Parresía

Trinidad: La democracia fundamental

19.05.17 | 16:00. Archivado en Homilías

No se trata de un texto especulativo (abstracto), sino experiencial (vivencial) y contemplativo (hondura). Aparece el lenguaje trinitario, en clave mística: Dios adentro (entusiasmo), el espíritu al interior (inspiración) y Jesús en medio nuestro (encarnación). El “texto” es exigente para ser comprendido, su contexto es claro, pero debe importamos su “pre-texto”, vale decir, desde lo leemos: des una antropología existencialista e intimista (Martín Buber) o desde una antropología social (E. Lévinas); desde los centro del mundo satisfecho o desde la periferia doliente.

Lectura del evangelio de Juan (14,15-21)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Si me amáis, guardaréis mis mandamientos.
Y yo le pediré al Padre que os dé otro Paráclito, que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad. El mundo no puede recibirlo, porque, no lo ve ni lo conoce; vosotros, en cambio, lo conocéis, porque mora con vosotros y está en vosotros.
No os dejaré huérfanos, volveré a vosotros. Dentro de poco el mundo no me verá, pero vosotros me veréis y viviréis, porque yo sigo viviendo. Entonces sabréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí y yo en vosotros.
El que acepta mis mandamientos y los guarda, ese me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo también lo amaré y me manifestaré a él».

CONTEXTO

En 14,1-14 Jesús se había presentado, como camino al Padre; ahora, en el texto de hoy, Jesús introduce la promesa del envío del Espíritu Santo, como Defensor, como presencia cierta, pero también la promesa de su venida en los discípulos.

ESTRUCTURA DEL TEXTO

Enmarcado por “amar” y “guardar mis mandamientos” en el versículo inicial (v. 15) y final (v. 21).
Dos partes:
1. Espíritu paráclito (vv. 16-17);
2. Vuelta del Señor (vv. 18-20).
Las palabras-guía: “Padre” y “vosotros”.
Sobresale la presencia trinitaria de Dios: Padre-Hijo-Espíritu.
También es destacable, la relación de la comunidad (“vosotros”) con la Trinidad, cifrada en los verbos recibir, ver, conocer, comprender, estar…; distintas “modalidades” de la vida creyente en profunda relación con Dios.

AMAR (v. 15)

14, 15. “Si ustedes me aman... yo rogare al Padre y les dará otro Paráclito”.
En el Antiguo Testamento, el amor a Dios es una exigencia que surge del hecho de la alianza, y se debe expresar con el cumplimiento de los mandamientos:
“... amaras a YHWH tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas” (Dt 6, 5);
“...el Dios fiel que... mantiene su alianza y su fidelidad con aquellos que lo aman y observan sus mandamientos” (Dt 7, 9);
“... Israel, esto es lo único que te pide YHWH, tu Dios:... que ames y sirvas a YHWH tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, observando sus mandamientos y sus preceptos...” (Dt 10, 12-13);
“Amaras a YHWH tu Dios, y observaras siempre sus prescripciones, sus preceptos, sus leyes y sus mandamientos” (Dt 11, 1).

A Jesús se lo debe amar cumpliendo sus mandamientos. “Guardar mis mandamientos”. El paralelismo con los vv. 23-24 indican que se trata de “guardar su palabra”. En este caso se refiere a la constancia en la fe, sin perder de vista el cumplimiento del mandamiento del amor.

EL PARÁCLITO (vv. 16-17)

14, 16. A los que cumplen sus mandamientos, Jesús les promete que intercederá ante el Padre para que les de otro “Pará-clito”, se debe traducir ‘el que es llamado para estar junto’. En el uso corriente se utilizo para designar al que asistía ayudando en cuestiones legales en el ámbito de las cortes reales. En los escritos rabínicos se encuentran ejemplos del uso de esta palabra para designar a un abogado o a un intercesor.
Este término “Paráclito” en el Nuevo aparece cinco veces; cuatro de ellas en el evangelio de Juan (en el contexto de la cena: 14, 16. 26; 15, 26; 16, 7) y una vez en 1 carta de Jn 2, 1. En el EVANGELIO es un titulo del ESPÍRITU SANTO, con diferentes significados. En 1ª carta de Juan se aplica a JESUCRISTO, con el sentido de “intercesor”.

14, 17a. Jesús anuncia la venida de “otro” Paráclito, que tendrá la misión de estar con los discípulos para siempre, y que es el “Espíritu de la Verdad”.
El Espíritu viene de Dios, en el evangelio es llamado “Espíritu de la Verdad”, porque cumplirá una función reveladora con respecto a los discípulos (16, 13-15). Como JESÚS es la revelación de la plenitud de verdad de Dios, el ESPÍRITU es la revelación de la verdad que es Jesús.

14, 17b. El mundo, entendido como la humanidad que se resiste a aceptar a Jesucristo como el Hijo de Dios, está incapacitado para recibir este don porque “no lo ve (= contemplación) ni lo conoce (= experiencia)”. Careciendo de esta mirada “contemplativa” y de esta “experiencia”, el mundo no tiene las condiciones para recibir al Paráclito.

LA VENIDA CON EL PADRE (vv. 18-20)

14, 18. Jesús se va pero vuelve a ellos. En otros momentos se dijo que el discípulo ‘iba’ hacia Jesucristo (p.e. 6, 35; 7, 37), ahora es Jesús el que va hacia los discípulos, en el marco de un movimiento simultaneo de ida hacia el Padre y de regreso hacia los discípulos.

