Parresía

¿La parábola de los “cristianos anónimos”?

23.11.17 | 17:27. Archivado en Homilías

El Vaticano Il afirmó: la posible salvación de aquellos que no profesan la fe explícita en Cristo: "Los que sin culpa propia ignoran el evangelio de Cristo y de su iglesia y, sin embargo, buscan a Dios con sincero corazón y se esfuerzan, bajo la influencia de la gracia en cumplir en sus obras la voluntad de Dios que conocen mediante la voz de su conciencia, pueden alcanzar la salvación eterna" (Lumen Gentium n. 16; cfr Gaudium et Spes n. 22 45). La originalidad del gran teólogo Karl Rahner consistió en dar razón de cómo es posible lo afirmado por el concilio teniendo en cuenta todas las exigencias de la fe.

Evangelio de Mateo (25,31-46)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria, y serán reunidas ante él todas las naciones. Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas, de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda.

Entonces dirá el rey a los de su DERECHA:
"Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme."

Entonces los justos le contestarán:
"Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?" Y el rey les dirá: "Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis."

Y entonces dirá a los de su IZQUIERDA:
"Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis.

Entonces también éstos contestarán:
"Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistirnos?" Y él replicará: "Os aseguro que cada vez que no lo hicisteis con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicisteis conmigo." Y éstos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.»

(I) MATEO está estructurado
en cinco discurso: una estructura concéntrica.

a. Sermón de la montaña = bienaventurado el pobre

b. Sermón misionero (hacer de la iglesia)

c. Sermón de las parábolas

b´. Sermón de la Iglesia (el ser)

a´. Sermón escatológico = el pobre juzga

La parábola del juicio final (Mt.25,31-46), viene a radicalizar-revelar (apo-calipsis) el sentido decisivo de las bienaventuranzas. En el pobre: Cristo se nos hace parusía (segunda y definitiva venida del Cristo, el único salvador).

(II) UN CRISTIANISMO “POSIBLE”

Nosotros no sabemos-podemos “multiplicar” los panes; Tampoco sabemos-podemos “curar” enfermos. Vale decir, nosotros no sabemos-podemos hacer “milagros” (los milagros no se hacen, son don y gracia),
es decir, no somos dioses para hacer milagros…

Por eso en Mt 25, 31-46, el Evangelio se “humaniza” y se torna “posible”:
Sí podemos compartir el pan con el hambriento. También podemos-sabemos visitar al enfermo o cautivo en la cárcel, podemos-sabemos vestir al desnudo…

Es notable como Mateo se auto-corrige, o produce un “corrimiento” de la magia-milagro a la ÉTICA: lo divino-inalcanzable se troca humano práctico-posible.

(III) VOLVER A LO ESENCIAL,

El pobre como el único absoluto (definitivo-decisivo-escatológico)
en la tierra aquí y ahora… Todo lo demás es una “dis-tracción”…

Una interpelación desde América latina: Hugo Assmann

«Si la situación histórica de dependencia y dominación de dos tercios de la humanidad, con sus treinta millones anuales de muertos de hambre y desnutrición, no se convierte en el punto de partida de cualquier práctica cristiana hoy, la fe no podrá situar y concretar históricamente sus temas fundamentales.
Sus preguntas no serán preguntas reales. Pasarán al lado del hombre real...
Es necesario salvar al cristianismo de su cinismo».
TEOLOGÍA DESDE LA PRAXIS DE LA LIBERACIÓN
(Salamanca, 1980) d. Sígueme, pág.40

(IV) Un interpretación eclesial:


