Ahora que sale otra vez el sol por Antequera, se les cae el mundo encima a los neoconservadores. Ahora que el fin de la historia de Francis Fukuyama deviene en el principio de otra nueva historia y nos lleva a la misma historia de siempre. “Ahora que todos los cuentos parecen el cuento de nunca empezar”. “Ahora que nos besamos tan despacio, ahora que aprendo bailes de salón, ahora que una pensión es un palacio donde nunca falta espacio para más de un corazón”.
Ahora que la primavera coge en calzoncillos a todos los primaveras. Ahora que Berlusconi llama gilipollas a los gilipollas que no le botan, tengan o no peluquín de marca o morritos de corporación desmoéstetica. Ahora que su amigo Bush se empantana en la guerra de Irak, llega el politólogo Fukuyama y se baja de la nube de los neocon, clamando al cielo que “el neoconservadurismo, tanto como símbolo político como cuerpo de pensamiento, ha evolucionado a algo que ya no puedo apoyar”.
Ahora que la primavera estalla por Francia, y las jóvenes sacan sus ombliguitos al aire y enseñan los pespuntes de sus braguitas. “Ahora que las floristas me saludan, Ahora que me doctoro en lencería, ahora que te desnudo y me desnudas, y en la estación de las dudas, muere un tren de cercanías. Ahora que nos quedamos en la cama, lunes, martes y fiestas de guardar, ahora que no me acuerdo del pijama ni recortó el crucigrama, ni me mato si te vas”. Ahora que no es se vaya, si no que echan a la COPE de la EGM, ejem, ejem y ejem, no si se escucho la canción Ahora qué de Joaquín Sabina después del angelus. Ahora que si escucho la canción del Sabina que canta: “Ahora que tengo un alma que no tenía, ahora que suenan palmas por alegrías, ahora que nada es sagrado ni sobre mojado llueve todavía. Ahora que hacemos olas por incordiar, ahora que está tan sola la soledad, ahora que todos los cuentos parecen el cuento de nunca empezar.
Ahora se animan todos los neocon, se dan palmaditas en los hombros, se felicitan por sus discursos, se comentan y se escriben los unos a los otros, hoy por ti y mañana por mí, se dicen los que los otros quieren oír, se calientan el oído. Ahora que sigue sonando la canción de Sabina en la radio que por azar sigo escuchando en estos instantes, dice: Ahora que el mundo está recién pintando, ahora que las tormentas son tan breves y los duelos no se atreven a doler demasiado. Ahora que está tan lejos el olvido, ahora que me perfumo cada día, ahora que sin saber hemos sabido hemos sabido querernos como es debido, sin querernos todavía. Ahora que se atropellan las semanas, fugaces como estrellas de Bagdad, Ahora que casi siempre tengo ganas de trepar a tu ventana y quitarme el antifaz”.
Ahora que el líder espiritual de los neocon acaba de sacar su nuevo libro “América en la encrucijada, en la que carga como el Séptimo de Caballería contra la guerra en Iraq y la retórica de la Administración Bush, aquí tendrá que esperar sus seguidores al próximo año, ojalá que para entonces haya acabado la guerra, y se inicie otra nueva historia.
Ahora que hago un divertimento en la hora y en la hora, “Ahora que los sentidos sienten sin miedo, ahora que me despido pero me quedo, ahora que tocan los ojos, que miran las bocas, que gritan los dedos, ahora que no hay vacunas ni letanías, ahora que está en la luna (de Marbella) la policía, ahora que explotan los coches, que sueño de noche, que duermo de día, ahora que no te escribo cuando me voy, ahora que estoy más vivo de lo que estoy, ahora que nada es urgente, que todo es presente, que hay pan para hoy. Ahora que no te pido lo que me das, ahora que no te pido por los demás, ahora que todos los cuentos parecen el cuento de nunca empezar, ahora.
Ahora, Ahora, y ahora, Amén. Ahora que se me ha ido el santo al cielo, se acaba la canción.
Viernes, 17 de febrero
Antonio García Fuentes
Chris Gonzalez -Mora
Mª Rosario Aldaz Donamaría
José Pómez
Ángel Sáez García
Padre Fortea
Juan Luis Recio
Juan Fernandez Krohn
Ángel Gutiérrez Sanz
Carlos Ferrer
José Donís Català
Paulino Toribio