Beca Erasmus o la escuela de Óscar Pereiro
25.10.06 @ 14:16:36. Archivado en Sobre el autor
Esta mañana ha venido Nacho a desayunar a casa, como acostumbra últimamente. Si al menos me dejase lavarme la cara… pero es que cada vez viene más temprano. Para mi sorpresa, no se dirige a la cocina, sino a mi habitación.
—Buenos días Paschka, ponme Internet —me dice.
—Ya está puesto, Nacho.
Se sienta y comienza a buscar en la red. Le pregunto si quiere café.
—¿Tendrás huevos de preguntarme si quiero café? Gracias a ti me paso la vida bebiendo cola-cao. ¿Acaso no has releído mis libros?
Le contesto que claro que los he releído, es más, los he escrito yo. Voy a la cocina y preparo un café para mí y un cola-cao para él. Hago un par de tostadas y vuelvo a la habitación. Nacho se levanta de la silla y señala con el dedo índice la pantalla de mi ordenador:
—¡Mira!
Echo un vistazo al monitor y veo una noticia en la página de un periódico español. La noticia dice que los estudiantes universitarios que disfruten de una beca Erasmus (estancia de estudios en una universidad del extranjero de entre cuatro y nueve meses) recibirán una media de 4000 euros. Cuando uno ve estas cosas lo mejor es seguir leyendo. Algunos de ellos podrán llegar a cobrar 6000 euros. Es decir, que durante los próximos cuatro años, tendremos a 82000 estudiantes universitarios con unos 4000 ó 6000 euros en el bolsillo cada uno.
Y es que ya no se lleva pasar un fin de semana en Londres con dos o tres amigos: aprovechar un puente para tener un día más, madrugar para coger los vuelos baratos, llevar sólo equipaje de mano para no tener que esperar a recoger la maleta, sacarte el carné de alberguista para dormir en algún hostal compartiendo habitación con once personas más. Tampoco se lleva hacer el Interrail y pasar dos semanas viajando por Europa sin tiempo para ducharte porque a la que cierras los ojos ya te has perdido un país. Lo que se lleva ahora es irse un año a cualquier país de Europa a “pegarse la fiesta”. El presidente del Gobierno asegura que es una buena forma de aprender idiomas y es cierto. Conozco a muchísimos alemanes que sin salir de Leipzig han aprendido español gracias a los universitarios que han venido aquí “a aprender alemán”. Son los que Nacho conoce como trepas: aquellos que se aprovechan de que saben más español que tú alemán para hablar contigo en castellano. Lejos de aplicar la lógica y decidir hablar en alemán, puesto que están en Alemania, la mayoría de estos Erasmus van por ahí promocionando la lengua latina. Grata forma de aprender alemán.
Es lógico que de buenas a primeras estos trepas intenten hablarte en español, ya que tienen en la cabeza la imagen prototípica del típico español que viene a Alemania a pasarlo bien sin tener ni idea del idioma autóctono. Pero supongo que somos así. ¿Quién no ha hecho un viaje organizado al extranjero y se ha alegrado al encontrarse a otro grupo de turistas españoles? La mayoría de las veces reconoces que alguien está hablando en español por el tono de la voz, no por entender lo que está diciendo.
Por fortuna, no todos son así: hay alemanes muy majos que, pese a que saben español, hablan contigo en alemán e incluso te dan una explicación de diccionario monolingüe, no una de diccionario bilingüe. También hay españoles que, por muy poco alemán que sepan, no consienten que les hablen en su idioma, ya que han venido aquí para aprender. Nacho lo llama “La escuela de Óscar Pereiro”. Todo viene a propósito de unas declaraciones que hizo el ciclista en el Tour de Francia de 2005. Durante la hegemonía de Lance Armstrong y su equipo en la clásica gala, este corredor joven y entonces desconocido aseguró que no haría un kilómetro a rueda de Discovery Channel (equipo que lideraba el estadounidense). Obviamente no podía atacar siempre ni ganar a Armstrong, pero lo dio siempre todo y no se contentó con ir al ritmo que imponía el equipo del líder de la carrera. Acabó entre los diez primeros, ganó una etapa e hizo segundo en otra. Al año siguiente, se proclamó campeón del Tour y me da igual que descalificaran a Landis o que antes de empezar la carrera no dejasen participar a “los mejores” por presunto dopaje. De no haber ganado, Óscar Pereiro habría seguido siendo de todas formas el ejemplo que todos hemos de seguir. Igual que él, yo no estoy dispuesto a hacer un kilómetro a rueda de los trepas.
Nos veremos por aquí para compartir esas cosas difíciles de explicar cuando el otro no está delante.
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Pablo Rivera
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