Dale a la luz, que no va
07.11.06 @ 18:14:43. Archivado en Sobre el autor
Y ya podías darle al interruptor, que hasta una hora después no iba a volver la corriente, ¿verdad? A mí me lo contó Nacho a la mañana siguiente ―es que él se entera de todo antes que yo―. Me lo tuvo que contar porque en Leipzig, curiosamente, no se fue la luz. Es una de las pocas veces que el este no se ve afectado por un error humano y el oeste sí. Sin embargo, gran parte de Alemania, excepto Baviera, y ocho países más de Europa occidental se quedaron a oscuras. A nosotros nos cogió en casa de Migue, celebrando su cumpleaños. En la terraza sí que se nos fue la luz, pero por poco tiempo, el que tardó Chan en darse cuenta de que se había apoyado en la pared a la altura del interruptor.
Por aquí se tiran un poco de los pelos con la gente de E.ON. Unos piden responsabilidades a otros y los otros se las piden a los unos. Al final parece que todo fue culpa del Norwegian Pearl, un crucero enorme que metieron por el río Ems. La explicación que dieron vino a ser algo así como que “es lo mismo que cuando cortan algún carril de la autopista y todo el tráfico se condensa en uno solo”. ¡Otra vez con las carreteras! Nacho, para más inri, mete cizaña: “Primero nos roban la electricidad y ahora nos la cortan”. No sé de qué se queja, al fin y al cabo a él no le afectó ni le han robado nada. Lo más gracioso fue que la policía no dio abasto en toda la noche del sábado, no por ir detrás de saqueadores de tiendas, que alguno hubo, sino porque la gente no paraba de llamar pidiendo que le devolvieran la luz: “Oiga, que se ha ido la luz, hagan algo”.
Y mientras tanto, la gente de a pie refunfuñaba en el sofá de casa porque no podía ver el Wetten dass…? (la versión alemana de donde nació nuestro famoso “¿Qué apostamos?”) Al fin y al cabo, tampoco fue para tanto. Cierto que habrá gente que se quedaría atrapada en el ascensor y demás, pero no creo que haya ocurrido nada demasiado grave. Desde aquí sólo quiero consolar a los que no pudieron venir al cumpleaños de Migue y tuvieron que andar con velas durante la noche con un dato conmovedor: cuando en noviembre de 1965 un apagón dejó a más de 30 millones de personas sin luz en diferentes estados de Estados Unidos y parte de Candá ―la madre de todos los apagones habidos y por haber― los afectados decidieron arrimarse para no pasar frío. Nueve meses después, nacieron más niños en esa región que en los últimos veinte años. Bueno, no sé cuántos nacieron, lo que quiero decir es que no hay mejor excusa que un apagón para irse temprano a la cama con la parienta ―o con el pariente―.
Nos veremos por aquí para compartir esas cosas difíciles de explicar cuando el otro no está delante.
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Pablo Rivera
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