Parresía

09.09.17 | 23:05. Archivado en Homilías

“Homo homini lupus”, famosa y dura verdad que Thomas Hobbes puso en evidencia y como advertencia para toda la humanidad. Jean Paul Sartre dirá que “el otro es mi infierno”, recurriendo al lenguaje religioso más radical, algo así como cierto juicio final. En este contexto es agradable, recordar a Romano Guardini, cuando dijo: “el otro es gracia”. No es mi límite (Sartre), no es mi enemigo (Hobbes), no es “polemos” (Hegel); el otro - en el cristianismo- es mi posibilidad y riqueza, para desplegar al máximo mi libertad, en ámbito de gracia y creatividad.

Lectura del Evangelio de Mateo (Mt 18,15-20)

« Si tu hermano peca contra ti, vete a corregirlo, a solas tú con él.
Si te escucha, habrás ganado a tu hermano.
Si no te escucha, toma todavía contigo uno o dos,
para que todo asunto quede zanjado por la palabra de dos o tres testigos.
Si no quiere escucharles, díselo a la iglesia;
y si hasta a la Iglesia no quiere escuchar,
sea para ti como el gentil y el publicano.

En verdad os digo:
todo lo que atéis en la tierra, quedará atado en el cielo;
y todo lo que desatéis en la tierra, quedará desatado en el cielo.

También en verdad os digo que
si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo,
sea lo que fuere, lo conseguirán de mi Padre, que está en los cielos.

Porque
( a) donde
( b ) están dos o tres
( c ) reunidos en mi nombre,
( d ) allí estoy en medio de ellos».

GENERALIDADES

Sabemos que Mateo está estructurado en torno a cinco discursos (“Pentateuco o Torá cristiana”). El texto de hoy está en el “cuarto sermón”, conocido como el “discurso eclesiástico o comunitario”. Si el segundo discurso de esta evangelio, trató del “hacer” de la iglesia, en este sermón (según la estructura “quiásmica”) trata del “ser” de la comunidad de Jesús. Esto es suficiente para señalar su relevancia.
Recordemos, que de los cuatro evangelios, sólo Mateo usa la palabra “iglesia”, la primera vez en el capítulo 16, cuando Jesús dialoga con Pedro y aquí en el capítulo 18, cuando habla a toda la comunidad.

ESTRUCTURA LITERARIA

El capítulo 18 de Mateo, se puede organizar como un quiasmo:
Primera parte:
( a ) Palabra clave: “PEQUEÑO”
( b ) Una parábola: oveja perdida
( c ) Cierra con la mención del “Padre.

Segunda parte:
( a´ ) Palabra cave: “HERMANO”
( b´ )Una parábola: el deudor inmisericorde
( c´ ) Cierra con la mención del “Padre”.

Este análisis puede orientar la aproximación al texto: la primera parte de este discurso habla de la iglesia “ad extra” (pequeños) y que la segunda parte trata de la iglesia “ad intra” (hermanos).
El texto que leemos, tiene como temática la vida intra-comunitaria: la fraternidad, en este caso, el perdón. Esto es teológicamente clave para Mateo; pues, el concibe la iglesia como una fraternidad: “todos son hermanos” (Mt.23,8).
Esto tiene mucho que ver, con el contexto histórico de este evangelio que ha sido escrito en Siria de Antioquía, donde el “encuentro” entre judíos y paganos fue muy conflictivo. Es muy útil, recordar aquí, lo que Pablo cuenta en Gálatas cap. 1-2: la pelea entre Pablo, Santiago, Pedro y Bernabé.
También, es bueno situar las tensiones teológicas que debe asumir Mateo: asume el tema de la Cruz de Pablo, mediante, la asunción del Evangelio de Marcos, pero esta lo hace de modo crítico, no ingenuo. No acepta Mateo, el radicalismo de cierto paulinismo deformado (anti-nomista y anárquico); tampoco, comparte el frontal rechazo que ha hecho Marcos de las tradiciones de Galilea (conocida como fuente “Q”). Entienbde que Santiago, lidera una tradición conservadora radical, a la par, sabe que Pablo representa el radicalismo progresista y apertura. Ante estos dos frentes, Mateo opta por reivindicar la figura de “Pedro”, como hombre de diálogo, espacio de encuentro, de este modo la barca (= iglesia) no se partirá en dos…
Por ende, según el contexto literario, histórico y teológico, el tema de la fraternidad y de la reconciliación, para el evangelio de Mateo es decisivo, en esto se juega el futuro de la iglesia, su identidad, su verdad, su naturaleza…

DETALLES

1) Podríamos hablar de cierta “socialización del poder” de atar y desatar, que en el capítulo 16, parecía privilegio exclusivo de Pedro. Aquí aparece la iglesia “toda”, con esa capacidad, que se había reconocido a Pedro. Esto puede y debe vincularse, con la curación del paralítico, cuando la gente admirada exclma que jamás ha visto que el poder de ha concedido a los “hombres” todos (Mt. 9,8), en este caso, el poder de perdonar los pecados, y no sólo y exclusivamente, al Hijo del Hombre.

2) Para la oración judía “oficial” era necesario realizarla en alguna “sinagoga”, aquí Mateo no señala ningún espacio sacral, sino un encuentro inter personal.

3) En la oración oficial judía eran necesario 12 personas. Aquí Mateo habla de un pequeño grupo: dos o tres.

