenteros sea la buena lectura de un libro. Si abrimos las páginas de la Odisea, de repente nosotros ya estaremos acompañando a Ulises en su periplo a Itaca.
Esa sensación placentera es la que nos irrumpe en el ánimo, nada más abrir el gran estudio que Nieves Soriano Nieto ha pergeñado como tesis, “un trabajo que ya ha sido reconocido con la mejor calificación como Doctorado Europeo”.
La otra tarde asistí a la inauguración de una extraordinaria muestra de fotografía, por sutil, a la hora en la que a veces en Murcia vas a una exposición o expones, o sea, a las ocho en punto de la tarde. Y salí enormemente encantado, doblemente por la monumentalidad de las macrofotografías asimismo que por la grandilocuencia de las formas arquitectónicas representadas: entrelazadas en un dialéctico discurso entre la forma y el fondo o la interpretación de su significante y su significado.
La exposición “Tras-Pasar el vacío” del pintor, antes, que fotógrafo, José Manuel Ballester parecen surgir de la realidad como la vida real misma, con sus veladuras abstractas, inspiradas de partida por un lenguaje verista en una busca de la pureza de la línea.
La otra noche del martes 25 iba yo caminando por la avenida de Juan Carlos I arriba, a merced de la suave brisa nocturna, mientras pensaba en las pequeñas nimiedades cotidianas ya acaecidas, cuando de pronto barruntando en lo que podría pasar al día siguiente, a esa misma hora, me encontré con una banderola colgada de una farola que decía: “este partido se juega en Europa”. Y me dije: “vaya no está mal el doble juego de esta frase. Ciertamente el gran partido se jugaba en Roma.
La más sencilla, desde un punto de vista onomasiológico, que conozco y me gusta para definir el deporte del balompié es aquella de “El fútbol es el fútbol, que dijo un amante de este entremetimiento, aparentemente baladí, que consiste en darle patadas a un balón y cuya única misión importante es la de introducir el balón en la portería del adversario.
No hay mayor gozo en ese ménage à trois, entre el balón y unos jugadores y otros, que la de observar el éxtasis del jugador, que después de ver como la pelota se aloja entre las redes, grita: goool, goool. Un grito ontológico que se expande, unifica, y caracteriza a una serie de individuos en general, al margen de sus peculiaridades particulares, no sé sí me siguen, creo que me he puesto estupendamente metafísico para definir la sensación que tuve, la otra noche en la cafetería Zalacaín, al ver el gol de Iniesta que dejaba apeado al Chelsea en el último minuto, que bien puede valer una copa de Europa, y celebrarlo entre aficionados desconocidos.
Esta azarosa primavera mediterránea henchida de azahares que no deja de sorprendernos con su paleta de colores, con sus juegos de luces caprichosas, sus cambios de tiempos imprevisibles, me tiene subyugado a ese tiempo intemporal, ya para siempre retenido en la memoria.
La memoria de los refranes populares nos recuerda que hasta el cuarenta de mayo no hay que quitarse el sayo y que en abril aguas mil, que la primavera la sangre altera y que tal y cual, por lo tanto no seré yo el que venga a desconstruir esas teorías generales, ni siquiera por asomo las particulares de algunos paletos ilustrados que niegan el cambio climático.
En plena apoteosis de la semana de la Pasión, de forma instantánea me acuerdo de otra pasión, la de San Mateo, que con ser la misma, puede parecer diferente. De manera nítida me llegan las imágenes nítidas de la reconstrucción bíblica de la vida de Jesús, desde su nacimiento hasta la resurrección que realizó Pier Paolo Pasolini en 1964, un año después de haber sido condenado a 4 meses por sus posiciones anticlericales.
El evangelio según San Mateo, de Pasolini, puede que sea una de las películas más interesante, sino la más, de cuantas nos han contado la vicisitudes de la vida de Jesús. Y no sé porqué la vi., o la visualicé, como se dice ahora, hace ya unas cuantas semanas cuando se estaba produciendo la gran metamorfosis de los campos de este rincón del Sur y las flores rosas y blancas de los almendros se abrían como melvas anunciando la pasión de la primavera del sureste.
