El blog de Patricio Peñalver

Pepiño con la iglesia hemos topao

24.01.08 | 13:31. Archivado en comentario político
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Desde el último domingo del pasado año, en el que se celebró la multitudinaria manifestación de la plaza de Colón por la jerarquía católica a favor de la familia cristiana, estoy con una permanente duda metódica sobre escribir o no acerca de este gran evento religioso, en la creencia de que diga lo diga—los de más, ya lo cantaba el gran Rafhael—cada uno va a seguir en sus treces, los unos anclados en la Razón y los otros en la Fe. Ni siquiera nos ponemos de acuerdo, más o menos, en los fieles que abarrotaban la plaza ante el descubridor de América, mientras algunos medios de comunicación dicen que asistieron 166.000 otros dicen que más de un millón. Tampoco no ponemos de acuerdo ni siquiera en las cuatro reglas, con las que antaño se podía triunfar en la vida, y así unos cuando suman lo que hacen es restar mientras los otros cuando suman, multiplican como en el milagro de Jesús de multiplicación de los panes y los peces. Si en estas cuestiones elementales no hay consenso y entramos en la interpretación hermenéutica de lo que allí se digo el disenso es total.
Ya antes de entrar en la materia de los discursos ni siquiera el lema de familia cristiana está muy claro, salvo para la jerarquía católica, y son muchas las interpretaciones que he oído al respecto: qué sí familia cristiana liberal, qué sí cristiana conservadora, qué sí cristiana socialista, qué si cristiana católica, o hasta la católica fascista, y hasta algún cachondo mental ha dicho que la auténtica familia era la que obviamente votaba en el régimen franquista por el Tercio Familiar. ¿A qué familia cristiana se referían? Los que más claro lo tienen son los que manejan los hilos de nuestro sistema capitalista, sin distinción de conservadores o liberales o socialistas. La familia es la unidad básica de consumo de nuestro sistema, desde un punto de vista estrictamente económico. Y si no que se lo pregunten a las grandes superficies. Con estas premisas estaremos de acuerdo, y convendremos que los trapos sucios hay que lavarlos en familia.
Lo cierto es que después de lo que se arguyo en esa concentración, al parecer el presidente de España Rodríguez Zapatero le dijo a José Blanco, a la sazón, secretario de Organización del Partido Socialista Obrero Español: “Pepiño, con la iglesia hemos topao”. Y es que allí se dijeron cosas de calibre grueso, veamos algunas: Agustín García Gasco, cardenal de Valencia, afirmó: “La cultura del laicismo radical es un fraude y un engaño. Sólo conduce a la desesperanza. Por el camino del aborto, el divorcio expréss y las ideologías que pretenden manipular la educación de los jóvenes no se llega a ningún destino digno del hombre y sus derechos. Por ese camino no se respeta la Constitución y nos dirigimos a la disolución de la democracia… El cardenal primado de Toledo, Antonio Cañizares, dijo: “La familia es la institución social más valorada, pero está siendo sacudida en sus cimientos por graves amenazas, incluso con legislaciones inicuas e injustas”. Y el cardenal de Madrid, Antonio María Rouco, manifestó en (España) el ordenamiento jurídico ha dado marcha atrás respecto a lo que la declaración de Derecho Humanos reconocía: que la familia es el núcleo fundamental de la sociedad y tiene derecho a ser reconocida”.
Con aquellas declaraciones de intenciones algunos pensaron que no se pintó un cuadro colorista y gozoso de una luz deslumbrante, sino todo lo contrario un tenebrista panorama, casi aporético, cargado de sombras que anunciaban anatemas. Claro que cada cual es libre de pensar lo que le venga en gana. Se podrá prohibir la libertad de expresión más nunca la libertad de pensar.
Lo cierto es que con esas declaraciones el ejecutivo socialista consideró un ataque contra su política, y se defendió diciendo: “La fortaleza de la democracia consiste en la garantía de la convivencia de opciones ideológicas, morales y religiosas distintas, sin aceptar la imposición de ninguna en particular. En este sentido, un régimen de libertades, la fe no se legisla. La legitimidad de los valores y de la reglas de la convivencia emana de los principios y procedimientos constitucionales. No hay más legitimidad que la legitimidad constitucional”.Y así hasta en la misma Iglesia se abrió un debate. Hasta el propio presidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Blázquez dijo: “Hay que llevar con dignidad las dificultades que se encuentran en la misión apostólica sin echar la culpa a derechas o izquierdas”. De lo que no cabe la menor duda es que esta concentración organizada por el arzobispado de Madrid y por el fundador del Camino Neocatecomunal, Kilo Argüello que movilizó a sus fieles, coincide con dos hechos: las elecciones generales del 9 de marzo y las de la Conferencia Episcopal del 3 de enero a la quiere optar por tercera vez Rouco Varela. Que el señor nos coja confesaos. Yo en todo caso soy de la cofradía de san Juan de la Cruz, santa Teresa y de Fray Luis de León.
Lo que les decía, aún sigo con la duda metódica después de escribir sobre este evento. En realidad lo que yo quería escribir hoy es la canción más bonita del mundo.


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