4) En la oración judía, de los 12 persona, al menos 10 debían ser varones y con dos mujeres se podía completar. Aquí, Mateo se muestra abierto a la iglesia de iguales, varón y mujer, en línea del “evangelio de Pablo” (Gál. 3,28).

5) El centro no es la Tora (ley), sino una persona (“nombre”), Jesús. Los primeros cristianos, incluso provenientes del judaísmo, ya no siguen tanto a Moisés, sino a Jesús.

(6) La gran inclusión semítica mateana “Dios con nosotros”, expresión con la que abre (Mt. 1,23) y cierra (Mt. 28,20) su evangelio, define su teología (imagen de Dios) y por ende, la esencia de la eclesiología de Mateo, de allí la relevancia de Mt. 18,20: “estoy en medio”.
Este es el mensaje nuclear de Mateo. Escribe a una comunidad de cristianos en “exilio, ex éxodo, en diáspora, en fuga, emigrando”, indocumentados diríamos hoy (“sudakas”), son huachos, parias… Mateo dice que no es cierto, que no tengan miedo, o están solos y a la deriva: ¡Dios está con nosotros!. Si Dios existe, nadie es un paria. Todos somos hermanos.
La eclesiología de Mateo (como la Lumen Gentium del Vaticano II) es eminentemente cristológica: Jesús está en medio nuestro. No se ha ido, no está lejos: no anda entre las nubes, como el Hijo del hombre de Daniel (7,13) o el relato de la Ascensión de Lucas. Por eso, Mateo no necesita escribir algo similar a Lucas, “Los Hechos de los Apóstoles”. La iglesia no existe sin Jesús, la iglesia hace presente a Jesús o no es nada.

Terminamos recordando un breve texto: LUMEN GENTIUM (del Concilio Vaticano II),
Capítulo I, El misterio de la Iglesia
1. (…) la Iglesia es en Cristo como un sacramento, o sea signo e instrumento de la unión íntima con Dios y de la unidad de todo el género humano.

¡Saludos cordiales!
Juan Manuel


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Comentarios
  • Comentario por Juan Manuel González 10.09.17 | 15:51

    Cuando escribe Mateo ( año 85 d. C. más o menos, casi 50 años de distancia del asesinato de Jesús),
    la iglesia inicia un proceso de "institucionalización": con sus elemtnos básicos: creencias, celebraciones, minsterios, ética, etc.
    En este marco, se comprende que la comunidad de los seguidores de Jesús (de Siria de Antuiquía), ya se esté gestando una rudimentaria "disciplina counitaria", para resolver conflictos internos.
    ¡Saludos cordiales!
    Juan Manuel

  • Comentario por Milton 10.09.17 | 00:38

    San Agustín, de civitate Dei, 1,9
    Con frecuencia la verdad se disimula criminalmente. Unas veces por no enseñar o no aconsejar a los malos, otras por no corregirlos y evitarles las reprensiones; ya por no tomarnos ese trabajo, ya por no perder su amistad, ya porque no nos sirvan de obstáculo y no nos perjudiquen en las cosas temporales, que desea adquirir nuestra ambición, o que nuestra debilidad tiene miedo de perder. Si alguno deja de reprender o de corregir a los que obran mal, con el pretexto de esperar una ocasión más oportuna, o creyendo que no se harán peores, o que no será un impedimento para enseñar a los que están débiles una vida buena y piadosa, o que no los retraerán de la fe ni los perseguirán, no me parece que todo esto se deba a una pasión, sino a un consejo de la caridad. Con mucha más razón deben corregir con caridad los jefes de las iglesias colocados al frente de ellas para perdonar, pero no lanzando insultos contra los pecadores. Y no están exentos de faltas ...

  • Comentario por Milton 10.09.17 | 00:36

    Dios lo acogerá también en la suya. La reconciliación con la Iglesia es inseparable de la reconciliación con Dios» (CCE 1445).

    Finalmente, Jesús subraya el valor y el poder de la oración en común (vv. 19-20). La afirmación de Jesús debió de ser, para sus discípulos, reveladora de su carácter divino, pues había una expresión contemporánea que decía que cuando dos hombres se reúnen para ocuparse de las palabras de la Ley, Dios mismo está en medio de ellos.

  • Comentario por Milton 10.09.17 | 00:35

    El pasaje recoge tres notas para la vida de la Iglesia: la práctica de la fraternidad, la potestad de los pastores y la oración en común. Los cristianos y, especialmente los pastores, deben velar por sus hermanos como hizo Cristo, para que ninguno se pierda (cfr Jn 17,12). Con la práctica de la corrección fraterna, se especifica una manera de cooperar a la salvación del hermano que se ha desviado (vv. 15-17). La última solución -tenerlo por «pagano y publicano» (v. 17)- equivale a la excomunión, entendida como recurso final para salvar su alma (cfr 1 Co 5,4-5).«También el Colegio de los Apóstoles, unido a su Cabeza, recibió la función de atar y desatar dada a Pedro» (C. Vat. II, Lum. gent. 22). La Tradición de la Iglesia ha entendido estas palabras del Señor (v. 18) en su sentido genuino: «Las palabras atar y desatar significan: aquél a quien excluyáis de vuestra comunión, será excluido de la comunión con Dios; aquél a quien recibáis de nuevo en vuestra comunión, Dios lo acogerá tambié...

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