Patio Salesiano

Si tú no estás... Funerales para no creyentes y nueva evangelización

10.09.11 | 12:57. Archivado en Reflexiones
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Hace unos días leí un interesante artículo de Pilar Rahola en La Vanguardia. Ella cuenta su reciente asistencia a dos funerales, y cómo le llegaron al corazón las palabras de los sacerdotes que presidían ambas ceremonias.

En realidad, cuando el Papa ha invitado a una Nueva Evangelización en Europa no ha pedido que nos liemos a discusiones de detalles entre católicos de primera, de segunda y de tercera, y a establecer certámenes de ortodoxia fetén, o a dar la paliza a nuestros contemporáneos con mensajes trasnochados y negativos, sino que hagamos lo que hacen los dos sacerdotes mencionados en el texto: saber llegar al corazón de personas que se han alejado hace años de la Iglesia y del Evangelio. Y saber presentar la esencia y la belleza del mensaje evangélico en las oportunidades que tenemos. Eso hizo Benedicto XVI en su hermosa homilía en su Eucaristía en la Sagrada Familia hace unos meses. O en su interesantísimo discurso a profesores universitarios en El Escorial.

Desde aquí felicito a los sacerdotes mencionados por Pilar Rahola, a los que no conozco, porque sus palabras han sabido suscitar en personas alejadas al menos el interrogante de que Dios sea "un Dios humano que acoge y no rechaza, que seduce y no impone, que ama y no increpa, es un Dios que se puede sentar a la mesa de los no creyentes". Palabras que, por cierto, recuerdan otras de Santa Teresita de Lisieux, que al final de su vida se sintió durante meses más cerca de la mesa de los no creyentes que de los creyentes.

Hay una pastoral de frontera, que debe volver a ofrecer el Evangelio a los alejados de la Iglesia, o sea, a los no convencidos, que hay que hacer como se cuenta en este texto. Se trata de proponer el Evangelio de Jesucristo como respuesta a los interrogantes por el sentido de la vida del ser humano actual. Pilar Rahola, por ejemplo, salió de ambos funerales pensando que quizá "el amor perdure más allá del dolor y la muerte". Y con ganas de acercarse a ese Jesús que ofrece tanto sentido y felicidad al ser humano.

Aquí dejo el artículo, espero que al lector le resulte tan sugerente como a mí me lo parece:

Si tú no estás...

Fue un impulso. De repente quise ir a comulgar. Mosén Enric Canet había dicho que cabíamos todos en aquella ceremonia, creyentes y no creyentes, y ciertamente la sagrada comunión fue el colofón de los sentimientos que vivíamos. Mi padre, después de años de no hacerlo, había comulgado unos días antes, en la misa por la muerte de mi tío Marcel, y cuando le pregunté por aquel hecho insólito, me dijo: "Es lo último que podía hacer por mi hermano". Y el martes, en el tanatorio de Les Corts, con el cuerpo inerte de Núria Mas, su alma produjo el milagro de convertir la muerte en amor. Y si no fuera porque me pareció una falta de respeto, habría ido a comulgar. No por mí, que vivo en el gris inconsistente de la duda, sino por ella, que se ha convertido en luz. Después en casa, con las palabras del Pequeño Príncipe que habían despedido a Núria –"lo esencial es invisible a los ojos"–, noté una cierta paz en medio de la tristeza. Dos muertes sentidas y rabiosas.

Los dos con un insufrible proceso que les fue devorando la fuerza del cuerpo. Marcel, aferrado a la vida hasta el último aliento. Núria, tan joven para morir... Mi tío se fue al compás de su querida tenora. Núria lo hizo con el Virolai, y los dos se despidieron acompañados por dos emotivos actos llenos de trascendencia. Al pensar después en ello entendí que si la muerte es fea, la fuerza del amor en el despido puede esconder una gran belleza. Y fueron los dos maestros de ceremonias, mosén Jaume Angelats en Cadaqués y mosén Enric Canet en Barcelona, los que dotaron sendos funerales de una gramática tan íntima y tan profundamente humana. No deja de ser sorprendente que los que no creemos en Dios encontremos a Dios en hombres y actos como estos, alejados de cualquier otro corsé que no sea el que dicta el amor. Y no tanto porque cambiamos el signo de nuestras creencias –o de nuestros desconciertos– sino porque este dios humano que acoge y no rechaza, que seduce y no impone, que ama y no increpa, es un dios que se puede sentar a la mesa de los no creyentes. Y en el día del despido por la muerte de un ser amado, hombres como Jaume y Enric son auténticos transmisores de espiritualidad. Gracias a ellos, los adioses a mi tío Marcel y a Núria Mas no fueron ceremonias de muerte sino actos de vida. Sin embargo, el dolor... El hermano de Núria, Artur, me dijo con un hilo de voz: "Pilar, no me han concedido el deseo". Lo había formulado en un mitin en el Vall d'Hebron, en silencio, cuando la gente lo aplaudía en el día de su aniversario. Había pedido por ella.

Pero el deseo no... Al sentir su profundo dolor, recordé el poema de Pere Quart a Carles Riba en su muerte: "Si tú no estás / ¿a quién me dirigiré? / si tú no estàs, / ¿quién nos juzgará?". El tío y la hermana, Marcel y Núria, ahora que no están, ¿dónde están? Quizás en el amor que perdura más allá del dolor y la pérdida.

Pilar Rahola

4 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por María 15.10.11 | 17:02

    si Señor!!precioso artículo,se dice si tu no estás a donde iré tu tienes palabras de vida eterna;tb nos suele pasar con las personas que queremos o amamos...no queremos ni imaginar si nos faltaran que sería de nosotros,a donde iremos,quien nos comprenderá y tantas otras...;además los sacerdotes mas que eso,deben ser amigos personas de gran humanidad y en todos en general,hoy porque va de ellos.pero todos debemos tener una calidad humana tremenda que cuando fallezcamos lloren la muerte hasta los enterradores como yo decía en un libro que edité en 2007,sobretodo lleno de humanidad y de sencillez y sinceridad,porqué no va a haber gente así?...para decirlo y transmitirlo en las homilias,felicidades pues...

  • Comentario por MOSTAZA 15.09.11 | 10:08

    Como todos, Pilar se pregunta y responde ante la realidad del amor y de la muerte...
    Dice al final,"¿Dónde están?...En en amor que perdura más allá del dolor y la pérdida"...
    Desde la fe, sentimos que Dios es el Misterio/Amor que lo habita todo y "en quien vivimos,nos movemos y existimos" ( Hch. 17, 28)....En Él nos encontramos y nos encontraremos. Sentimos lo mismo Pilar. Un abrazo.

  • Comentario por Josep 13.09.11 | 19:28

    Existen unos escritos muy interesantes, peculiares y lógicos de - Teología Natural (teoría interpretativa) - (Buscar en google) que hacen alusión a una definición muy conveniente del existencialismo, mediante una sencilla exposición de nueve palabras colocadas en los ejes cartesianos. Si se profundiza en cualquier concepto llegaríamos siempre a obtener una explicación que quedaría sintetizada en ese número máximo de nueve palabras y nunca diferentes a las referidas.
    Incluye, con inspiración poética, una oración que en "cuatro lineas" es punto de partida filosófico y se refiere a lo que es y a lo que nos espera. Todo ello "probablemente" muy efectivo en tiempos de "crisis"

  • Comentario por Patricia 10.09.11 | 15:41

    Me he sentido identificada... ¡Qué hermoso artículo!

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