14, 19. En su venida a los discípulos, Jesús se hará presente en una condición diferente que la que ha tenido hasta ese momento. Antes de su glorificación podía ser percibido por cualquier mirada humana. Pero después de ese breve periodo de tiempo que falta para que El vaya al Padre (13, 33), el mundo no lo podrá ‘contemplar’.
El mundo podía ver a Jesús solo exteriormente, pero no podrá percibir su verdadera condición de Hijo de Dios glorificado junto al Padre. Los discípulos, en cambio, serán capaces de ‘contemplar’ a Jesús. En el v. 17 se dijo que el mundo no podía recibir al Paráclito porque no lo ‘contemplaba’ ni lo ‘conocía’; ahora volverá a utilizar los mismos términos para decir que tampoco ‘contempla’ a Jesucristo, mientras que los discípulos lo ‘contemplaran’ (v. 19) y lo ‘conocerán’ (v. 20).

14, 20. “En aquel día” es una expresión frecuente en el Antiguo Testamento para designar el tiempo definitivo. En esta nueva situación, los discípulos ‘conocerán’ que Jesús esta en el Padre. Como en el v. 17, se trata del concepto semítico de ‘conocimiento’; además de la operación intelectual implica la experiencia. Los discípulos podrán ‘experimentar’ que Jesús esta en el Padre. Esta declaración implica que los discípulos estarán “injertados” dentro de la unidad de las personas divinas.

14,21. Si antes se dijo que quien ama a Jesús cumplirá sus mandamientos, ahora se dice en orden inverso que quienes tienen los mandamientos y los cumplen son los que aman a Jesús. Esta repetición sirve para dar lugar a una nueva promesa: el que ama a Jesús será amado por el Padre y por el mismo Jesús.
Jesús ha dicho que Dios amó al mundo antes de entregar a su Hijo Único (3, 16) y el relato de la cena comenzó con la solemne afirmación de que Jesús ha amado a los suyos antes de la llegada de “la Hora” (13, 1). El v. 21 presentan el amor de ambos hacia los discípulos.
El mor del Padre y de Jesucristo hacia el mundo y hacia los discípulos que antecede al envió y a la obra del Hijo, y este amor se verifica de una manera muy especial sobre aquellos que aceptan la palabra del Padre revelada por Jesús.

LA DEMOCRACIA FUNDAMENTAL

La Trinidad, entendida como comunión, presenta a la sociedad humana un modelo y realización de comunidad interpersonal que sirve a los pobres como instancia crítica para valorar las sociedades existentes y para esbozar la utopía de una convivencia humana.
La Trinidad es una inspiración para todo proyecto de cambio y de construcción de una sociedad más justa, que entonces "debe ser fraterna, igualitaria, rica en el espacio de expresión que concede a las diferencias personales y grupales". Esta concepción de la Trinidad como modelo utópico, crítico e inspirador para las sociedades humanas es un lugar común en la teología actual.

¡Saludos cordiales!
Juan Manuel


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Comentarios
  • Comentario por Juan Manuel González 19.05.17 | 18:55

    Siempre es reconfortante volver a escuchar a San Agustín, el gran obispo de Hipone (s. IV).
    ¡Saludos cordiales!
    Juan Manuel

  • Comentario por Milton 19.05.17 | 17:42

    San Agustín, ut supra
    ¿Por qué al decir que El vive habla de presente, y cuando dice que ellos vivirán, de futuro, sino porque la vida del cuerpo resucitado, que había de preceder en El, seguiría también en ellos? Y como su resurrección había de ser muy en breve, pone el verbo en presente, para significar la premura. Y en cambio, como la de ellos se dilataría hasta el fin del mundo, no dice vivís, sino viviréis. Porque El vive, viviremos nosotros. Por el hombre la muerte y por el hombre la resurrección de los muertos (1Co_15:21). De aquí que sigue: "En aquel día (en que vosotros viviréis) conoceréis (no como ahora por la fe sino por la contemplación) que yo estoy en el Padre y vosotros en mí, y yo en vosotros". Porque en tanto que vivamos aquella vida que destruye la muerte, llegará a su perfección lo que entonces empezó por El, esto es, que El esté en nosotros y nosotros en El.

  • Comentario por Milton 19.05.17 | 17:38

    San Agustín, ut supra
    ¿Por qué al decir que El vive habla de presente, y cuando dice que ellos vivirán, de futuro, sino porque la vida del cuerpo resucitado, que había de preceder en El, seguiría también en ellos? Y como su resurrección había de ser muy en breve, pone el verbo en presente, para significar la premura. Y en cambio, como la de ellos se dilataría hasta el fin del mundo, no dice vivís, sino viviréis. Porque El vive, viviremos nosotros. Por el hombre la muerte y por el hombre la resurrección de los muertos (1Co_15:21). De aquí que sigue: "En aquel día (en que vosotros viviréis) conoceréis (no como ahora por la fe sino por la contemplación) que yo estoy en el Padre y vosotros en mí, y yo en vosotros". Porque en tanto que vivamos aquella vida que destruye la muerte, llegará a su perfección lo que entonces empezó por El, esto es, que El esté en nosotros y nosotros en El.

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