Permítanme que les hablé de Jesús Pérez, que es de Espinardo, su pueblo y el mío, y de la presentación de su última novela “Yerbaluisa” en el vetusto Casino de la Calle Mayor, de esa arteria que otrora olía a pimentón y especias por todos los picos esquinas, y que fue todo un acontecimiento social.
Y digo, permítanme, porque da un poco de pudor relatar alguna cosa que sea de nuestro interés personal, en un periódico de gran carácter público Así, que dicho lo dicho, siendo juez y parte, naturalmente, yo siempre estoy con los de mi pueblo, con razón o sin ella.
El evento, que se dice ahora, sucedió hace ya varias semanas, pero cómo si hubiera sido ayer. Lo importante era la presentación del libro en sociedad, como una criatura a la que había que bautizar, y que ya ha comenzado andar con voz propia. Y ahí estaba el autor, Jesús Pérez, con el padrino y las madrinas: Paco Viudes, María José Planes y Ana Mari López, en la mesa de la ceremonia. Y una presentadora de lujo, la excelente periodista murciana con programa nacional de la Cadena Ser, Celia Montalbán, con el Casino a reventar como en sus mejores tiempos.
De aquellos tiempos de marras y de estraperlos, trata esta novela rebosante de mujeres de la vida, con trama detectivesca, en la que se retrata con mucha precisión las costumbres de los hombres de la ciudad y de la huerta en los años posteriores a la posguerra con sus miserias, hipocresías, mentiras, y sus palabras de honor, de esa pequeña capital de provincias que fue Murcia, en la que todo el mundo conocía a todo el mundo.
“Yerbaluisa, la hija de una digna prostituta, nos irá narrando las vicisitudes del mundo sórdido de “La Cuesta de Magdalena” y sus casas de lenocinio, vigiladas por las palanganeras, con sus personajes: Adelina, Araceli, La Bilbao, Brígida Morales, Casilda, Juana La Chinera, entre chulos, confidentes, trileros, y otras gentes de buen vivir, que merodeaban por la calle Huertas, como aquel que le dijo a Lola la Maravillas: “Señora puta, pórtese Vd. bien conmigo”.
Y para conocer las costumbres sociales y culturales de aquellos tiempos, en los que la huerta circundaba como un anillo verde a la ciudad que fue un vergel, también es un buen documento narrativo esta obra “Yerbaluisa”, para saber quiénes somos y de dónde venimos.
En los diversos relatos de la novela, aparecen obviamente personajes de Espinardo, y precisamente comentando con mi amigo Paco Franco algunas particularidades de entonces, nos acordamos del “ El Sevillano”, gran persona, un guardia municipal que hacia las delicias de pequeños y chicos, con mucha guasa y salero. “El Sevillano” dirigía el tráfico con grandes aspavientos de sus manos en la Cruz de la Calle Mayor, con bifurcaciones hacia El Puntal y Guadalupe, y, por ejemplo, cuando pasaba el abuelo de mi amigo, que también se llamaba Paco y de apellido Franco: paraba el tráfico, a un lado y al otro, y gritaba: “Esperen, que va a pasar el Generalísimo”.
Mucha gente, como decía, nos reunimos en el Casino, un gran gentío, para asistir al evento, entre tanta, ahí estaban María López, Pepe Martínez Caravaca, Francisca González Hernández, Paco Vera, Juan Antonio Garrigós, Antonio Rico, Antonio Alarcón, José Antonio Baños, y el gran cantaor flamenco Antúan; juntos pero no revueltos.
Y como ya se iba haciendo la hora de cenar, como es costumbre en las últimas presentaciones de libros de Jesús Pérez de Espinardo, a la anterior hasta asistió Monseñor Azagra, el autor nos invitó a una auténtica merendola con platos surtidos de embutidos de nuestra tierra y empanadas y pasteles de la Confitería de Fernando Gómez. Y quedó como Dios. Y nosotros en paz, bien comidos y bebidos, nos fuimos cada uno a sus asuntos. Y nos quedamos con el regusto de la velada, esto es lo que pasa realmente con las cosas que aunque sucedieron ya hace unas semanas, nos parecen que hubieran ocurrido mismamente ayer.
Viernes, 17 de febrero
Juan Luis Recio
Juan Fernandez Krohn
Ángel Sáez García
Paulino Toribio
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
Padre Fortea
Ángel Gutiérrez Sanz
Carlos Ferrer
José Donís Català