Principios políticos
05.06.08 @ 10:45:20. Archivado en Política española
PUBLICADO EN EL MUNDO EL 31 DE MAYO DE 2008
Hay quien pueda pensar que los principios que deben regir en política son asimilables a lo que debe entenderse por practicar una política de principios. Pues no señor, no es lo mismo. Y tanto es así que se trata de dos conceptos diametralmente opuestos. Los principios de la ciencia política, tal y como los politólogos se los asignan a Maquiavelo, son la antítesis de los principios de ética política tal y como los liberal-conservadores, herederos en esto de los principios de Tomás Moro, los consideran. En las derechas española y norteamericana se da esa división.
En los últimos tiempos hemos asistido a la retorcida campaña interna en contra de la dirigente popular en el País Vasco, María San Gil; todo ello con la complacencia, desidia y desinterés de un Mariano Rajoy que se ha desenvuelto a la perfección en el papel del mismísimo Goebels. Lo que en un principio hubiera podido parecer una confrontación ideológica en el seno del Partido Popular ha resultado ser una lucha encarnizada de caras y puestos.
La crisis por la que atraviesa la derecha española no es privativa de nuestro país, sino que es un dilema estrapolable a la inmensa mayoría de las derechas occidentales. A una etapa de “realpolitik”, pragmatismo y concesiones ideológicas en los setenta, siguió el ejemplo de Reagan y Thatcher en los ochenta, seguido más o menos tardíamente en otros países europeos. Los principios y el compromiso con las tradiciones de occidente, insertas indisolublemente con las libertades y la democracia, dieron como resultado la mejor derecha nunca vista. Pero el fantasma del entreguismo no se ha apagado.
En los Estados Unidos tenemos el ejemplo de Mac Cain. Éste, al igual que Rajoy con los suyos, proclama cambios que suponen abandono de los viejos principios, en claro ataque a la herencia reaganiana. El discurso es que es posible mantener los principios de siempre y al mismo tiempo cambiarlos. Por esta vía, tanto los republicanos como los populares van por mal camino. Lo que los liberal-conservadores deben aportar es ética y no táctica; estrategia ideológica y no maniobra coyuntural, tomasmorismo y no maquiavelismo.
El equipo de Rajoy ha demostrado no creer en las ideas, ni en su capacidad para cambiar la percepción de los ciudadanos; su visión alicorta de la sociedad estriba en considerar que hay que comprar con reverencias a los rivales políticos. Ni creen en la libertad, ni en la nación española ni en la pasión carismática en defensa de ambas.
En definitiva, que la derecha española anda descaminada porque juega al posibilismo, al cálculo maquiavélico, al divertimento del cortesano. La sociedad española está en peligro, los valores occidentales, igual, el equilibrio entre democracia y libertad, se tambalea. En ese escenario, sólo la firmeza de las ideas, de los valores liberal-conservadores pueden dar triunfos. Si se abandonan, ¿qué diferencia habrá con la izquierda?
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Sancho Michell de Diego
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