Con la elegancia que siempre le caracterizó se marchó la gran diva de la canción española Mari Trini, andando de puntillas sin hacer ruido, dejándonos sencillamente, su voz y su poesía en un tiempo ya para siempre detenido. Amaneció la mañana con brumas y algunas gotas de lluvia como un presagio de su despedida.
La noticia se hizo realidad como “un manotazo duro, un golpe helado” y sin embargo su familia: su madre y sus tres hermanos aguantaron con una entereza total las horas del velatorio. La familia había pedido la máxima intimidad y así fue respetada hasta el último momento.
Sin que aparentemente nada tenga que ver con los ya fenecidos idus de marzo, mientras se resuelve el suspense de quién manda en CajaMadrid, si la lideresa Esperanza Aguirre o el alcalde de la gran metrópolis, Alberto Ruiz Gallardón, por fin parece que al guión de la gran película de espías que se estaba rodando en Madrid, con escenas últimas en la Asamblea de Madrid, le han puesto un final apresurado, sin que hayan actuado los actores principales.
Por la Comisión que investigaba la trama de los dossiers que unos decían que eran apócrifos y otros verdaderos, al parecer han pasado un elenco de actores secundarios y otros figurantes, y cómo quien manda, manda, al asunto de los documentos se le ha dado el carpetazo en su máximo cenit, cuando el populacho ya disfrutaba de lo lindo con las revelaciones sobre los gustos culinarios, viajes y encuentros en hoteles, y las amistades peligrosas de los espiados.
16 CUMBRE FLAMENCA DE LA CAM EN MURCIA
Una guitarra con bordones de oro, primas de rubíes y madera de ébano oriental, en las manos de un talentoso puede que suene bien, en las manos de un genio que no se cree que es un genio, nos suenan como a gloria celestial, como una música del más allá, que sencillamente gozamos en el más acá. Así sonaba la guitarra de Gerardo Núñez la noche del viernes en la clausura de la Cumbre Flamenca. Un políglota de las seis cuerdas.
Vayan estos versos de Las seis cuerdas de Federico García Lorca, para la guitarra de Gerardo Núñez: “La Guitarra, / hace llorar a los sueños. / El sollozo de las almas perdidas, / se escapa por su boca/redonda./ Y como la tarántula/ teje una gran estrella/ para cazar suspiros, / que flotan en su negro aljibe de madera.”.
16 CUMBRE FLAMNECA DE LA CAM EN MURCIA
La tercera noche de la Cumbre Flamenca, la más flojita en teoría sobre el papel, estaba dedicada al baile y su protagonista fue Fuensanta Fresneda “La Moneta”. Digamos ya empezando por el final, que “La Moneta” sorprendió a propios y a extraños, consiguiendo llenar todo el aforo, que le rindió pleitesía puesto en pie, mientras le aplaudían interrumpidamente durante varios minutos. Y digo que sorprendió a propios, porque los que le vieron en La Unión cuando se llevó el primer premio de baile “El Desplante” en 2003, pudieron evaluar la gran progresión que la artista ha experimentado, y los extraños que la veían por vez primera, quedaron maravillados.
16 Cumbre Framenca de la CAM en Murcia
Si yo comienzo diciendo que Miguel Poveda la noche del pasado martes estuvo cumbre y que se desbordaron todas las previsiones de la presente 16 Cumbre flamenca de la CAM, algún espectador que no hubiera podido tener la suerte de poder entrar a verlo, posiblemente pudiera pensar que estoy exagerando.
Si yo les dijera que no sé sí empezar por la primera actuación o por la segunda, pensarían que estoy hablando de la primera parte de la segunda parte contratante, en plan Marx. Miguel ya había llenado el aforo y en la calle seguían otros cientos de aficionados para llenar otro salón de actos, por lo que después de unos pequeños incidentes en la puerta, el cantaor y la organización de manera excepcional acordaron un segundo pase para los que esperaban afuera.
“Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Escribir, por ejemplo: “La noche está estrellada, y tiritan, azules, los astros, a lo lejos” con la inestimable ayuda del poeta Pablo Neruda, puedo escribir para ajustar cuentas con mi Musa, “Aunque éste sea el último dolor que ella me causa, y estos sean los últimos versos que yo le escribo”
Puedo escribir sobre la caza de brujas que lleva el Comité Olímpico Italiano contra el ciclista Alejandro Valverde, podría escribir sobre las composiciones musicales del presidente Berlusconi que todavía no ha sido denunciado por competencia desleal por los cantantes italianos, puedo escribir sobre la propuesta de los diputados del Partido Demócrata Giorgio Merlo y Franco al presidente de la República, Giorgio Napolitano para que nombre a la cantante Mina, senadora vitalicia de Italia.
Nada más comenzar septiembre, con las primeras luces del otoño, el Dietario voluble de Enrique Vila-Matas se aposentaba en las mesas de novedades de las principales librerías con el ánimo de morar el mayor tiempo posible en esas mesas en las que unos libros se suceden a otros a una velocidad de vértigo, en la que se empujan o se insultan y a veces hasta se apuñaban por la espalda. La vida literaria en esos espacios rectangulares es muy dura, no hay cama para tanta gente.
De modo que, en fechas septembrinas, nada más ver un montón de ejemplares de Dietario voluble colocados en un lugar preferente de mi librería preferida, al azar lo tomé como si fuera un cruasán recién salido del horno y me lo papeé con regocijo y fruición. Ni qué decir que me sentó estupendamente.
Si no atenemos a las hemerotecas de la década de los años 80 tenemos que concluir que el escritor Julio Cortázar murió un 12 de de febrero de 1984, yo aún tengo muchas dudas metafísicas al respecto de la funesta noticia de entonces, si me atengo a mis sentimientos desde aquellos momentos hasta los actuales, por supuesto subjetivos, no encuentro ninguna razón para afirmar que Cortázar esté muerto, ya que persiste en mí la misma suspicacia sobre la crónica ya ajada de aquella muerte no anunciada.
Y sin embargo, los diarios de estos días nuestros de crisis, ahora me recuerdan que aquella muerte no anunciada sucedió ya hace un cuarto de siglo. Espero que sepan disculpar, desde mi posición de cronopio, mi incredulidad sobre esa muerte cuando la obra inmortal del genial escritor sigue tan viva como coleando, entre otras razones porque en tiempos de crisis la imaginación alarga sus dedos rosáceos y la ficción supera todavía más a la realidad. En tiempos de crisis a uno le sobran motivos para ser escéptico, más aún después de haber leído el texto de la ilustración del humorista El Roto, que decía: “Si la prosperidad era falsa, ¿Cómo sabremos que la crisis es auténtica?”. Póngales, ustedes, mismamente el dibujo a esas frases; incluso ríanse sí son capaces de entrar en el juego del lenguaje.
¿Y qué otra cosa es, acaso sino un juego de palabras la literatura?
Muchos momentos esplendorosos gozamos, casi toda una legión de lectores, con los juegos malabares que nos proponía en su monumental obra Rayuela, muchos días de de vino y rosas vivimos con aquellos vertiginosos cuentos que nos narraba con maestría sin igual, el maestro. Para Cortázar un cuento era como montar en bicicleta: “Mientras se mantiene la velocidad el equilibrio es muy fácil, pero si se empieza a perder la velocidad ahí te caes, y un cuento que pierde velocidad al final es un duro golpe para el autor y el lector”. Y mucho más seguimos gozando los que continuamos con sus relecturas, tanto como aquellos otros, que por azar, ahora toman un libro suyo, por vez primera.
Mucho le deben algunos de los jóvenes de la Santa Transición que soñaban con ser escritores, en mí caso la duda es impagable. Después de los convulsos años 70, un enero del 1981 publiqué un extenso reportaje sobre la obra de Cortázar en el diario Línea de entonces, gracias al excelente periodista y mejor persona Luis Orche. Sin pensármelo dos veces, aunque no era muy propenso a la correspondencia, le mandé ese periódico con todas sus páginas y un cuento que le había dedicado a él, por supuesto sin esperar una respuesta. La sorpresa fue mayúscula.
