Se esperaba con mucha expectación al gran Ballet Nacional de España en La Unión. Y la espera mereció la pena. ¡Vaya qué sí la mereció! La puesta en escena del Ballet es todo un goce para los sentidos: una emotiva explosión de color, belleza y sensibilidad que nos invita gozosamente a sentir el arte. Un placer para los mirones. Arte en estado puro y duro.
El Ballet Nacional de España ya tenía medio boleto para triunfar al poner el cartel de agotadas las localidades muchos días antes de comenzar, el otro medio boleto lo puso por derecho con una soberbia actuación que consiguió levantar al público de sus asientos, en la primera gala del Festival. Desde luego que el prestigio y buen quehacer de esta compañía no le tocó en una tómbola. Aunque la vida, para otros, a veces sea no más que eso.
El programa se componía de tres excelentes coreografías estrenadas en los últimos años y por lo tanto ya muy rodadas. La primera "Caprichos" de Fernando Romero es un espectáculo de baile flamenco, con música de Juan Manuel Cañizares y Juan José Amador, que sólo pretende dar una visión abstracta del flamenco. Y vaya qué si lo consigue.
En el elenco, un gran cuerpo de baile ,lleno de colorido y belleza todos brillan con luz propia. Aunque en ella se luce especialmente como solista Miguel A. Corbacho ejecutando un baile elegante y sobrio con la "farruca" del maestro Sabicas.
En esa coreografía también se le rinde un pequeño homenaje al maestro Ricardo.Montoya en la que se vuelve a lucir Corbacho y también Elena Algado, un sutil homenaje que a la postre como todo lo sencillo y verdadero resulta ser muy grande. Aquí también brillan las guitarras de Diego Losada, Enrique Bermúdez y Jonathan Bermúdez.
Y espléndida por doquier resulta la pieza "Capricho de Milonga" con Ana Moya, Jesús Carmona, José María Benitez, e Isaac Tovar.
La segunda coreografía: "Golpes da la vida",es una idea original de José Antonio, con Rafael Campallo, en la que se trata la situación de un hombre maduro que vive inmerso en la tristeza al considerarse inútil ante la sociedad hasta que un joven se cruza en su camino.
Y comienza, pues, con la soledad representada por el gran bailaor José Antonio, a la sazón director del Ballet, abatido y sentado sobre una silla, de la que de pronto se despereza al encontrarse con el joven bailaor Jesús Carmona.
En ese enfrentamiento entre la veteranía de José Antonio y la juventud de Jesús Carmona, lleno de pasión y dramatismo se halla el quid de la cuestión del conflicto entre los maestros y los aprendices. Si apabullante son las condiciones técnicas de Carmona, mucho más lo son: un gesto, un movimiento, una mirada del maestro José Antonio. Una gran coreografía con momentos sublimes, en la que se oyeron los primeros ¡bravos! Aún así: ¡Qué bien baila Carmona por soleá por bulería, vaya pedazo de bailaor!
Y la tercera coreografía "Cambalache" de Antonio Canales es una obra que nos invita a sumergirnos en el iluminismo para adentrarnos en el mestizaje de los pueblos. Aquí todo es una explosión de colores y de belleza en el vestuario. Una explosión de ganas de vivir que se desata en la pieza "Gitanería” en la que todo el elenco, a lo largo y ancho del escenario, bailan por tangos.
Un espectáculo sencillamente espectacular, un gozo para la vista. En la que se luce de nuevo, en la parte llamada "Pozo Hondo" Jesús Carmona .Y en "Relicario" Ana Moya con una bata de cola que mide más de un metro y medio: un disparate el baile por bamberas, un hermoso disparate. Y una gran bailaora esta Ana Moya.
Hasta que llegó otra orgía de colorido y belleza con "Sintra" en la que aparecen todo el elenco sentado en fila en forma de uve a ambos lados del escenario, para después montar una gran fiesta que acabó en la algarabía de los espectadores que aplaudieron a rabiar durante casi diez minutos. Lo dicho un gran éxito el de Ballet Nacional de España: todo un lujo.
Y en eso fue que me encontré a Carmen Rubio, directora del Ballet Español de Murcia y me dijo: “di que el maestro es un orgullo nacional, y verás como se pone” Pues, sí, Carmen, lo digo. Después vi al torero Enrique Portillo, gran aficionado al baile flamenco. A la periodista Beatriz Montero, que actualmente trabaja en el hospital de Molina de Segura, que fue a la trastienda a saludar al maestro José Antonio, no en vano: Beatriz trabajó en Madrid a las órdenes del maestro. Al doctor Gálvez del Morales Meseguer. También repetía el profesor Daumalle Alain, profesor del Liceo francés de Madrid, gozosamente jubilado. Y me dijeron que habían estado el Delegado del Gobierno, Rafael González Tovar; el Director General de Administración Local, Javier Iniesta; y Francisco Canovas, del Instituto Nacional de las Artes Escénicas. En fin, uno no puede estar en misa y replicando. Lo dicho el Ballet Nacional de España es todo un lujazo. ¿Ha dicho España? Pues, ¡Vivaa Españaa!
Después de finalizar la gran gala, actuó en la llamada "Madrugá Flamenca el cantaor Antonio Ayala "El Rampa", uno de los cantaores más interesantes y completos de la Región murciana, acompañado a la guitarra por Rosendo Fernández. Una gran madrugada de cante.
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Jueves, 31 de mayo
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín