Parresía

Adviento: Apostar por la Esperanza

01.12.17 | 03:47. Archivado en Homilías

El infierno es carencia de esperanza, y no en vano a la puerta del infierno de Dante está escrito: "Abandonad toda la esperanza lo que aquí entráis". Cronos (dios griego del tiempo) se devora a sus hijos, el futuro puede ser horror. Para el cristianismo, el futuro es "adviento": Alguien Viene a vencer nuestra incapacidad de aceptar el amor incondicional de Dios.

Evangelio según MARCOS (13,33-37)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Mirad, VIGILAD: pues no sabéis cuándo es el momento.
Es igual que un hombre que se fue de viaje y dejó su casa, y dio a cada uno de sus criados su tarea, encargando al portero que velara.
VELAD entonces, pues no sabéis cuándo vendrá el dueño de la casa, si al atardecer, o a medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer; no sea que venga inesperadamente y os encuentre dormidos.
Lo que os digo a vosotros lo digo a todos: ¡VELAD!»

APOSTAR POR LA ESPERANZA

Una sociedad des-creída es también una cultura des-esperanzada, una sociedad des-confiada.
Y así, la fe supone una teología (un Dios creíble), del mismo modo el amor supone una imagen de Dios (¡Dios es amor!), la esperanza presupone cierto rostro de Dios (confiable).
Esto también, implica una antropología: “Dum spiro, spero” (“Mientras hay vida, hay esperanza”). Al modo, de cierto instinto de conservación: la apertura confiada al porvenir nos es consustancial.

La esperanza cristiana, no es para sí misma, sino para el mundo: por eso es nuestra obligación contribuir a la regeneración de las esperanzas seculares. “El Dios de la esperanza los colme de gozo y paz en la fe, HASTA REBOSAR LA ESPERANZA por la fuerza del Espíritu (Rm. 15,13), o sea para comunicarla...
Lo especifico de la esperanza, según Pablo es “Spes contra spem” (Rm. 4,18), aguardar con confianza lo naturalmente “imposible para los hombres, más no para Dios” (Mc. 10,27), consciente de que sólo haciendo posible tenemos derecho a esperar lo imposible.
La esperanza supone la fe: quién se sabe amado infinitamente, va a contemplar el futuro con esperanza. El ser humano se adhiere personalmente a aquel en quién confía; y sólo puede confiar en aquel a quien ama.

MEDITACIÓN SOBRE LA ESPERANZA

(Citas del libro de J. Moltmann, a modo de celebración a los 50 años, escrito en 1966)

“El Dios de quien aquí se habla no es un Dios INTRAmundano o EXTRAmundano, sino el "Dios de la esperanza" (Rom 15, 13);
un Dios que, no podemos tener DENTRO de nosotros
o por ENCIMA de nosotros,
sino, DELANTE de nosotros,
un Dios al que, por tal motivo, no lo podemos tampoco "tener", sino sólo aguardar en una esperanza activa”.

(Son citas “libres” del libro: TEOLOGÍA DE LA ESPERANZA de Jürgen Moltmann, Sígueme. Salamanca. 1977. p.21, las mayúsculas las agrego como formas de destacar ideas del autor).

“Todos los predicados adjudicado a Cristo
dicen no sólo quién FUE y quién ES,
sino que implican afirmaciones acerca de quién SERÁ y qué hay que aguardar de él.
Todos esos predicados afirman: "El es nuestra esperanza" (Col 1, 27)…

(Moltmann p. 22).

“Los enunciados de la promesa que nos hablan de esperanza tienen que entrar en colisión con la realidad experimentable en el presente.
No son resultado de experiencia,
sino que constituyen la condición de posibilidad de experiencias nuevas.
No pretenden iluminar la realidad que está AHÍ,
sino la realidad que VIENE.
No aspiran a copiar en el espíritu la realidad que existe,
sino a insertar esa realidad en el cambio que está prometido y que esperamos.
No quieren ir a la zaga de la realidad, sino precederla.
De este modo la tornan histórica”.
(Moltmann p. 22-23).

“A partir de la resurrección del crucificado.
La esperanza de la fe,
se transforma en "apasionamiento por lo posible" (Kierkegaard),
porque puede ser apasionamiento por lo posibilitado.

(Moltmann, p.25).

“En la vida cristiana la fe posee prioridad causal,
pero la esperanza tiene la primacía.
Sin el conocimiento de la fe, fundado en Cristo, la esperanza se convierte en utopía que se pierde en el vacío.
Pero sin la esperanza, la fe decae, se transforma en pusilanimidad y, por fin, en fe muerta.
Mediante la fe encuentra el hombre la senda de la verdadera vida, pero sólo la esperanza le mantiene en esa senda”.
(Moltmann, p. 26).

“Creer significa rebasar, las barreras que han sido derribadas por la resurrección del crucificado.
La fe cristiana, no puede tener nada que ver con la huida del mundo, con la resignación y los subterfugios.
En esta esperanza, el creyente no se evade de este valle de lágrimas hacia un mundo imaginario, ni tampoco se desliga de la tierra.
Para decirlo con palabras de Ludwig Feuerbach,
la esperanza "sustituye el más allá sobre nuestro sepulcro en el cielo
por el más allá sobre nuestro sepulcro en la tierra,
lo reemplaza por el futuro histórico,
por el futuro de la humanidad" (Das Wesen der Religión, 1840).
En la resurrección de Cristo la esperanza no ve la eternidad del cielo,
sino precisamente el futuro de la tierra sobre le que se yergue su cruz.
Para la esperanza cristiana, la cruz es la esperanza de la tierra.
(Moltmann p. 26).