CARTA ENCÍCLICA REDEMPTOR HOMINIS DE JUAN PABLO II

“Para nosotros los cristianos esta responsabilidad se hace particularmente evidente, cuando recordamos —y debemos recordarlo siempre— la escena del juicio final, según las palabras de Cristo transmitidas en el evangelio de San Mateo (Mt. 25,31-46).
Esta escena escatológica debe ser aplicada siempre a la historia del hombre, debe ser siempre «medida» de los actos humanos como un esquema esencial de un examen de conciencia para cada uno y para todos: «tuve hambre, y no me disteis de comer; ... estuve desnudo, y no me vestisteis; ... en la cárcel, y no me visitasteis». Estas palabras adquieren una mayor carga amonestadora, si pensamos que, en vez del pan y de la ayuda cultural a los nuevos estados y naciones que se están despertando a la vida independiente, se les ofrece a veces en abundancia armas modernas y medios de destrucción, puestos al servicio de conflictos armados y de guerras que no son tanto una exigencia de la defensa de sus justos derechos y de su soberanía sino más bien una forma de «patriotería», de imperialismo, de neocolonialismo de distinto tipo. Todos sabemos bien que las zonas de miseria o de hambre que existen en nuestro globo, hubieran podido ser «fertilizadas» en breve tiempo, si las gigantescas inversiones de armamentos que sirven a la guerra y a la destrucción, hubieran sido cambiadas en inversiones para el alimento que sirvan a la vida.
Es posible que esta consideración quede parcialmente «abstracta», es posible que ofrezca la ocasión a una y otra parte para acusarse recíprocamente, olvidando cada una las propias culpas. Es posible que provoque también nuevas acusaciones contra la Iglesia. Esta, en cambio, no disponiendo de otras armas, sino las del espíritu, de la palabra y del amor, no puede renunciar a anunciar «la palabra... a tiempo y a destiempo». Por esto no cesa de pedir a cada una de las dos partes, y de pedir a todos en nombre de Dios y en nombre del hombre: ¡no matéis! ¡No preparéis a los hombres destrucciones y exterminio! ¡Pensad en vuestros hermanos que sufren hambre y miseria! ¡Respetad la dignidad y la libertad de cada uno!
(al final del nº 16).

La mirada de un biblista: Xabier Pikaza

(El texto es un resumen “libre” mío)

La parábola presenta dos aspectos claramente armonizables:
Por un lado, ha sido el pobre ha asumido la pequeñez y el sufrimiento de la tierra, compartiendo la suerte de los condenados.
Por otro, es servidor del pobre: evangeliza a los pequeños, cura, perdona y fomenta la esperanza entre los hombres.
Estos dos aspectos culminan en la cruz (Cristo sufre) y en la resurrección (puede ayudarnos). Un Cristo Señor puro estaría fuera de la marcha dolorosa de la historia; un Cristo sólo sufriente sería incapaz de liberar a los pobres, ofreciendo salvación definitiva. Sólo donde confluyen ambos rasgos puede haber evangelio e Iglesia.
Por eso, en el principio todo- es gracia: hay salvación porque el Señor Jesús "se encarna" en los pequeños a lo largo de la historia, alentando nuestra vida desde el duro camino de los pobres (hambrientos, sedientos, exiliados, enfermos, cautivos, etc.).
Pero después la misma gracia se vuelve exigencia: la encarnación gratuita de Cristo en los pequeños lleva a la urgencia pascual del compromiso, y sólo la entendemos si damos de comer a los hambrientos, acogemos a los exiliados, liberamos a los cautivos, como indica Mt 25.

El camino de Jesús se expresa en dos fraternidades.
Hay una fraternidad de los pobres (hambrientos, sedientos, exiliados, encarcelados...): por ellos se extiende el evangelio en el camino de la historia, conforme al lema "los pobres nos evangelizan" (manifiestan el rostro de Jesús en la tierra).
Hay, en segundo lugar, una fraternidad del servicio liberador conforme a Mt 12,50, donde se llama hermanos de Jesús a los que "cumplen la voluntad del Padre", sirviendo (dando de comer y beber, acogiendo) y ayudando a los necesitados. En esta línea surge la "fraternidad" de los liberadores.

Ambos caminos de fraternidad se han vinculado, de manera que Jesús es, a la vez, el más pequeño de todos y el más grande servidor universal. Generalmente suelen separarse en este mundo los dos planos. Pensamos que el pequeño es inútil, que no tiene otra función que padecer sobre la tierra. De manera convergente, suponemos que grande es quien se impone desde arriba.
Jesús vincula esos momentos, en gesto universal de nueva fraternidad, siendo a la vez pequeño y grande. Verdaderamente es pequeño, el más pobre de todos (en pasión y muerte). Pero en esa misma pequeñez es grande, porque ayuda a los demás y los redime.

Los pobres ya se encuentran redimidos desde Cristo por ser pobres: no tienen que comprar su salvación ni ganar la recompensa de Dios por sus virtudes especiales. Dios los ama, está en ellos simplemente porque es Dios y porque están necesitados. Pues bien, debemos añadir que exclusivamente pobres, dependientes en sentido pleno, sólo pueden ser aquellos que se encuentran en la misma frontera de lo humano: deficientes mentales, enfermos graves, niños sin uso de razón. Estos forman la pasión del mundo: no pueden actuar; sufren o dependen de otros. Mt 25 supone que ellos están ya asumidos y salvados en la fraternidad de Cristo.

