Del cielo viene la primera caída

Ya se lo advirtió a Sánchez el nieto de Ceaucescu: sin mí tu gobierno será un calvario. Pues se quedó corto: con él tampoco ha mejorado el camino de la cruz aun que no haya mesías que crucificar ni cirineo que eche una mano. Debieron los de Podemos tomar el cielo al  asalto y no dejar las cosas serias en manos de los diputados donde se dice hoy que el fallo en la votación “ha caído del cielo”. También es cosa del cielo que un catalán perdiera el avión a Madrid. La cursilada de Iglesias invocando al cileo va a terminar haciendo muchos creyentes. Sea porque dos indepes no fueron a la sesión, sea porque dos se equivocaron votando a quien no concurría, el caso es que la televisión que Sánchez le había regalado a Coleta menguante – Sigma dos lo dice: el PSOE les roba la cartera – se va a quedar en un presidente del Consejo de Administración hasta que salga el concurso que, por lo visto, es cuestión de tres meses.

También huele a fracaso lo de los nombres de la amnistía fiscal, que el irresponsable de Sánchez aseguró con voz campanuda y meneos de cabeza aparentando suficiencia que cuando gobernara él sí los publicaría, y la imposibilidad actual viene a subrayar, si cabe subrayar la línea gruesa, el conjunto de mentiras sobre las que se eleva el gran estadista que Sánchez cree ser, mayormente porque lleva nombrados ya más cargos a dedo que Rajoy en su legislatura interrupta. Al fin tendrán razón quienes dicen que en política todo es mentir y, ganado el puesto, aguantar los chaparrones que vienen de los engañados y desencantados.

Pende Sánchez de un clavo ardiendo y ya se le empiezan a quemar sus manitas de encestador; veremos lo que aguanta una vez se le ponga la cosa cruda de verdad, que será este otoño, cuando el Supremo señale fecha para la celebración del juicio de los golpistas y al conglomerado indepe se le venga el mundo encima: ¿Que los van a juzgar? ¿Que pueden terminar en prisión para una década larga? Porque, repito, siguen aferrados a una hipotética machada catalana: el pueblo indignado asalta la prisión donde están sus delincuentes preferidos y los libera, o Sánchez pone fin a la separación de poderes y los libera él, de modo que en cualquier caso se lía la de dios en el peor sentido del término – que vuelve a señalar al cielo – y volvemos a tener un otoño movido como lo fue el pasado, por la locura de unos y la incuria aburrida de Rajoy.

Aún habrá melonadas este verano. Las iremos viendo y esperemos que el cielo se aquiete y no juegue más con nosotros. Amén.

 

 

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