“Esto significa que esperanza cristiana no podrá conformarse jamás con los sucesos inevitables de esta tierra, ni con la fatalidad de la muerte, ni con el mal que engendra constantemente otros males.
La resurrección de Cristo no es sólo un alivio en una vida llena de asechanzas y condenas a morir, sino también la contradicción de Dios al sufrimiento y la muerte, a la humillación y la injuria, a la maldad del mal.
Para la esperanza, Cristo no es sólo consuelo en el sufrimiento, sino también la protesta de la promesa de Dios contra el sufrimiento.
Si Pablo llama a la muerte el "último enemigo" (1 Cor 15, 26), también hay que proclamar, que la esperanza de la resurrección— es el enemigo de la muerte y de un mundo que se conforma con ella.
Por esto la fe, cuando se dilata hasta llegar a la esperanza, no Aquieta sino que INquieta, no pacifica sino que IMpacienta. La fe no aplaca el cor inquietum, sino que ella misma es ese cor inquietum en el hombre. El que espera en Cristo no puede conformarse ya con la realidad dada, sino que comienza a sufrir a causa de ella, a contradecirla”
.
(Moltmann, p. 27).

“La esperanza mantiene disconforme al hombre, hasta que llegue el gran cumplimiento de todas las promesas de Dios. Está esperanza transforma a la comunidad cristiana en una constante inquietud dentro de aquellas sociedades humanas que quisieran estabilizarse, convirtiéndose en la "ciudad permanente". Transforma a la comunidad cristiana en fuente de impulsos siempre nuevos que incitan a realizar aquí el derecho, la libertad y la humanidad, a la luz del futuro anunciado que debe venir. Esta comunidad cristiana está obligada a la "responsabilidad de la esperanza" que hay en ella (1 Pe 3, 15)”.

(Moltmann, p. 27-28).


El pecado de la DESESPERACIÓN


“La tentación no consiste tanto en querer ser, como Dios, sino en la debilidad, en el desaliento, en el cansancio de no querer ser aquello que Dios nos propone”…
“Dios ha elevado al hombre y le ha otorgado un horizonte despejado hacia lo libre, hacia lo abierto, pero el hombre queda rezagado, el hombre falla.
Dios juzga al hombre digno de sus promesas, pero éste no se atreve a aquello que se le propone”.

(Moltmann, p. 28).

“En su libro titulado SOBRE LA ESPERANZA (1949), JOSEPH PIEPER ha mostrado muy bellamente cómo esta falta de esperanza puede adoptar dos formas: puede ser presunción, y puede ser desesperación. Ambas son formas del pecado contra la esperanza.
La presunción es una anticipación inoportuna, arbitraria, del cumplimiento de lo que esperamos de Dios.
La desesperación es la anticipación inoportuna, arbitraria, del no cumplimiento de lo que esperamos de Dios.
Ambas formas de falta de esperanza, eliminan el carácter itinerante de ésta. "Tanto en la desesperación como en la presunción se petrifica y congela lo verdaderamente humano, eso que únicamente la esperanza consigue mantener en una movilidad fluida" (p. 691)”.

(Moltmann, p. 29).

"Pero el que no espera lo inesperado,
no lo encontrará" (Heráclito)”.

(Moltmann, p. 31)


“Sólo la esperanza merece ser calificada de "realista", pues sólo ella toma en serio las posibilidades que atraviesan todo lo real. La esperanza no toma las cosas exactamente tal como se encuentran ahí, sino tal como caminan, tal como se mueven y pueden modificarse en sus posibilidades”.
(J. Moltmann, p. 31)

Bibliografía:
Teología de la Esperanza.
Jürgen Moltmann.
Sígueme. Salamanca. 1977.

¡Saludos cordiales!
Juan Manuel


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Comentarios
  • Comentario por Milton 01.12.17 | 14:57

    San Agustín, ad Hesych., epíst. 80
    No habló así solamente para los que entonces le oían, sino también para los sucesores de aquellos, los anteriores a nosotros, para nosotros mismos y los que sigan después de nosotros hasta su última venida. ¿Acaso aquel día ha de encontrar a todos los hombres en esta vida, o se dirigen también a los difuntos estas palabras: "Velad, no sea que, viniendo de repente, os encuentre dormidos"? Porque ¿Cómo habla así a todos, no dirigiéndose más que a los que vio entonces, sino es porque a todos concierne, como he dicho? Así, pues, ese día será para cada uno aquél en que salga de este mundo tal y como deba ser juzgado. Por ello debe vigilar todo cristiano, para que no le halle desprevenido la venida del Señor, pues hallará desprevenido aquel día a todo el que no esté prevenido el último día de su vida.

  • Comentario por Milton 01.12.17 | 14:54

    Los versículos finales (vv. 28-37) son un resumen didáctico de cuál debe ser la actitud de los discípulos del Señor (v. 37): estar en vela, vigilantes (vv. 33.35.37). Lo seguro es que el Señor vendrá: tan seguro como lo muestra el ciclo de la higuera y el dueño de la casa que anuncia su vuelta a los criados. El discípulo debe velar. «Quiso ocultarnos esto para que permanezcamos en vela y para que cada uno de nosotros pueda pensar que este acontecimiento se producirá durante su vida (...). Ha dicho muy claramente que vendrá, pero sin precisar en qué momento. Así todas las generaciones y siglos lo esperan ardientemente» (S. Efrén, Com. in Diatessar. 18,15-17). La Iglesia nos estimula a avivar esta vigilia en la liturgia del Adviento.


  • Comentario por Milton 01.12.17 | 14:52

    Protestantismo herético modernista

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