LA VIDA MISERABLE DE GABRIEL LINCH
La cita bíblica del Génesis: “Y soñó una escalera que estaba apoyada en tierra y su extremo tocaba el cielo. Ángeles de Dios subían y descendía por ella”, será al fin y a la postre el fundamento de la escala de valores de los personajes sin escrúpulos que pululan todo el día en las oficinas de una gigantesca empresa de diseño e impresión mexicana, clasista y soporífera pero que paga a tiempo, queriendo ascender entre odios, zancadillas, envidias y arribismos que se tornan violentos con tal de ascender unos peldaños por la escalera que conduce a la pasta y al prestigio social.
En la trepidante narración “Recursos humanos” del mejicano Antonio Ortuño, finalista del Premio Herralde de Novela 2007, nos encontramos con la vida plebeya de Gabriel Linch que nos narra la historia de su odio contra Constantino, su jefe, que no solo le ha quitado el puesto sino también a la mujer. Gabriel Linch, usando técnicas de guerrillas, nos narrará en primera persona y en un presente inmediato su revolución individual contra el usurpador al que empezará por quemarle su lujoso coche Pontiac, al amparo de la noche, mientras a la mañana siguiente se complace cínicamente en consolarlo en la oficina al tiempo que disfruta con la situación de manera sádica.
Gabriel Linch compartirá muchas noches sórdidas con su jefe en un cutre burdel en el que se desprecia a las prostitutas como mercancías de usar y tirar, mientras durante las mañanas entre los diversos pisos de esas oficinas, entre los departamentos de Recursos humanos y Finanzas, se suceden los favores y escarceos sexuales, entre amos y esclavos, basados en la subordinación al poder, con tal de subir unos peldaños por esa escalera. En la inquietante narración la cosa se irá complicando cuando los ofendidos y ofendidas por los por los adornos de los adulterios se traten de tomar la justicia por su mano. A partir de esos momentos la espiral de violencia con imágenes a lo Tarantino o Robert Rodríguez entrará en acción con una pasión y un sadismo inusitado, que cada lector interpretará a su manera en esta ficción que juega con una hipotética realidad.
Así pues, una más que interesante novela de un joven autor mejicano, escrita con un lenguaje contundente y una mordaz ironía, que no sé porqué me recuerda, a veces, el mejor estilo de Roberto Bolaño.
PATRICIO PEÑALVER ORTEGA
“Recursos humanos”
Antonio Ortuño
Anagrama
Páginas 177/
Viernes, 1 de junio
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
José Pómez
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín