Susana y su casta

Iglesias salió con cara de declarar la tercera guerra mundial contra el fascismo. Parecía sugerir, el mamarracho, que Queipo de Llano iba a salir otra vez por Sevilla en camión, con muchos falangistas y muchas pistolas, formando bulla y paseando gente en el doble sentido del término. Según su cara de circunstancias, hoy no se debería haber publicado la prensa roja, secuestrada precisamente por roja e impía, y los más conspicuos izquierdistas deberían estar presos, camino de un campo de concentración. El delirio de Iglesias retorna siempre a las hazañas bélicas que no fueron y lo tienen apesadumbrado. Él, que entiende y comparte el martirio de los encarcelados golpistas que pretendieron echar abajo la constitución, él que se abraza con Otegui, con Maduro, con los ayatolás, y no rehúsa votar con Bildu, se erige en párroco airado y afea la conducta a quienes pueden y deben echar a los señores feudales del psoe y a su red clientelar fraguada en parecido tiempo al que invirtió Franco en crear la suya.

Susana, por su parte, siempre fue de ser casta y de tener un ratón. Y ahora resulta que entre el ratón y la casta le comen los votos a todas horas. Después de 36 años criando parásitos acaba habiendo mucho, demasiado ratón chupando del bote como para que el bote no acabe pegando el esclavejío y llevándose por delante al chiringuito y a la matrona que lo regenta, la que llegó al poder aupada por quienes están a punto de ser condenados por obras de caridad con ellos mismos y con sus amiguitos. Todo eso Susana no lo quería ni quiere ver. Tampoco lo quiso ver Rita Barberá y acabó por los pasillos recitando aquello de “menuda hostia, menuda hostia”. En las mismas está ahora Susana. Digiriendo lo que no querían ni imaginar y temerosa de que esos señores de Ferraz aprecien que tienen en la cúspide a los artífices de los peores resultados electorales en España y en Andalucía, y que a lo mejor se lo piensan y, desenterrada el hacha, en vez de una cabeza caen dos.

La anticapitalista Teresa pierde votos en contra del sentido que marca el materialismo histórico. Como sabemos a ciencia cierta que no se los ha comido el ratón de Susana, han tenido que ser C´s y Vox – los únicos que han ganado votos en esta convocatoria – y eso es demasiado estigma para una marxista como ella. ¿Que C´s y Vox van a sustituir al PSOE y a la compota electoral en que se ha convertido Podemos después de merendarse a IU? ¿La izquierda y la extrema izquierda pisoteadas por el centro y la extrema derecha? Ellos dicen que la culpa no es suya. Ni Susana ni Teresa dijeron nada al respecto; salieron, como Iglesias, a prevenirnos contra la extrema derecha que viene a organizar otra guerra, cuando han estado calladas mientras Sánchez, para echar a Rajoy, no despreció el apoyo ni de los etarras . ¿Y ahora quieren que los demás se vuelvan melindrosos de cara a echar a la casta psoe “como sea”?

Si fueran listos, C´s y VOX investirían al candidato del PP y lo dejarían gobernar en minoría. Pacte usted con nosotros todas las leyes que haga falta para desmontar el chiringuito de la corrupción socialista en Andalucía y, a partir de ahí, pactemos leyes que recojan un acuerdo de mínimos a salvo de la peor y más estéril ideología, que viene a ser al final lo que más conviene a la mayoría. Ni las barbaridades que quiere VOX ni las tibiezas que promueve el PP. Vigilados los unos por los otros y todos por los votantes, andemos todos, y yo el primero, por la senda constitucional. Después de 36 años de rodillo, a Susana y su casta pero también a Teresa y a Iglesias, se les había olvidado que en esto consiste la democracia: en la posibilidad en que estamos de echarlos a la calle de vez en cuando. Y así lo han hecho los andaluces… por primera vez en lo que va del 77 hasta la fecha.

Y ya saben: hay un libro de reclamaciones a disposición del cliente. Se llama Junta Electoral y resuelve rápido. No se priven de recurrir y de imaginar que sólo con trampas le han podido ganar a ellos. Pues resulta que no. Resulta que hasta VOX le está quitando votos a esa izquierda nunca tan hundida como ahora, bajo el liderazgo de Sánchez, Susana y su amiguito Iglesias, el del referéndum del casoplón. Echando mano de la gracieta que prodigan ¿no es como para que se lo hagan mirar?

 

 

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