El blog de Patricio Peñalver

Cantó el Lebrijano y se mojó el agua

18.08.08 | 18:39. Archivado en Flamenco
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48º Festival Internacional del cante de las minas

La última gala del Festival que duró casi cerca cuatro horas, en la que se anunciaban en los carteles a los cantaores Juan Peña "El Lebrijano", Nano de Jerez, Manuel Cuevas y el bailaor Manolete no defraudó a nadie: como en botica había un poco de todo.
De estas larguísimas galas, a la antigua usanza, como algunas andaluzas que casi empalman con el rosario de la aurora de las que ya van quedando pocas
El cantaor Juan Peña "El Lebrijano" cantó sencillamente muy bien. Hace ya bastantes años al escucharlo Gabriel García Márquez, en una fiesta privada, dijo: "Cuando canta "El Lebrijano se moja el agua". El escritor había ido a la fería de Sevilla a ver en la Maestranza al torero César Rincón. Y ciertamente así sucedió. Comenzó con un precioso tema "En el soto" por bulerías con letra de García Lorca .Prosiguió con una serie de cantiñas, mirablas y unas excelentes alegrías de Cordóba con un toque muy personal en las que el cantaor se gustó.
Después de dar las buenas noches, dijo: "somos unos músicos muy modestos que lo único que pretendemos es que se lo pasen bien en este Festival que tanta gloria le ha dado al flamenco". El cantaor venía muy motivado después de haber sufrido dos operaciones y de haber superado un serio percance de salud. Y ahora hasta parece que canta con. más ganas y más seguridad, después de las grandes duquelas, de las que aún no se ha recuperado.
Y concentrado, con una voz limpia y segura, a veces sobredimensionada, seguía cantando muy bien por siguiriya para rubricar su muy buena actuación por bulerías, marca de la casa. Le acompañaba la notable guitarra de su sobrino Juan Peña, las palmas y las voces de Juan Reina y Juan Sanjuan y la muy buena percusión de Agustín Henkel.
El baile ortodoxo y puro, sin más, lo puso el granaino Manuel Santiago Maya "Manolete",acordándose del baile gitano de las cuevas del Sacromonte. Comenzó con su carta de presentación: una impresionante farruca con sello ya muy propio, con esos sugerentes pasos de cracker, y terminó con un no menos espectacular baile por alegrías. Al margen de modas, su baile clásico se percibe como una rotundidad muy moderna. El gran baile nunca pasa de modas, las modas sí. Y Manolete bailó de manera extraordinaria, logrando levantar al público de sus asientos para despedirle, camino de la hasta madrugada. Una pena para los que sólo querían ver baile. Le acompañaban las buenas guitarras de Jesús Losada y Basilio García y le cantaron Johny Cortés y Pepe Jiménez "El Bocadillo".
Pues, sí, como en botica, había cante y estilos para todos los gustos. Y lógicamente unos aficionados eran más partidarios de un cantaor de que otros, y al suyo en exclusiva habían ido a ver.
Le tocó el turno al joven cantaor sevillano Manuel Cuevas, ganador de la "Lámpara minera" del 2002, que en La Unión se siente como en su segunda casa y desde el comienzo de su muy buena actuación se ganó ya al respetable, acompañado exquisitamente con la guitarra de Juan Ramón Caro.
Comenzó con una serie de cantes de Levante que quiso dedicar a los dos ilustres unionenses a los que el Festival homenajea a título póstumo en esta edición: el cantaor Pecho Cross y el pintor Asensio Sáez.
Manuel Cuevas interpretó los cantes de la tierra: la minera, la cartagenera y la taranta siendo jaleado por el público al rematar algunos de los tercios. Hizo una preciosa farruca y una malagueña del Mellizo que matizó muy bien. Y cantó el famoso tema de Manolo Caracol "Carcelero" a capela llegando hasta el último rincón del recinto, con una voz portentosa y melodiosa voz. Manuel Cuevas tiene mucho porvenir por delante. Después de hacer unos alegres tangos y una buena siguiriya, terminó por fandangos. La evolución de este buen cantaor sevillano, muy querido en La Unión, sigue en ascenso.
La parte festera la puso el cantaor Cayetano Fernández "Nano de Jerez, que trajo el inigualable compás de su tierra por bulerías. Cantó por tiento-tangos, por soleá al estilo jerezano y más soleá con la de Alcalá, y terminó su actuación con su peculiar fiesta por bulerías bailando con mucho salero de un lado a otro del escenario.
Así concluyo con éxito una larga gala que aunaba veteranía y juventud y diferentes estéticas flamencas, en la que, al gusto de cada cual se vivieron momentos muy interesantes, para dar paso a la verdadera quintaesencia del Festival: sus concursos de cante, toque y baile, ya en marcha.
Una gala muy interesante que no se quisieron perder Celso Izquierdo y sus dos hijos: Celso y Luis. Así como David Abad, de la Algaida, que quería escuchar al Lebrijano. O Juan Evangelista y Sonia Navarro que fueron a ver su amigo: Nano de Jérez. O Jerónimo Fernández de la Peña Flamenca de Yecla. Y la buena pintora y escritora Nati Mus, y que gran aficionada al flamenco, que no se pierde una Gala.
Lo dicho cantó el lebrijano y se mojó el agua, eso sí con una lluvia suave, como de otro tiempo, que tal vez sucedía en un patio de Lebrija.


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