48º Ediición del cante de las minas
Al joven doctor y profesor de Historia del Arte de la Universidad de Murcia, Pedro Alberto Cruz, que ahora ejerce de Consejero de Cultura de la Comunidad de Murcia, desde luego que el valor y el coraje se le presupone como al soldado o al torero. Y para ratificarlo una vez más el pasado viernes se atrevió con el pregón del Cante de las Minas, un pregón que ya quiso dar el pasado año. Mejor así, ya que ha tenido un año para pensar, las prisas no son buenas para los toreros. Y La Unión, es una plaza de primera categoría.
Pregonar a los cuatros vientos las excelencias del cante de la minas, no es una tarea baladí viendo la lista de ilustres pregoneros que ya han pasado por esa tablas. Así que sin más preámbulos digamos que el Consejero con un discurso artístico y henchido de duende filosófico salió airoso en su cometido. Hasta se atrevió a pergeñar una “teoría del grito”.
La primera interrogante que se planteó el consejero fue la de "¿Cómo nombrar el flamenco?, ¿Qué palabra elegir capaz de contener, sin aprisionarla, una expresión tan honda, tan desbordante como ésta, sobre la cual historiadores, poetas, filósofos, antropólogos y sociólogos han hablado tan prolijamente”.
El consejero Pedro Alberto Cruz, ante un publico respetuoso y expectante, respondió a las interrogantes, argumentando que: "el flamenco no es una singularidad, sino una pluralidad de nombres, lejos de concentrarse y acabarse en una palabra o idea, el flamenco se dispersa en una multiplicidad de definiciones, que lo nombran una y otra vez, sin jamás concluirlo, cerrarlo definitivamente".Y continúo con su discurso pausado y academicista añadiendo: "Se podría decir, en este sentido, que el flamenco cae más del lado de la incertidumbre que del de la verdad. Cada nombre que se le da, en lugar de delimitar su sentido, lo hace más denso, más inabarcable y poliédrico. La pregunta, por tanto, que debe guiar esta intervención no es ¿cuál es el nombre del flamenco? sino, más bien, ¿cuáles son los nombres del flamenco?”
A todo esto y después de todo lo dicho: el consejero tan sólo llevaba leído un folio de un total de siete, cuando comenzó a dar las primeras pinceladas de un teoría del grito:"En un mundo de gestos insinuados y contenidos, en el que la forma primaba sobre la expresión, el grito, la abertura amplia y desgarrada de la boca, apenas si encontraba lugares para su libre e intemperada manifestación"..
Y concluyó su disertación, que a pesar de la densa carga de contenidos artísticos y filosóficos, no se hizo largo y aburrido, al menos para la gran mayoría de los espectadores, matizando que "el cuerpo del flamenco es un cuerpo solitario porque, en sí mismo, es un cuerpo multitudinario, su carácter común, es decir, compartido, permite referirse a él como una de las grandes expresiones colectivas y solidarias de la cultural occidental. Ahí estriba su grandeza y excepcionalidad, ahí también su mundanidad, su vocación comprometida y política". Así terminó siendo muy aplaudido.
En fin, que sus teorías se podrán discutir, pero al menos se atrevió a esbozar ideas y pensamientos. Esto del flamenco, llamémosle x o y, es un asunto muy morrocotudo. Vean sino lo que decía Don Antonio Mairena, uno de los grandes cantaores del pasado siglo: “Si viviera hasta doblar los años que tengo no acabaría ni de aprender a cantar, ni a saber de cante ni lo que es el cante. Al consejero le acompañaron su equipo de trabajo habitual, entre ellos, Enrique Ujaldón, director general de Bellas Artes y Bienes Culturales; Marina García Vidal, secretaria autonómica de Cultura, María Luisa López Ruiz, secretaria general de la Consejería y Antonio Peñalver, director general de Deportes.
Y el cante y el grito medido y entonado en mitad de la noche lo puso el cantaor granaíno Juan Pinilla, ganador de la “Lámpara minera” 2007 que , acompañado por la guitarra de Luis Mariano, comenzó haciendo la caña Atrás quedaban los nervios de la última vez que se subió a este escenario. Como no podía ser de otro modo, acordándose de la tierra en la que estaba, interpretó una serie de cantes mineros: dedicándole la minera a Pencho Cross que fue quien le enseño a cantarla y proseguió su excelente actuación por cantiñas para rematar su particular fiesta por bulerías, con letras del pintor Ramón Gaya y del poeta José Hierro. Muchos granainos se dejaron ver, entre ellos, el maestro de escuela de toda la vida del cantaor, Juan Reynoso y su señora Paqui Gordo. O María Asunción Pérez, diputada de Cultura de la Diputación de Granada, que en todo momento era atendida por el concejal de Cultura y director del Festival, Julio García. El cantaor mencionó a Nietzsche y a Chavela Vargas para recordar el eterno retorno: el lugar al que siempre se vuelve porque se amó a la vida.
A continuación le tocó el turno a la guitarra del joven sevillano Juan Antonio Silva Campallo que tocó por tarantas y granaínas.
Y la bailaora granaína Patricia Pérez le puso la guinda a la noche, bailando por cantiñas, con bata de cola ,y por siguiriyas; acaompañada por las guitarras de David Carmona y Luis Mariano y los cantaores Miguel “El Lavi” y David “El Gali”
Los tres ganadores de los máximos trofeos refrendaron así el éxito que en su día grande obtuvieron en La Unión y que tantas puertas les ha abierto. Y todos quedaron contentos en un día que la entrada era por la patilla: gratis total.
Jueves, 31 de mayo
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín