Quien de joven come tribunales…

No dejaré de señalar, antes de entrar en harina, lo mucho que Romeva se va pareciendo a Mortadelo a medida que cumple años, dicho sea sin desdoro del gran Mortadelo.

Encerrados en el monólogo indepe, que no ve más que lo que quiere ver, la arrabalera Rahola sostiene en TV3 – ¿dónde si no? – que Junqueras, Romeva y Turull “se han comido al tribunal con patatas”, sin ningún otro argumento que el haber renunciado a una defensa técnica en pro de un mitin inspirado en la delincuencia por convicción: esto no es delito porque yo no lo siento así. Habida cuenta de que los últimos delincuentes convencidos de sus verdades fueron, además de “el solitario”, los etarras, los grapos y, más próximamente, los yihadistas, unos en prisión y los otros o muertos o acorralados en un kilómetro cuadrado de Siria, entrar en tan deleznable club no les servirá de nada cuando llegue el momento de que el tribunal, tras ser digerido con patatas y todo, dicte una sentencia que será condenatoria en atención a lo que se pruebe y no a lo que prediquen estos tipos, por mucha tabarra que nos sigan dando con la epopeya indepe en que viven.

¿Con patatas, no? Para consumo interno de la tropa indepe no deja de ser un alivio proclamar mentiras por ver si, por reiteración, se abren camino en los cerebros desafectos y acabamos no viendo en Junqueras al desaprensivo que propuso paralizar Cataluña para perjudicar a España y hasta soltó unas lagrimitas de “angoixa” por no verse plenamente reconocido como hijo de una Cataluña independiente de España y de Europa. Pero el aburridísimo discurso de la puesta de los sentimientos por encima del Estado de Derecho no acabará legitimando el pisoteo de la ley, por mucha coartada que esgriman.

Hoy sale al ruedo Rull y resulta muy de temer que nos pegue otra paliza sentimental sobre lo muy por encima de la Constitución que está el mandato surgido de un simulacro de referéndum con urnas que llegaban cargadas de papeletas antes de abrirse el colegio y de unos resultados que “había que refinar”, como si los votantes hubieran echado petróleo y no votos en la urnas. Y ni siquiera refinando los datos, con lo fácil que es contarlos sin refinamiento alguno, resultó que quienes se quieren ir de España y de Europa son una minoría bulliciosa que, de momento, tiene paralizada la administración de la autonomía y mañana jueves pretende paralizar la comunidad entera. Día de gloria para los CDR, esa pacífica muchachada que tanto recuerda a los falangistas que entraban detrás de las tropas franquistas para “pacificar” las ciudades desafectas.

Pues la patochada de Rahola me lo ha puesto más que a tiro. Dice el refrán español, con cierta crudeza que me disculparán, que quien de joven come gallinas de mayor caga las plumas. No teniendo plumas el tribunal, ese que se han comido con patatas, Junqueras, Turull, Romeva y toda su tropa, de mayores acabarán echando la parte dispositiva de una sentencia que, con certeza, empezará con la frase “que debemos condenar y condenamos”. Y entonces vendrá el llanto y el crujir de dientes si Sánchez no lo remedia con los indultos que, de puro buen y progresista, le brotan del corazón.

¡Menuda pandilla de impresentables.

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