¿Qué o quiénes me parecen altamente peligrosas? ¿Las gripes A, X o Z? ¿Las bombas? ¿Las botellas de los botellones? ¿Las ministras, diputadas, cantantes, las top models...? ¿Las granizadas de verano?
Pues no. Me parecen muy peligrosas las palabras que cada mañana oyen, oímos, bastantes cristianos en la Eucaristía. ¿Por qué peligrosas, sin son palabras de vida eterna? Pues porque no hacemos mucho caso de ellas. Las escuchamos, cumplimos, y a otra cosa. Son peligrosas porque hemos dejado de sorprendernos ante ellas y hemos aprendido a ignorarlas en la práctica. ¿Por ejemplo? Pues las de hoy mismo. Fijaos lo que han escuchado hoy muchos cristianos a primera hora de la mañana. Por un lado, a San Pablo pidiendo casi de rodillas a su comunidad de cristianos de Colosas que se lleven bien, con misericordia, que no se hieran unos a otros, que sepan "sobrellevarse" (o soportarse, según traducciones). Señal de que, al menos, alguno que otro ya había elegido como deporte favorito meterse con sus hermanos.
Jueves, 31 de mayo
Religión Digital
Juan Fernandez Krohn
José de Segovia Barrón
Alejandro Córdoba
Ana Bou
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Pedro Tarquis
Juan Jáuregui Castelo