Unos días después, tenía en mis manos una carta, de esas que antes llevaban en sus bordes unos colores rosas y azules, con la leyenda vía air mail par avion, que venía desde Paris, tal vez como una cigüeña, y antes de abrirla a pesar de leer que era para el señor Patricio Peñalver Ortega, no pensaba que ése era yo. Ni que decir que la emoción me embargaba, momentos antes de abrir aquella carta inesperada, sin embargo, mucho más emocionaba, más tarde, el contenido de su lectura: “Paris, 7/ 2/ 81. Amigo Peñalver: Gracias por tu cuento—ojalá que sigas escribiendo otros, porque se siente que manejas bien ese escurridizo género—y por la crítica sobre mis libros. Todo eso me llegó por puro milagro cronópico, pues el sobre se había roto a lo largo y a lo ancho, de modo que las páginas se salían por todos lados. Hasta otra vez, con un abrazo. Julio Cortázar”.
Con las ganas, por siempre, me quedé de darle un abrazo
Ahora, hace unos días, Aurora Bernárdez, viuda, albacea y heredera universal del autor y Carles Alvarez, gran estudioso de la obra cortazariana, nos anunciaban que después de terminar de ordenar los materiales inéditos que encontraron en una cómoda con cinco cajones tan repletos de papeles que ni podían abrir, ya están preparados para que con el título de “Papeles inesperados” lo saque a la venta en mayo la editorial Alfaguara. Ni que decir, como hay textos de todos los géneros y tiempos, que esos papeles ya los estamos esperando como agua de mayo; éste es el mejor homenaje que podía tener el gran escritor, después de los 25 años, dicen que de su muerte. ¿Cortázar ha muerto? , ¡Viva Cortázar!
No tenía un especial interés de hacer un panegírico sobre Obama, ya hice dos mucho antes de que ganara las elecciones, ni siquiera tenía intención de referirme al exotismo histórico de José María Aznar, ni tampoco quería contar las peripecias del día del juramento en que todos los ojos del mundo mundial estaban puestos en la ceremonia universal.
Sin embargo, después de leer a uno de esos afamados columnistas de la capital que tanto aman a Chesterton y que tanto odian a los progresistas, que venía a decir que ahora todos los progres se aprestaban a hacer su artículo a favor de Obama para después recoger beneficios. ¡Ay, Dios, estos neocons castizos, siempre pensando en la pasta!,
Con el novelón Acción de gracias cierra Richard Ford un gran ciclo narrativo de veinte años que comenzó con El periodista deportivo y prosiguió con El día de la independencia, con un gran personaje Frank Bascombe, que más nos parece de carne y hueso que de ficción.
Para poner el broche de oro a esa trilogía se nos presenta a un Frank Bascombe en la que todas las formas de la vida se le manifiestan a los cincuenta y cinco y le afloran como amapolas a su alrededor. Cualquier lector que no conozca las peripecias anteriores del personaje en cuestión no debe de preocuparse, lo único bueno que le puede ocurrir es que al acabar esta novela, busque las que le anteceden.
La noche de los reyes magos me instalé, como el que sienta a esperar el cadáver de su enemigo, frente al televisor para la entrega en directo de los premios Nadal de literatura. Se anunció al finalista Rubén Abella, y no, no era yo, porque lo qué no puede ser no puede ser y además es imposible. No, no era yo uno de los cinco murcianos que se habían presentado bajo seudónimo. Ahora bien, desde ahora mismo ya les aviso a los que corresponda, principalmente al señor Rosales, que para la próxima edición, ya tengo novela.
Lunes, 13 de febrero
José Lozano Galera
Chris Gonzalez -Mora
Padre Fortea
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Juan Luis Recio
Juan Carrasco de las Heras
Ángel Sáez García
Paulino Toribio
Julián Moreno Mestre
Antonio García Fuentes
Juan Fernandez Krohn
Atticus-444