El blog de Patricio Peñalver

La noche joven y flamenca tenía nombre de mujer

09.03.08 | 13:17. Archivado en Flamenco
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XV CUMBRE FLAMENCA DE LA CAM EN MURCIA

Segundo cartel de la Cumbre Flamenca en la que figuraban los nombres de dos mujeres flamencas: Rocío Márquez y Esther Merino: Dos lozanas de ese pequeño grupo de jóvenes o jóvenas que con su quehacer diario vienen arreando, peldaño a peldaño, con muchas ganas de ascender en el escalafón del planeta del flamenco. No es nada fácil llegar a la cima, para llegar a la cumbre hay que pasar un calvario de sangre, sudor y lágrimas.
Por eso este cartel a la par que atractivo también era valiente al apostar por dos jóvenes que aun no tienen ese tirón mediático para abarrotar las salas y que ahora les daba una oportunidad de oro para darse a conocer al gran público, al margen de los circuitos reducidos de las peñas flamencas.
Una oportunidad que la otra noche del miércoles no desaprovecharon para meterse al público en el bolsillo, todo lo contrario del Real Madrid que jugaba a la misma hora perdiendo la oportunidad de intentar ganar su décima copa de Europa, y que a buen seguro les restaría a ellas un poco de público. Alguna actuación he visto en la que cantaba José Mercé, madrilista de pura cepa, en el intermedio quería estar informado del resultado de su equipo.
Vayamos, pues, sin más dilación a la noche del miércoles y digamos que la joven onobunse Roció Márquez, con vestido blanco de cola, salió a por todas presentando sus credenciales con dos estupendas granaínas de estilo morentino, que fueron muy aplaudidas. Continuó por unos alegres tangos siendo jaleada en algún tercio. Y una vez ya asentada en el escenario, después de dejar constancia de lo bonitos y difíciles que son los cantes de Levante, con mucho respeto se arrancó con una buena minera. Prosiguió con unos soberbios caracoles, un palo que a priori parece sencillo de cantar y que sin embargo tienen su intríngulis, y que dedico a toda la gente que le apoya especialmente a sus padres y tíos y cómo no al guitarrista que le acompañaba Guillermo Guillén, que además es su novio. La letra de los caracoles: “Como reluce la calle de Alcalá/ cuando suben los andaluces/ Ay vámonos donde para Curro Puche, El Tato y Juan León”, me reordó al poeta Miguel Hernández cuando salió una noche del café Pombo de Madrid, después de salir a la calle con su amigo el escultor Víctor González, y se puso a entonar esa misma letra.
Rocío Márquez, que ganó el último Concurso de Calasparra, ya en su recta final, después de hacer unos verdiales, con aroma a lo Juan Breva, despidió su gran actuación con una fiesta por bulerías en la que cantó a capela, soltó su pataíta de baile, logrando levantar al público de sus asientos.
Y entonces le llegó la hora de la verdad a la extremeña Esther Merino que vestida de traje largo blanco inmaculado, mantilla y gran rosa a modo de peineta por montera, espoleada por el triunfo de su antecesora comenzó con su grupo por fandangos de Pérez Guzmán de sus tierra, a los que les siguieron tangos extremeños y unas granaínas muy aplaudidas. Después de hacer mutis por el foro parte de su grupo se quedó con sus dos guitarristas y dijo: “Bueno ahora voy a hacer un par de fandangos”, a lo que un espectador le espetó: ¡O cuatro! La cantaora de Badajoz, ya se estaba metiendo al respetable en el bolsillo con sus fandangos valientes: “Ya de ná te va servir/ a puerta viene la muerte llamando/ y a esa tú no la has comprao”, que cantaba a capela. Y terminó su muy buena actuación por bulerías, cantando y bailando mientras era jaleada por el público, con vítores: ¡Graciosa! ¡Viva tu madre! Le acompañaron a las guitarras Francisco Pinto y Juan Manuel Moreno; a las palmas Felipe Carrasco y Cristina Delgado; percusión José González y a la flauta Diego Antúnez.
Otra noche y todos tan contentos, una velada que se perdió el vigilante jurado Simón Jiménez, muy buena gente, que estaba en la puerta. El trabajo es lo primero. Y con la sensación de que la cosa iba muy bien se quedaron ayer Mariano Sánchez Gil, director del aula de Murcia, o la otra noche Ildefonso Riquelme, director territorial de la CAM, así como los buenos aficionados, entre ellos Manuel Gordillo, de Morón de la Frontera, que allá por el año 1974 vino a hacer la mili a los paracas de Jabalí y se quedó aquí para siempre. Además Manuel más conocido por “El Lete” canta muy bien boleros por bulerías.
En conclusión una interesante velada. La noche era muy joven. Y estas dos jóvenas también compartían algo en común: las dos han pasado por la Fundación Cristina Heeren de Sevilla y las dos triunfaron el pasado año en el Concurso de Jóvenes Flamencos de Calasparra. Buena cosecha. ¡Buen arroz!

2 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por alberto 12.03.08 | 11:46

    Estimada Begoña, siento decirle que usted se refiere al sevillano Patricio Peñalver Gómez, profesor de Filosofía, y no al autor de este blog, el murciano Patricio Peñalver Ortega, periodista y escritor. La única coincidencia es el profesor da clases en la Universidad de Murcia y es amigo del autor del blog. Un saludo

  • Comentario por begoña Medina 09.03.08 | 18:55

    Me ha gustado mucho leerte y acordarme de tí, porque a tu padre y a tu tío Mariano los recuerdo con mucha frecuencia. Sabes mucho de flamenco. Un fuerte abrazo Begoña

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