Pero una mayoría de pobres pueden ser al mismo tiempo activos y realizarse como "servidores": siendo hermanos de Jesús en cuanto necesitados, ellos deben asumir y explicitar esa fraternidad en actitud de acción de amor hacia los otros. De esa forma, el mismo pobre se desvela en otro plano como verdadero rico: puede acoger, acompañar y, en cierto aspecto, ayudar a los que viven a su lado.

Los pobres de este mundo, hermanos de Jesús, son por tanto portadores de esperanza mesiánica. Ellos expresan el misterio del Dios encarnado; ellos actúan en gesto solidario, ofreciendo en su camino espacio de vida y realización para aquellos mismos ricos que deseen (reciban) la gracia de hacerse servidores de los otros. Desde la frontera del mundo, en la periferia de la tierra, los pobres inician con Jesús un movimiento de amor y ofrecen (cosechan) esperanza en el camino de la historia.

La parábola de Mt 25 se convierte en kerigma de gracia y en profecía de cambio social por medio de la Iglesia. Son cristianos verdaderos los que encuentran a Jesús en la pobreza, iniciando un movimiento de transformación, desde el reverso mismo de la historia.

Reseña Bíblica. Los Profetas.
Asociación bíblica española.
Primavera 1993. nº 1. Verbo Divino.

Nota bibliográfica:

Xabier Pikaza.
Hermanos de Jesús y Servidores de los más pequeños (Mt. 25, 31-46).
Salamanca. Sígueme. 1984. 458 páginas.

¡Saludos cordiales!
Juan Manuel


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Comentarios
  • Comentario por Milton 24.11.17 | 02:04

    Este "giro antropocéntrico", que reemplaza a Dios por el hombre como el centro del pensamiento religioso, no es una novedad, pues hubo muchos en la historia del cristianismo. Lo nuevo es que, esta vez, se produce dentro de la teología católica y que es aprovechado para una finalidad muy concreta: acercar el cristianismo al marxismo.

  • Comentario por Milton 24.11.17 | 01:53

    Una de las causas principales del actual caos en la teología es su cambio de orientación, de teocéntrica en antropocéntrica, de una teología concentrada en Dios a una teología concentrada en el hombre.
    Muchos factores contribuyeron en la realización de esta "revolución copernicana" en la teología, es decir, en este "giro antropológico"; pero si se trata de la teología católica contemporánea, no hay duda de que el primer responsable de este cambio y, en consecuencia, de todos los males por él producidos, es el teólogo alemán Karl Rahner.

  • Comentario por Milton 24.11.17 | 01:44

    Los pobres por consiguiente no se deben avergonzar de su pobreza ni desdeñar la caridad de los ricos, sobre todo teniendo en vista el ejemplo de Jesús Redentor, que, pudiendo nacer en la riqueza se hizo pobre para ennoblecer la pobreza y enriquecerla con méritos incomparables para el cielo. (Enc. Rerum Novarum)

    Para la solución de la cuestión obrera mucho pueden contribuir los capitalistas y los mismos obreros con instituciones destinadas a socorrer a los necesitados y a aproximar y reunir las dos clases entre sí. Tales son las sociedades de socorros mutuos y de seguros privados, los patronatos para niños y, en particular, las corporaciones de artes yoficios. (Enc. Rerum Novarum)

  • Comentario por Milton 24.11.17 | 01:40

    San Gregorio Magno, moralia 26,25

    Mas éstos a quienes dirá el Juez cuando venga, teniéndolos a la derecha: "Tuve hambre", son la parte de los escogidos que son juzgados y reinan, los que limpian las manchas de la vida con lágrimas, los que redimiendo los pecados precedentes con las acciones buenas consiguientes, todo lo ilícito que obraron en otro tiempo, lo cubren enteramente ante los ojos del juez. Y hay otros que no son juzgados y reinan, los cuales superan los preceptos de la ley con la virtud de la perfección.

  • Comentario por Milton 24.11.17 | 01:38

    Rábano

    Pues en un sentido místico observa las leyes del verdadero amor, quien al que tiene hambre y sed de justicia le alimenta con el pan de la palabra, o bien le da de beber la bebida de la sabiduría, y el que recibe en la casa de la Madre Iglesia al que anda errante por la herejía o por el pecado, y el que admite al que está enfermo en la fe.


  • Comentario por Milton 24.11.17 | 01:34

    La existencia de un castigo eterno para los condenados y de un premio eterno para los elegidos es un dogma de fe definido solemnemente por el Magisterio de la Iglesia en el año 1215: «Jesucristo (...) ha de venir al fin del mundo, para juzgar a los vivos y a los muertos, y dar a cada uno según sus obras tanto a los réprobos como a los elegidos: todos los cuales resucitarán con sus propios cuerpos que ahora tienen, para recibir según sus obras —buenas o malas—: aquéllos, con el diablo, castigo eterno; y éstos, con Cristo, gloria sempiterna» (Conc. de Letrán IV, De fide catholica, cap. 1).

  • Comentario por Milton 24.11.17 | 01:33

    Las dimensiones del amor de Dios se miden por las obras de servicio a los demás: «Acá solas estas dos que nos pide el Señor; amor de Su Majestad y del prójimo; es en lo que hemos de trabajar. Guardándolas con perfección, hacemos su voluntad (...) La más cierta señal que —a mi parecer— hay de si guardamos estas dos cosas, es guardando bien la del amor del prójimo; porque si amamos a Dios no se puede saber (aunque hay indicios grandes para entender que le amamos), mas el amor del prójimo, sí. Y estad ciertas que mientras más en éste os viereis aprovechadas, más lo estáis en el amor de Dios; porque es tan grande el que Su Majestad nos tiene, que en pago del que tenemos a el prójimo, hará que crezca el que tenemos a Su Majestad por mil maneras; en esto yo no puedo dudar» (Sta. Teresa de Jesús, Moradas 5,3,7-8).

  • Comentario por Milton 24.11.17 | 01:30

    Así, ante la urgencia de compartir el pan, algunos se ven tentados a poner entre paréntesis y a dejar para el mañana la evangelización: en primer lugar el pan, la Palabra para más tarde.
    Es un error mortal el separar ambas cosas hasta oponerlas entre sí. Por otra parte, el sentido cristiano sugiere espontáneamente lo mucho que hay que hacer en uno y otro sentido. Para otros, parece que la lucha necesaria por la justicia y la libertad humanas, entendidas en su sentido económico y político, constituye lo esencial y el todo de la salvación. Para éstos, el Evangelio se reduce a un evangelio puramente terrestre. (Congregación para la Doctrina de la Fe. Instrucción sobre algunos aspectos de la Teología de la Liberación, VI, 3-4, 6 de agosto de 1984)
    ¡Saludos cordiales!


  • Comentario por Milton 24.11.17 | 01:27

    En la época actual, se puede percibir el mismo peligro en los intentos por construir un hegelianismo o un marxismo supuestamente cristianos. (Juan Pablo II. Discurso a los obispos de Zaire en visita ad limina, n. 6, 30 de abril de 1983)

    ¡Saludos cordiales!

  • Comentario por Milton 24.11.17 | 01:25

    Por último, también la Congregación para la Doctrina de la Fe, en cumplimiento de su específica tarea al servicio del magisterio universal del Romano Pontífice, ha debido intervenir para señalar el peligro que comporta asumir acríticamente, por parte de algunos TEÓLOGOS DE LA LIBERACIÓN, tesis y metodologías derivadas del marxismo.
    Así pues, en el pasado el Magisterio ha ejercido repetidamente y bajo diversas modalidades el discernimiento en materia filosófica. Todo lo que mis Venerados Predecesores han enseñado es una preciosa contribución que no se puede olvidar. (Juan Pablo II. Encíclica Fides et ratio, n. 54, 14 de septiembre de 1998).

    ¡Saludos cordiales!


  • Comentario por Milton 24.11.17 | 01:18

    J. A. Sayés, en su libro “La esencia del cristianismo. Diálogo con K. Rahner y H.U. von Balthasar” concluye:

    “Cristiano es solamente aquél que, incorporado a Cristo por el Bautismo, lo confiesa como Hijo de Dios Salvador… Nadie niega que la salvación de Cristo pueda llegar a los paganos; pero no aceptamos nunca que son cristianos, mientras no lo confiesen como Hijo de Dios y se incorporen a Él por el Bautismo”

    ¡Saludos cordiales!

  • Comentario por Milton 24.11.17 | 01:17

    Rahner relativiza el catolicismo cuando augura que la fidelidad a la propia conciencia, más allá de cualquier religión, es camino seguro para la salvación. Con el concepto de “cristianismo anónimo”, quiere significar que cada uno ha de vivir de acuerdo con su conciencia, sin importar si es ateo o si pertenece a una religión; de tal modo que si es fiel a su conciencia puede lograr así la vida eterna. Rahner era en el fondo, un idealista y un agnóstico; lo cual es totalmente irreconciliable con la fe cristiano.

    La teología como tal queda reducida a una antropología. Cada hombre tiene su propia verdad, por lo que no se puede imponer la verdad a nadie. Como diría von Balthasar: “la verdad es sinfónica”. Con ello se acaba, entre otras cosas, con el Magisterio de la Iglesia y se relativizan los dogmas.



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