“Estaba tan feliz Truman Capote entonces que le escribió a un amigo: “Me gusta tanto este mes que ojalá siempre fuera octubre”. Así empieza “Ojalá octubre” este bello y gran libro memorialista que va de la vida a la muerte, de los pequeños gozo al sufrimiento sin aspavientos ni fatuos dramatismos, del hijo al padre, sin ningún ajuste de cuentas freudiano, que va sinceramente al encuentro del devenir en busca del gran abrazo profundo y atemporal, y que a través de la palabra lírica nos lleva de viaje ahora de la muerte a la vida hasta llegar a lo redivivo, a un instante de felicidad, a ese transformado momento de la sensación verdadera.
No sé si la relación amistosa entre padre e hijo es una de las más intensas entre dos hombres, pero sí tengo la certeza de que es una de más inextricables. La historia de la literatura no es ajena a esa relación entre el hijo y su progenitor, con narraciones a veces tan dulces como la miel, tan agrias como el vinagre o tan duras como la pérdida de la vida misma. En esta hermosa narración Juan Cruz sale al encuentro del padre como Telémaco, ligero de equipaje como los hombres de la mar, y se adentra a través de la memoria para recorrer los caminos, las huertas y los valles de su tierra tinerfeña en busca de los recuerdos de su niñez, rebuscando aquellas imágenes ya vividas con su padre para que le expliquen, quién fue, quiénes fuimos, adentrándose en la aventura de la búsqueda del tiempo perdido.
Ojalá octubre nada tiene que ver con el Pedro Páramo de Juan Rulfo, y sin embargo a mí sí se me asemejan. La diferencia es que el personaje de Rulfo, Juan Preciado llega a Comala y se encuentra con los recuerdos de los espectros, mientras que Juan Cruz aquí se encuentra con la memoria de su padre y su madre y sus hermanos, con la vida, que le recuerdan sucesos que parecen que acaban de pasar, ayer.
Juan Cruz, Ojalá octubre, ha escrito la novela que todo hijo le hubiera querido escribir a un buen padre, y lo ha hecho desde la pasión poética, la belleza y la sencillez del cantar, porqué sí realmente se canta con verdad, no es si no aquello que hemos amado y hemos perdido. En el transcurso de la gozosa lectura de Ojala octubre, por instantes, volvemos a recuperar la felicidad. Ojalá.
Ojala octubre
Juan Cruz Ruiz
Alfaguara
209 páginas/
Viernes, 17 de febrero
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